Esto no pasaba. 66 Kinos (2016), de Philipp Hartmann

Juan Pablo Barbero 6 - Mayo - 2017 Textos - Foco: 7º FICIC, Festival Internacional de Cine Independiente de Cosquín

 

Philipp Hartmann es un director alemán que se recorre su país por las diferentes salas de cine, desde las más convencionales a las más exóticas con el objetivo primordial de proyectar su película anterior pero a la vez reflexionar sobre el pasado, el presente y el futuro del cine junto a sus trabajadores y no los de pantalla para dentro, sino sus trabajadores del establecimiento, del espacio geográfico de una sala: proyectoristas nostálgicos y amantes de la era analógica piensan el camino próximo del cine y no es para nada alentador, pero directores como Philipp Hartmann, son los que intentan darle la vuelta a tal condena y demostrar que el amor al cine puede darte de una película, otra más. Un experimento donde el director trabaja sobre la materialidad, recorriendo 66 cines diferentes y llegando a una conclusión similar pero Godard lo dijo y Hartmann lo recuerda, el futuro del cine queda en manos de sus directores. Su existencial como tal, su resistencia, una flor contra el dinero.

Es una película de un viaje, de una gira, como la de los músicos, porque el director entiende que si tu película viaja, viaja con vos, con tu instrumento bajo el brazo, pisando 66 escenarios. Su insistencia en la idea conlleva una gran perseverancia a la hora de filmar, la era digital permite gran cantidad de horas de material y eso requiere una precisión en el momento de armar la película; una reflexión donde no sólo podemos pensar los métodos de distribución sino que también podemos disfrutar el conocer lo que no nos muestran las películas porque no podemos ver lo que ellas miran, sino sólo mirarlas, disfrutar de la presencia de las salas, de sus colores, de sus asientos, de sus peculiaridades. Es una película que ama al cine con el cine. Y esos personajes enamorados que no les importa el dinero sino sólo la luz, merecen salir de la cueva de los sueños olvidados. Si algunos proyectoristas son coleccionistas, Hartmann recolecta a ellos directamente, sus espacios, sus rostros, sus anécdotas pero primordialmente su forma de ver lo que se viene. El digital mata al analógico, ¿qué va a matar al digital?
Philipp Hartmann estaba en la función viendo su película en el festival de Cosquín y de repente cuando una mujer hablaba sobre las ventajas de la era digital, el proyector dejó de funcionar y la pantalla se puso en blanco, los técnicos de la sala corrían para todos lados y la gente se impacientaba, Philipp reía y yo pensaba, esto con el analógico no pasaba, pasaban cosas diferentes, quizás se te prendía fuego el cine, pero esto no pasaba porque el cine era diferente pero la fuerza de los directores está en amoldarse al cambio y lo revolucionario está siempre en la resistencia frente a los grandes monstruos, en este caso máquinas de mentiras, máquinas capitalistas, máquinas pochocleras, contra un cineasta que viaja en la película de su vida.

Juan Pablo Barbero

juampabarbero@caligari.com.ar

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