Para Amancio

Maria Florencia Sosa Domingo 30 - julio - 2017 Columna de Maria Florencia Sosa

 

 

Me divertía presenciar cómo cada uno reaccionaba al ver las primeras páginas del guión técnico: ¿cómo vamos a hacer?, ¿no son muchos planos con el gato?, ¿no podés acortar un poco más?, ¿tiene que ser con movimiento de cámara además?
Lo tenía super estudiado. El guión de Perseo había estado guardado algunos años, y tenía muchas ganas de filmar. Era un desafío grande para ser mi primer cortometraje como directora, y en el proceso hasta al fin decidirme hubo una etapa en la que pensé que podría hacer con ese guión una animación y entonces poder controlar la actuación del gato, cuya  acción es vital porque da el puntapié inicial para el accionar de la protagonista, y diseñar la casa ideal, ya que la locación es un personaje más de la historia. Desistí, meterme en un proyecto de stop motion sin nada de experiencia  era desmesurado, y abracé el reto de resolver lo que el guión requería en una locación real y con actrices de carne y hueso. Necesitábamos plata. Armé un dream team con productora, directora de arte y director de foto (Natalia Vuotto, Daniela Servín y Facundo Geli) y postulamos para una beca del Fondo Nacional de las Artes. La ganamos al primer intento. Necesitaba un departamento de estilo antiguo, con balcón. Publiqué las referencias con un pedido en Facebook y mi amigo Nicolás Forgione me ofreció su casa. Y esa casa no solo era perfecta para lo que tenía en mente, si no que al llegar por primera vez a conocerla, me recibió un gato: Amancio. EL gato. Cuando llegué, Nico abrió la puerta y entré detrás de él. Amancio estaba parado contra la pared del pasillo mirando hacia la puerta, expectante por ver quién estaba llegando. Fue magia, amor a primera vista. Se acercó a inspeccionarme, rápido nos caímos bien. Yo no podía creer cómo se iban dando las cosas. Era un gato robusto, de tremendo porte, serio. Nadie mejor que él para personificar (¿o gatificar?) a Perseo, temerario héroe mitológico. 
De a poco fuimos probando que conociera a otros miembros del equipo, no le molestaba estar entre mucha gente y durante el rodaje fue un duque. Él estaba en su casa y lo sabía, andaba tranquilo entre los trípodes, las luces, mientras movíamos muebles de lugar para armar las puestas. Estaba cómodo, pasó dos de los cuatro días de rodaje con nosotros como si nada, o como si entendiera todo en realidad. Los planos que eran con él, salieron con sorprendente fluidez, con menos tomas de las que habíamos previsto. Fue uno de los rodajes más divertidos en los que estuve.

Tiempo después, mientras mis amigos dueños de esa casa vivieron ahí, varias veces me quedé a cuidar a Amancio mientras ellos estaban afuera por viaje. Nos hicimos mutua compañía en momentos que fueron difíciles para mi. Amancio fue mi amigo gato y en la tranquilidad de su mundo felino, no se dio una idea de la ayuda que me dio.

 

Perseo. Cortometraje color, 11min. 2013.

 

María Florencia Sosa

flososa@caligari.com

Para Amancio