“Pink Flamingos” (1972) de John Waters. Divinamente repulsiva

Gonzalo Albornoz Viernes 3 - Junio - 2016Películas para ver con...nadie

 

La película de la cual les quiero hablar en esta ocasión es ni más ni menos que PINK FLAMINGOS, un clásico indiscutible de la cinematografía que nos supo regalar el magnífico John Waters a principio de la década del 70. Waters, al menos en este film (luego sería de a poco “captado” por la industria), es otro claro ejemplo de “Realizador Orquesta”, concepto que ya he utilizado en otras reseñas para ilustrar a aquellos tipos que se cargan su proyecto al hombro y desempeñan basta cantidad de funciones con tal de que su obra llegue a buen puerto, en este caso, este excéntrico realizador firma su película como Director, Productor, Guionista, Director de Fotografía y Montajista!

La película en sí es pequeña, se realizó con un ínfimo presupuesto de 10 mil dólares, de manera muy amateur y se rodó en la Baltimore natal de Waters solamente los fines de semana dado que durante la semana  trataba de conseguir dinero para seguir filmando. Es difícil poder catalogarla dentro de un género pero estaría entre medio de lo que es la Comedia Negra y el Cine de Explotación, éste último, es un cine que apunta a las temáticas moralmente escandalosas como el comportamiento sexual humano, la violencia, etc.

En cuanto a la trama, es simplemente un enfrentamiento entre dos familias por ver quiénes son los más desagradables del mundo.  Como verán,  el argumento no es lo más atractivo del film pero afortunadamente el resto de los componentes de esta obra brillan por sí mismos, en especial los personajes, con Divine al frente como veremos más adelante.

Este film en su momento fue promocionado como el más desagradable de la historia, quizás a modo de guiño con el argumento donde la familia de Divine y el matrimonio Marble pelean por adjudicarse el premio al desagrado, y si hay algo que sí o sí debe reconocerse a PINK FLAMINGOS, es que más de 40 años han pasado de su estreno y aún hoy la película sigue siendo un asco absoluto y con asco no me refiero a que sea una mala película, por el contrario, es una película hermosa, tan hermosa como asquerosa y eso no es poco decir. Piensen en cuantas películas de terror vieron de pequeños que los hayan asustado muchísimo y al verlas de grande pensaron “¿Con esta pavada me asustaba?”, bueno, es un gran mérito que algo que en 1972 era un desagrado total, hoy en día lo siga siendo tan intensamente sin importar los millares de cambios sociales y morales en los espectadores de esa época respecto a los de ahora, conozco gente de mi generación que no han podido nunca terminar el visionado del film, me cuesta imaginar lo costoso que sería dicha tarea para un espectador de principio de los 70!

Se preguntaran ¿qué tan desagradable puede ser una película? Y la verdad es que eso va a depender de cada espectador pero créanme que hay para todos los gustos, Waters coquetea con absolutamente todo lo moralmente incorrecto y es así como en esta maravillosa transgresión hecha película vamos a encontrarnos con escenas de sexo oral incestuoso y explícito entre una travesti y su hijo, vamos a tener voyeurismo, también un poco de zoofilia, otro poco de canibalismo, excremento, perversiones sexuales varias, asesinatos, violaciones, masturbaciones en público, castraciones, genitales al por mayor y actos aberrantes como la venta de heroína en escuelas o el tráfico de bebés.

Las temáticas como verán son de por sí polémicas pero además, lo que impacta muchísimo en esta obra de Waters es cómo decide mostrarnos todo eso. PINK FLAMINGOS tiene una estética muy trash, yendo a lo meramente formal, más de un fundamentalista de la prolijidad tendría un ataque al ver los movimientos de cámara de esta película y es que la cámara cuando puede llega y cuando no llega tarde, y eso no importa realmente, si un personaje queda cortado, queda cortado y ya, si no se llegó a hacer foco correctamente, queda fuera de foco, si no hay presupuesto para carros de travelling se hace abuso del zoom in y el zoom out y listo, problema resuelto. Esta falta de prolijidad corre también para el resto de las áreas como por ejemplo la poco cuidada fotografía o la banda sonora que en más de una ocasión tiene cortes más que abruptos que se perdonan porque en varios momentos dentro del film nos regala pasajes musicales donde canciones de estilo mayoritariamente Rockabilly acompañan a la perfección las imágenes en pantalla. No vamos a encontrarnos con una película que destaque por su prolijidad, eso está clarísimo pero de esta desprolijidad nace el encanto de PINK FLAMINGOS, cuesta imaginar cómo sería esta obra si se hubiera filmado en otras condiciones, seguramente perdería su frescura. Además, un ano abriéndose y cerrándose al ritmo de “Surfin Bird” va a ser un horror tanto si se filma cámara en mano con dudoso foco como si se filma de la manera más prolija y meticulosa posible ¿O no?

