Impulso

Maria Florencia Sosa Domingo 9 - Abril - 2017 Columna de Maria Florencia Sosa

 

Recibo una buena noticia que tiene que ver con mi película, justo el día que había decidido ir al cine, unas horas antes de que empiece la función. Me gusta ir al cine sola, en una época viví muy cerca del cine Gaumont cuando la entrada costaba $8. Veía películas ahí muy seguido. Qué felicidad me da ir al cine, y tener la libertad de poder ir cuando tengo tiempo y ganas, sin que me invite nadie o sin tener que esperar que alguien pueda acompañarme, necesariamente.


La noticia me predispone de otra manera, había salido del trabajo y leí el e-mail en la calle, con ganas de gritar y festejar, pero conteniéndome. La película se vuelve más significativa, no porque tenga que ver mucho conmigo, pero es argentina y es la segunda película de una directora de acá. Y supongo o quiero creer que quizá el camino que debió hacer esa película se parece en algún punto al que está haciendo la mía, aunque no se parezca en realidad en nada, porque no hay dos caminos iguales para hacer una película. Sólo por ser argentina y por ser mujer filmando acá. Entonces me pone doblemente contenta que esa película esté en cartel, y me alegra haberla elegido, haber tenido tiempo de estar ahí sentada y que me emocione y llorar un poco.

Cuando entendí que esta idea que tenía tarde o temprano sería una película, nada más y nada menos que mi ópera prima, supe que el camino sería largo e impredecible, así que como acto de fe y confianza en lo que estaba (estoy) haciendo, tramité por primera vez en la vida mi pasaporte. Y no sé a dónde me conducirá, pero ya me tiene en movimiento.

María Florencia Sosa

flososa@caligari.com