ZOO, la simetría ante todo

Gonzalo Albornoz Viernes 26 - Agosto - 2016Películas para ver con...nadie

 

La película que les traigo en esta ocasión es una joyita del año 1985 llamada “A Zed & two Noughts”, más conocida como “ZOO” y es el tercer largometraje del británico Peter Greenaway, un loco lindo que constantemente busca la forma de renovar el séptimo arte, tanto es así que les recomiendo investigar un poquito acerca de sus proyectos más recientes porque son realmente muy interesantes, no voy a explayarme mucho al respecto porque se podrían escribir libros enteros sobre su obra pero para que se den una idea del mambo hermoso que tiene en la cabeza este señor, cito aquí sus palabras: “…Yo quiero hacer cine en tiempo presente, no narrativo y multipantalla. Tiempo presente significa que puedo hacer y proyectar una película el lunes, y proyectar una versión diferente de la misma el martes, y actualizarla de nuevo el miércoles, y así sucesivamente. Lo más aburrido de Casablanca es que es la misma película cada vez que la ves…” y en eso anda eh…
Pero bueno, la locura del tío Peter data desde muchísimo tiempo atrás y “ZOO” es una maravillosa muestra de ello. En cuanto a lo argumental, el film nos cuenta la historia de dos zoólogos que son hermanos gemelos y cuyas esposas mueren en un trágico accidente en donde su auto choca contra un ganso… sí, contra un ganso. Tras la muerte de sus esposas estos excéntricos hermanitos comienzan a desarrollar una no sana obsesión por la descomposición de los cuerpos a su vez que se relacionan íntimamente con la mujer que iba conduciendo el auto al momento del accidente.
Esta película la vi hace varios años y a simple vista lo que más me llamó la atención, y me la sigue llamando, es que sin conocerlo a Greenaway, uno al ver un rato de “ZOO” puede hacerse la idea de que es un obsesivo de libro, todo en la película gira en torno a la simetría y el orden, ya sea desde el título de la misma que comienza con la última letra del alfabeto , mención a personajes cuyos nombres son Alfa, Beta, Gamma o los protagonistas que son dos gemelos idénticos. Lo que más destaco es el milimétrico laburo de Greenaway para, desde lo formal, avasallarnos de simetría y orden.
Dentro de los encuadres de la peli vamos a encontrarnos con composiciones simétricas al detalle, cuadros perfectamente pensados donde todo ocupa un lugar armonioso y simétrico.

 

Pero el británico no sólo se preocupó por dónde plantar la cámara a la hora de expresar su obsesión por la simetría, también puso lo suyo en lo musical, la exquisita banda sonora de “ZOO” estuvo a cargo de Michael Nyman y como no podía ser de otra manera, la película abre y cierra con la misma pieza musical.
Por otro lado, es obligado destacar también lo maravillosa que es la fotografía de esta película que estuvo a cargo de Sacha Vierny quien ha trabajado con verdaderos monstruos del cine como Alain Resnais y Luis Buñuel. En “ZOO” ha hecho un trabajo realmente exquisito y acorde al tópico “simetría obsesiva”, son muchos los pasajes del film donde vamos a encontrarnos con luces que se prenden y apagan de manera sincrónica o con cuadros donde simétricamente conviven la luz con la sombra.
Sé que en estos momentos están pensando ¿Y dónde está la sangre?, ¿No violan a ningún caniche toy?, ¿Y los desmembramientos? … Bueno, “ZOO” no los va a decepcionar en su búsqueda de morbo y de esas cosillas enfermas que tanto les gustan. La obsesión por la simetría no solo se transmite desde los elementos formales a nivel realización de la película sino que en lo argumental van a deleitarse con, por ejemplo, el personaje de Alba, la mujer que conducía el vehículo al momento del accidente fatal, dicha mujer sufre la amputación de una de sus piernas… ¡horror! ¡¿Un cuerpo con una sola pierna?! ¡Eso no es simétrico de ninguna manera! Greenaway lo sabe, los gemelos lo saben, la mismísima Alba lo sabe… ¡Hay que amputar la otra pierna! Sí amiguitos, ahí tienen una linda dosis de morbo que además se termina de engrosar con el hecho de que ambos hermanitos van a tener relaciones carnales con la doblemente amputada Alba.

Como ya dije, otra cuestión fundamental dentro del argumento es la obsesión de estos zoólogos por la descomposición de los cuerpos y Greenaway dentro del film nos regala unas cuantas secuencias muy desagradables que giran en torno a eso, así es que vamos a ver mediante el recurso del time lapse, comúnmente llamado “cámara rápida”, una gran cantidad de cuerpos descomponerse y agusanarse ante nuestro ojos, ya sean frutas como también animalitos… impresionables abstenerse.

Para ir redondeando, como dije anteriormente, la obsesión de estos muchachitos con la descomposición de los cuerpos no parece ser muy sana que digamos y esta obsesión es llevada al límite hacia el ocaso de esta obra donde Greenaway nos ofrece uno de los finales de película más geniales que he visto. Hace poco les hablé sobre la película húngara TAXIDERMIA de György Pálfi donde hacia el final de la misma, el taxidermista realiza sobre sí mismo el proceso de embalsamamiento, espantosa secuencia de 5 minutos que quedará grabada en la retina de todo aquel que la haya visto por toda la eternidad. Bueno, posiblemente Pálfi se haya “inspirado” en la última escena de “ZOO” para dicha secuencia… si señores, los hermanitos gemelos deciden entregar su cuerpo al natural proceso de la descomposición, no sin antes intentar documentar dicho proceso para la posteridad, curiosa decisión la de Greenaway de no permitir que esto sea posible.

En definitiva, en “ZOO” van a encontrar una película que desde lo formal tiene un trabajo meticuloso al extremo, con una hermosa fotografía, una hermosa banda sonora, hermosos encuadres, etc. y a su vez toda esta hermosura va a girar en torno a esas cosas que tanto les gustan, muertes, amputaciones, sexo, morbo, cuerpos en descomposición y demáses… en conclusión, otra película ideal para ver con… nadie!

 

Gonzalo Albornoz

gonzaloalbornoz@caligari.com.ar

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