“Happiness” (1998) de Todd Solondz. El arte de reírse de nosotros mismos

Gonzalo Albornoz Viernes 2 - Enero - 2016Películas para ver con...nadie

 

Bueno, le llegó el turno al noble género de la Comedia pero como no podía ser de otra manera, no es una Comedia común y corriente la que les quiero recomendar.  La película en cuestión se llama HAPPINESS, es del año 1998 y fue escrita y dirigida por Todd Solondz. Dentro de las distintas vertientes de la Comedia, podríamos decir que esta pertenece a lo que se conoce como Comedia Negra, es decir, una rama del género que suele ser controversial por manejar un humor muy negro y ácido o por meterse con temas tabú o polémicos.

A la hora de ver esta película con alguien nos vamos a estar metiendo en un embrollo debido a que es una obra que puede herir muchas susceptibilidades (muchísimas) y probablemente mientras que uno se ría, el otro tenga un nudo en la garganta. Particularmente, tengo un humor muy ácido y disfruto mucho de las películas que se ríen de temas escabrosos y controversiales como la pedofilia o la muerte pero también entiendo que haya gente a la que este tipo de películas les parezcan un horror. Por eso mismo, les recomiendo que elijan bien con quién ven esta película o directamente que la vean solos para no sentirse unos monstruos cuando se estén descostillando de risa mientras su acompañante los mira con desprecio. Y es así, el director con un manejo magistral del cinismo nos hace reír a carcajadas con las más despreciables miserias humanas.

La película narra la historia de tres hermanas de New Jersey (ciudad que históricamente en el cine supo albergar todo tipo de perdedores) y de sus allegados. En el complejo entramado de relaciones de estas personas vamos a encontrarnos con todo tipo de descontentos, frustraciones y por qué no, perversiones. La hermana menor es una escritora famosísima que se siente hipócrita al darse cuenta que escribe sobre temas que desconoce y es por eso que para escribir sobre violaciones busca ser violada. La hermana del medio es un ama de casa que pareciera estar cumpliendo el sueño americano ya que tiene casa, hijos y  marido, lo que no sabe es que su marido siente un fuerte deseo sexual por un compañerito de su hijo de once años. La hermana mayor es música y tras romper con su pareja pareciera ser la más perdida en la vida  por  carecer de objetivos claros, irónicamente, Solondz no podía ponerle un mejor nombre que  Joy (Alegría en Inglés). También se cruzan otras historias como la de los padres de estas mujeres que afrontan una conflictiva separación o la de un pervertido sexual que llama por teléfono a mujeres y se masturba escuchando sus voces.

Parecieran ser muchas tramas como para una sola película y la realidad es que incluso hay más, debe ser por eso que HAPPINESS dura 2 hs 20 minutos, una duración atípica para una comedia.  El tópico “Gente con problemas” probablemente aplique a el 99% de las películas porque por lo general si no hay conflicto difícilmente haya película pero he aquí lo fantástico de esta obra, el director nos pone delante un considerable número de conflictos, algunos “light” como la curiosidad sexual de un niño y otros terriblemente brutales como el deseo irrefrenable de violar a un infante, ambos tipos de conflictos confluyen a la perfección gracias a un excelente dominio de las tramas por parte de Tolondz que sabe cuándo y dónde mechar este muestrario de problemáticas humanas. En mi opinión, la única subtrama que no encuentra un lugar orgánico dentro del film es la de los padres de estas tres hermanas y su divorcio pero el resto creo que conviven con una armonía envidiable, cuando la trama más pesada dramáticamente (la del padre de familia pedófilo interpretado magistralmente por Dylan Baker) comienza a agobiar, el director nos lleva a otra de las tramas menos duras para descomprimir lo cual nos permite que, a pesar de la larga duración, la película tenga un visionado ameno.

Hay ciertos aspectos de la dirección que están muy lejos de ser brillantes como por ejemplo los pocos movimientos de cámara y lo básico de ciertas puestas donde vemos el típico plano, contra plano, plano conjunto y no mucho más que eso pero esa falta de innovación formal a la hora de filmar, el director la compensa con unas actuaciones enormes y es que todo el elenco (numerosísimo elenco) está excelente y eso sumado a un control riguroso del tono de la película hacen que esta obra sea un punto altísimo en la filmografía de este realizador.

En el año 2005 Tolondz dice “… han dicho cosas horribles de mí por un largo tiempo. Todo tipo de epítetos: cruel, misántropo, cínico, repugnante, y la lista sigue y sigue, y supongo que lo que me da coraje para seguir es que tengo otro grupo de espectadores que sirven de contrapeso para todas las cosas terribles que la gente dice de mí. No es divertido escuchar cosas como esas acerca de uno mismo. Y no hay mucho que pueda hacer al respecto. Simplemente me apego a lo que siento que es veracidad, la realidad que estoy creando…”  Sin dudas creo que en estas palabras se haya también la clave de por qué esta película generó tanta controversia, incluso la distribuidora que se iba a encargar de distribuir este film lo rechazó. El director dice “no es divertido escuchar cosas como esas acerca de uno mismo” y he ahí lo que en mi opinión hace que ante esta obra algunos podamos reírnos y otros no. Todo ese desfile coral de personajes atraviesa situaciones que la mayoría de nosotros hemos atravesado, el despertar sexual, las rupturas amorosas, las frustraciones laborales y las hace convivir con otros conflictos también muy humanos pero más tabú como por ejemplo las perversiones sexuales, pero Tolondz los mide a todos con la misma vara y quizás eso es lo que a algunos puede hacerles ruido.

