Mundo de fragmentos: Pierre Léon - Parte 3

Julieta Abella 20 - Mayo - 2017Mundo de fragmentos Ir a la parte 1 Ir a la parte 2

 

 

“imágenes y sonidos
 como personas
que se conocen
en el camino
y ya no pueden
separarse”
Historias del cine, Jean Luc Godard

Querido Pierre:
Algo que me dijo resuena en mi cabeza. No solo por la veracidad que encuentro en aquella declaración, sino por el acercamiento que propone hacia su obra. Me habló de la capacidad que tiene la memoria de forjar el presente: “El cine no es otra cosa que eso: los espectros de carne y hueso”. Claro que me aseguró que este era un pensamiento posterior a la realización de sus films y que era una interpretación suya ¿Vio que, después de todo, no es mal comentador de sus películas?


Cuando le pregunté por la intertextualidad presente a lo largo de toda su obra cinematográfica, mencionó que existía una gran probabilidad de que sus películas se alimentaran de otras ya que “la memoria es también la imaginación”. En el caso de Par exemple, Electre (2013) no solo se vislumbra lo que usted entiende por intertextualidad, en el recuento reflexivo, documentalista y experimental sobre el proceso de hechura de una película, sino, también, a lo que yo me refería con intertextualidad, las referencias constantes al texto de Sófocles y los diferentes niveles metafílmicos que se encuentran a lo largo de la película. El largometraje, de esta manera, relatará una búsqueda por realizar una adaptación cinematográfica del mito de Electra pero que se compondrá por escenas heterogéneas. Se leerán fragmentos del texto de Sófocles en lugares diversos resultando en dramatizaciones míticas en la vía pública, se vislumbrarán intercambios de e-mails bajo narraciones musicales, e, incluso, se verá la lógica de funcionamiento del mercado audiovisual actual a partir de una teatralización del sector. Par exemple, Electre (2013) cuenta con múltiples planos de significado, con la historia de la realización fílmica y la lectura del mito de forma intercalada, que habilitan una búsqueda estética a partir de lo inconexo y de la falta de causalidad.


Sin embargo, creo que aquella frase del comienzo, donde el cine adquiere una forma espectral, se cristaliza de forma sublime en Phantom Power (2014). Este largometraje funde diferentes expresiones musicales (la melodeclamación del “Vendémiaire” de Apollinaire, la performance de Ingrid Caven, un vals de Sibelius, entre otros) con diferentes textos y lenguajes. De esta manera, se genera una suerte de collage sensitivo, tanto auditivo como visual, con un carácter poético inconmensurable. Es entonces que se reconocen planos de intertextualidad tanto en la interioridad de los textos utilizados como en su relación con las expresiones sonoras. La evocación de formas musicales y textuales junto con la forma breve, episódica, propone, entonces, una lógica cinematográfica fragmentaria, nostálgica y dramática sin igual. Inclusive, se encuentran restos de teatralidad en la composición de las distintas secciones y cómo éstas parecen poner sus elementos particulares y propios en escena ante cada fragmentación del todo cinematográfico.
Por otra parte, dijo que Deux Rémi, Deux (2015) era prima de Deux dames sérieuses (1988) “y no solamente por el número dos”, sino porque hay “algo en los colores, en el espacio de abandono teatral” que es recurrente en ambos largometrajes. Deux Rémi, Deux, ausente en el ciberespacio y en las salas de cine, me fue reconstruida por Mauro. El largometraje cuenta la historia del joven Remi, introvertido y torpe, que encuentra una especie de doble idéntico a sí al que ve obligado a integrar a su vida diaria. En palabras de Mauro: “El director nos propone a partir de aquí un sin fin de situaciones, por momentos alocadas, que nos replantean los aspectos más comunes de la vida y como nos manejamos en ellas”. De esta forma, Deux Rémi, Deux (2015) parece dialogar no solo con Deux dames sérieuses (1988), a partir de una coordenada teatral, sino, también, con Guillaume et les sortilèges (2007), a través de hechos rupturistas y desarticuladores.
Consecuentemente, ante su obra, encuentro una nueva significación; una que se encuentra en la imaginación de la memoria y que convoca elementos, a primera vista, disímiles en la cinematografía. Sin duda, Phantom Power (2014), a mis humildes ojos, es la materialización de esta forma de abordar lo fílmico donde lo textual, lo teatral, lo auditivo, lo sensorial y lo poético coexisten magníficamente ante la cámara. Este es, entonces, un largometraje que permite un nuevo acercamiento a lo estético y que propone una instancia cinematográfica diferencial.
Gracias por continuar haciendo películas estética y dramáticamente cautivantes. Gracias por su amabilidad, sus cálidas respuestas y sus bellas palabras.

Un saludo grande
Buenos Aires, 24 de junio
                                                                                                                                  Julieta Abella

julietaabella@caligari.com.ar

Mundo de fragmentos

En la presente columna se documentará el paso por obras cinematográficas completas en un tiempo acotado. Se trata de una experiencia visual; una crónica de percepción. Cada película como parte del todo de una obra y, a su vez, la obra como la sumatoria de sus partes.