“The Grandmother” (1970) de David Lynch. Un mundo de sensaciones

Gonzalo Albornoz Viernes 30 - Enero - 2016Películas para ver con...nadie

 

THE GRANDMOTHER, en español  “La Abuela”, es un mediometraje del año 1970 escrito y dirigido por David Lynch quien por ese entonces contaba con tan solo 24 años. Hace unas semanas cuando recomendé la película “I am a ghost” de H.P. Mendoza les hablé de que el cine de terror ha sufrido grandes variaciones a lo largo de los años permitiéndonos identificar claramente dos tipos de terrores, uno que apela a lo sensorial interno y que puede hallarse por ejemplo en obras como la que les presento hoy y otro tipo de terror más efectista que busca generar sustos en los espectadores a base de mayoritariamente artilugios sonoros y que corresponde más al tipo de cine de terror de los 2000 en adelante. No puedo asegurar que THE GRANDMOTHER sea una película de terror pero sí está muy ligada a esto que les contaba sobre lo sensorial interno, Lynch cala hondo en el subconsciente del espectador, aterra apelando a los sentimientos, los traumas, las pesadillas, etc. y esta pequeña obra de eso tiene mucho.

Considero que el señor David Lynch es de esos cineastas que no tienen término medio, generan amor sin fin o el más profundo odio. Muchas veces me han preguntado por las mejores películas que he visto o por mis directores preferidos y sin dudas Lynch y sus películas siempre están dentro de mi respuesta, así también son varias las ocasiones en donde se han acordado mucho de mi madre al ver alguna de las películas de él que recomiendo.  Y es que al común de los espectadores no les convence en lo más mínimo no entender la trama de la película que están viendo y buscan desesperadamente un hilo que les permita ir siguiendo la narración, a mi entender, gravísimo error que impide poder disfrutar de uno de los cineastas más exquisitos de la historia del cine. Por eso en esta ocasión les quiero hacer llegar este mediometraje de 34 minutos de duración, realizado con un presupuesto de tan solo 7000 dólares que fueron otorgados a Lynch a modo de beca y que considero que sienta las bases de lo que luego fue toda la filmografía de este superlativo autor. La trama de esta obra es realmente muy sencilla lo cual permite que esa desesperación por hallar un hilo conductor en el relato desaparezca y nos permita disfrutar a pleno del film. THE GRANDMOTHER nos cuenta la historia de un pequeño niño que busca refugiarse del maltrato de sus padres dentro de los cálidos brazos de su abuela. ¿Simple no?

Posiblemente haya tantas formas de llevar a la pantalla ese conflicto tan sencillo y humano como cineastas haya en el mundo pero de lo que estoy 100% seguro es que la forma que eligió David Lynch no se parece a nada, en esta pequeña película está su sello personal que lo acompañará hasta el día de hoy, en estos 34 minutos de violencia infantil, anhelo parricida y contención de abuela, podemos hallar la forma tan personal como retorcida que tiene este cineasta de generarnos emociones a través de una pieza audiovisual mezclando artes plásticas, dibujos, música y cine, todo teñido con un tinte surrealista.  Esta película es una gran prueba de oro para ver a quién podemos recomendarle alguna película de este autor, si esta obra les gusta, posiblemente van a poder apreciar gran parte de su filmografía.

Simbología y metáforas son elementos que rara vez están ausentes en las películas de Lynch y en THE GRANDMOTHER abundan y es que de ninguna manera el bueno de David podía mostrarnos a una tierna abuelita común y corriente, era necesario que esa abuela brotara de una semilla en una escena comparable con la de un parto animal.

Y ya que hablamos de animales, también era necesaria la deshumanización de los personajes, recordándonos siempre que no somos más que animales, muchas veces salvajes (muy salvajes), de ahí que los padres maltratadores del niño no tengan voz sino ladridos y caminen en cuatro patas.
Esta película nos lleva de una sensación a otra sin descanso, nos pasea del horror producto de la violencia humana a lo cálido y protector del vínculo nieto-abuela. Y desde lo formal, todo acompaña a la perfección este paseo, los sonidos perturbadores, las oscuras animaciones que sugieren, entre otras cosas, el deseo del pobre niño de ser el verdugo de sus padres, una fotografía  que tiene como epicentro el contraste de luces y sombras, el extraño maquillaje, la inquietante alternancia de velocidades con secuencias en cámara rápida y secuencias en cámara lenta y por sobre todas las cosas, los primeros planos.

 

Podrían hacerse análisis enteros sobre los primeros planos en Lynch, esas miradas sobre las cuales nos hace detener este autor tienen alma, pueden no decirnos nada como decirnos mil cosas a la vez si es que prestamos atención y en THE GRANDMOTHER las miradas son un puente que nos permite acceder a las sensaciones que nos quiere transmitir el realizador.

 

Promediando los 22 minutos del film Lynch nos regala lo que a mi entender es una de las secuencias más hermosas y conmovedoras de su cine, la lúgubre atmósfera sonora que teje a lo largo de toda la película se ve reemplazada por una canción con un coro angelical que junto con un órgano Hammond acompañan un cruce de miradas entre nieto y abuela que no requiere de nada más que sus rostros para transmitirnos por única vez en la película, una sensación de paz, de contención, de seguridad. No quiero spoilear pero lamentablemente esa sensación no va a durar mucho…

Creo yo que la clave para poder disfrutar de este film es simplemente no perder de vista la trama que reitero, no puede ser más sencilla, es simplemente la historia de un niño maltratado por sus padres que busca refugiarse en la contención de su abuela. Todo lo que vemos no son ni más ni menos que conflictos muy humanos y terrenales, justamente eso es lo que puede movilizar a algunos espectadores ya que es común alguna vez haberse sentido maltratado por nuestros progenitores así como es común también buscar contención en algún familiar cercano y aún más común es alguna vez haber fantaseado con matar a nuestros padres… ah… ¿eso no? Bueno, de todas formas lo que quiero decir es que todo lo que Lynch pone frente a nuestros ojos en esta película no son ni más ni menos que conflictos como los que podemos tener cualquiera de nosotros, que los muestre de una manera poco convencional ya eso es otra historia. Si logramos entender lo sencillo de la trama y nos dedicamos a sumergirnos en ese paseo de sensaciones sin descanso que es THE GRANDMOTHER, Lynch nos puede aterrorizar, desagradar y angustiar con la misma facilidad que nos puede emocionar, lo seguro es que difícilmente esta obra (o cualquiera de este autor) no nos genere nada.

Gonzalo Albornoz

gonzaloalbornoz@caligari.com.ar

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