Mundo de fragmentos: Pierre Léon - Parte 1

Julieta Abella 8 - Abril - 2017Mundo de fragmentos

 

 

“ la desesperación del arte
y su intento desesperado
para crear lo imperecedero
con cosas
perecederas”.
Historias del cine, Jean Luc Godard
“Por mi parte indicaré que casi toda realidad, aunque tiene sus leyes inmutables, casi siempre es increíble e inverosímil. Y a veces cuanto más real es un hecho tanto más inverosímil parece”.
El Idiota, Fiódor Dostoievski

En una circunstancia pretérita, una joven acude a un festival internacional de cine. Con anhelos literarios y críticos, la muchacha llega a la ciudad anfitriona, un tanto remota, con ansias incomparables de sumergirse en tanto cine como pueda. Al llegar, elige por azar una película a la cual asistir; sin noción de su elección, concurre a la función con la adrenalina de la llegada. Aquella película era L’Adolescent (2001).
L’Adolescent (2001), visualmente y narrativamente exquisita, cuenta la búsqueda de una figura paterna; búsqueda que traerá más interrogantes que respuestas. La incertidumbre, entonces, se expandirá no solo en la acción narrativa del joven Pierre sino, también, en el plano lingüístico. El lenguaje no significa y las interacciones que rodean a Pierre parecen carecer de contenido alguno.
Fast-forward al presente, me encuentro en un desasosiego similar al del joven Pierre. Mi deseo enrevesado de reflexionar sobre una obra que se me presenta como fragmentaria solo promete catástrofe. Entre films inconseguibles, archivos en una lengua que no puedo discernir e información parcial, mi último, más bien el único, recurso es atenerme a los films y videos compartidos en la web por el propio director.


Pierre Léon es el director de aquella película que la joven, es decir, yo, vi en Mar del Plata y al que le dedicaré estas próximas entregas. Su obra cargada de intertextualidad, explícita o implícita, presenta incesantemente una unión armónica y espléndida de formas y lenguajes; una cinematografía exquisita que abre una problematización tanto dramática como estética.
En L’Adolescent (2001), a saber, se verá una coordenada teatral que enmarcará las inquietudes del joven Pierre. Esta hechura intervenida por lenguajes del teatro se remonta a uno de sus primeros films, Deux dames sérieuses (1988).
Deux dames sérieuses (1988), con una intertextualidad explícita tal como el caso de L’Adolescent (2001), relata la historia de dos mujeres que deciden dejar su cotidianidad para abordar un viaje de búsqueda. El film, mayormente conformado por planos estáticos breves, presenta escenas de conversación continua delante de fondos coloreados cual lienzos. Estos lienzos pintados no solo aportarán una dimensión más teatral a la escena sino que, a su vez, materializarán la relación que tienen estas damas para con el espacio que las rodea. Con colores armoniosos, un formato casero y diálogos ininteligibles, al menos a mi oído, Deux dames sérieuses (1988) conforma una magnífica temprana producción que reflexiona sobre la forma y los lenguajes cinematográficos.
Lí per lí (1994), por su parte, establece un sutil vínculo intertextual con films de Clouzot, Cocteau y Pasolini. El largometraje pone en escena el aglutinamiento de un grupo de hombres en una casa de campo. Con planos más enfáticos y móviles, Pierre Léon genera una estética única que afectará el retrato de esas relaciones masculinas. A su vez, los momentos musicales esporádicos introducirán imágenes flamantes, tanto visualmente como sonoramente, que se cristalizarán en la escena final, resignificando todo el film.
Tres instancias de búsqueda; dispares, pero con motivos que se entrelazan, aportando el discernimiento propio de una obra singular y eminente.
Recuerdo, vividamente, que al final de aquella función de L’Adolescent (2001) Pierre Léon contó a la audiencia que se había proyectado la única copia que existe del film; la fascinación no solo afloraba de mis ojos, sino también de los de Pierre, que también vio ese día, por primera vez, la película.

Buenos Aires, 8 de abril

Julieta Abella

julietaabella@caligari.com.ar

Mundo de fragmentos

En la presente columna se documentará el paso por obras cinematográficas completas en un tiempo acotado. Se trata de una experiencia visual; una crónica de percepción. Cada película como parte del todo de una obra y, a su vez, la obra como la sumatoria de sus partes.