Si la película trata sobre el desagrado y su finalidad es justamente desagradar, los personajes son algo central en la obra. Cuesta imaginar un mejor personaje protagónico para este film que el de Divine (Harris Glenn Milstead), una travesti con sobrepeso, maquillaje excesivo y ningún tipo de vergüenza a la hora de saborear un pene frente a cámara o de comer excremento de perro, sí, leyeron bien, ya volveré sobre eso…

Pero si bien Divine es por sí sola una oda al desagrado, esta película estaba destinada a ser la más desagradable de la historia por ende hacía falta más personajes que acompañen y aporten lo suyo, así es como vemos brillantes interpretaciones como la de Edith Massey en el rol de la madre de Divine, una señora obesa y retrasada mental que duerme en una cuna y su único tema de conversación e interés son los huevos, en cualquier formato, crudos, en omellette, en tortilla o como sean. También tenemos a Danny Mills interpretando el papel del hijo de Divine, un drogadicto cuyas perversiones sexuales van desde tener sexo con gallinas de por medio (incluso hiriéndolas de muerte) hasta meter su pene dentro de la boca de su madre travesti. Por su parte, dos grandes personajes dentro del film son los antagonistas, es decir, el matrimonio Marble (David Lochary como Raymond y Mink Stole como Connie) quienes están convencidos de ser más desagradables que Divine, y para demostrarlo nos ofrecen escenas muy turbias que van desde fetichismo por los pies, pasando por masturbación en público o regalar excremento en paquetes de regalo hasta secuestrar mujeres, violarlas, embarazarlas y venderle los bebés a parejas de lesbianas.

PINK FLAMINGOS es un catálogo muy variado de imágenes que quedan grabadas en la retina para toda la eternidad y esto se debe a que muy pocas cosas similares se han visto después de esta precursora obra. Por citar algunos pasajes muy extraños del film, además del ya mencionado ano bailarín, el “sexo gallináceo” o el sexo oral incestuoso, destaco una singular escena donde Divine va a la carnicería y compra un churrasco para metérselo en la entrepierna mientras que un extraño hombrecillo se le insinúa sexualmente con un paquete de salchichas o también otra genial escena donde madre e hijo se infiltran en la casa de los Marble y comienzan a lamer cuanto mueble u objeto tienen a mano. Pero sin duda, una de las escenas más impactantes que todo aquel que la vea la recordará por siempre es la escena final que les aclaro que al contarla no les estaría spoileando nada vital de la trama dado que el excéntrico John Waters decide terminar su película con una escena que nada tiene que ver con la continuidad de la trama sino que solo busca dejar bien en claro, por si a alguno le quedaron dudas, de que más desagradable que Divine no hay nadie. Para esta escena final, el equipo alimentó durante 3 días a un peludo perrito para que defeque con muchas ganas en la calle, el resultado, uno de los finales de película más desagradables de la historia del cine, en una toma única sin posibilidad de corte o truco de cámara, la queridísima Divine toma con su mano el excremento recién defecado por el perrito, se lo lleva a la boca y lo mastica, entre arcada y arcada, una sonrisa se dibuja en su rostro. Sublime.

 

Quiero aclarar que dejando a un lado lo fuerte y desagradable de la mayoría de las imágenes, la película se hace entretenida, todo el tiempo están pasando cosas, los diálogos son en su mayoría muy ocurrentes, destaco los largos monólogos sobre huevos de la mamá de Divine que son realmente desopilantes y no se puede esperar menos dado que el mismísimo Waters declaró tiempo después “estaba fumado cuando escribí el guion…”. De más está decir que es una película como para ver a solas y no recomendársela a nadie (excepto a sus enemigos) pero sin lugar a dudas, si no tienen mambos morales y tienen la suerte de tener un estómago fuerte, van a disfrutar muchísimo de esta locura que por su originalidad y frescura se gana el corazón de todo rarito.

Para terminar les quiero recomendar que si deciden verla, traten de conseguir la versión PINK FLAMINGOS 25 ANIVERSARIO que al final del film tiene unos extras muy interesantes donde el mismísimo John Waters nos habla sobre su obra además de que nos regala varios minutos de escenas que quedaron fuera del corte final y son brillantes. Como perlita de este material extra, el amigo Waters nos muestra el tráiler con el que se promocionó la película en su momento (cabe destacar que la película se mantuvo en cartelera en varios cines por tiempo record, años y años y años y años!) que es simplemente la gente saliendo de ver la película en el cine y siendo entrevistada,  uno tras otro van pasando y todos coinciden en algo, es la película más desagradable que vieron pero… es genial!!!

Gonzalo Albornoz

gonzaloalbornoz@caligari.com.ar

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