En la desopilante escena inicial del film, el director ya nos muestra el tono que va a manejar para toda la película. En la escena vemos como Joy corta su relación con Andy, al principio parece que todo se desarrolla de la forma “normal” por así decirlo, quien es dejado sufre mientras el que deja trata de hacerlo de la forma en que menos hiera a la otra parte. Pero Tolondz va a dar un vuelco dramático (característica que domina a la perfección en absolutamente todo el film) para que Andy pase del llanto y la posición de pasividad a la ira y la agresión desmedida para que sea Joy quien termine consternada. En estos dos personajes podemos hallarnos a nosotros mismos, cualquier persona que haya sido dejado o haya dejado a otra puede identificarse, incluso puede celebrar el comportamiento repudiable de Andy y esto se da porque los personajes son sumamente humanos, como vos o como yo y el director nos los pone delante con una naturalidad sin igual, sin mayores despliegues visuales, con incipiente crudeza. Pero el problema comienza cuando Tolondz nos muestra de la exacta misma manera situaciones más complejas…

¿Es posible que podamos reírnos en una escena donde un niño preocupado le cuenta a su mamá que defecó sangre cuando sabemos que eso se debe a que fue violado? Sí, es posible y ahí es donde está el problema de ver esta película con alguien!!! El perfecto dominio del tono que maneja el director sumado a los desopilantes giros dramáticos hace que uno pueda reírse en momentos que cuesta creer que alguien pueda reírse. No es la primera vez que en una pieza audiovisual logramos empatizar con un personaje turbio, por citar algunos ejemplos puedo mencionar el caso de la serie Dexter donde empatizamos con un asesino serial o el de la exitosísima serie Breaking Bad donde lo hacemos con un mega fabricante de drogas. Bueno, acá podemos sentir pena por un solitario perverso sexual (interpretado de manera sublime por el genial y recordado Philip Seymour Hoffman) que está obsesionado con su bella vecina y satisface sus deseos masturbándose mientras escucha su voz al teléfono o también podemos hacerlo por un padre de familia atento y comprensivo con su hijo pero que viola a los compañeritos del mismo.

 

 

La naturalidad con la que el director trata estas cuestiones es lo que a muchos puede generarle cierta incomodidad, nos muestra exactamente con la misma humanidad a un violador que a una mujer disconforme con su situación laboral, a una asesina que a un matrimonio desgastado por el paso de los años, etc.  Para lograr esto el director se vale desde lo visual con la menor cantidad de recursos que puedan distraer de lo importante que son las actuaciones y las tensiones que se generan entre los personajes en cada escena y a su vez desde la banda sonora la película también cuenta con pasajes donde se busca suavizar y naturalizar acciones horribles como cuando el psicólogo pederasta se sube al auto en busca de ir a violar a un compañero de su hijo y la música que se escucha tiene un tono alegre y hasta jocoso.

Por otro lado, quiero destacar que si hay algo que permite que podamos empatizar con este tipo de personajes, además de lo ya expresado más arriba, es que las actuaciones son excelentes, destaco por sobre todas la del pequeño Billy (interpretado por Rufus Read), un niño con una gran curiosidad sexual que interroga frecuentemente a su padre con preguntas como ¿qué es el semen? Y ¿cuándo voy a tener un orgasmo?, esta última pregunta atraviesa de punta a punta el film y no veo casual que justamente se responda sobre el final del mismo ya que esa pregunta podría ser una analogía de lo que, a su modo, absolutamente todos los personajes de la película buscan, la felicidad.

Destaco además de la ya mencionada primer escena, dos escenas que creo son de los momentos más altos del film, no quiero hacer spoiler así que no les cuento mucho sino que simplemente les recomiendo que les presten atención. La primera es la escena del sándwich de atún que el pederasta quiere hacerle comer al compañerito de su hijo, una escena con una tensión que incomoda y dan ganas de meterse dentro de la pantalla. La segunda es la escena donde el hijo le pregunta al padre si es verdad lo que dicen de él, brillantes ambos actores en su interpretación y brillante el diálogo donde conviven “hacer el amor” con “dar por el culo” de la misma manera en que en la película conviven personajes con conflictos “normales” y personajes con conflictos atroces, la búsqueda de la felicidad con el más gris pesimismo, el buen gusto con lo grotesco.

En conclusión, esta comedia creo yo es una joyita del cine independiente que merece ser vista pero perdón la insistencia, véanla solos o elijan muy bien el acompañante, un amante de las comedias con Julia Roberts difícilmente disfrute el cinismo de Solondz así como un aficionado al excesivo ridículo de las Scary Movie se aburrirá horrores con esta película. Me parece que lo primordial para poder disfrutar esta obra es poder reírse de uno mismo y también por qué no, no ser paranoico ya que la liviandad con la que HAPPINESS trata ciertas cuestiones nos invita a pensar que cada persona que nos rodea puede ser un asesino, un suicida o un pervertido sexual en potencia y lo peor es que seguramente así sea!!!

Gonzalo Albornoz

gonzaloalbornoz@caligari.com.ar

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