No podemos permitirnos ser ingenuos al tratar los sueños...

María Canale Domingo 15 - Noviembre - 2015 Columna de María Canale

Cecilia dijo: Octubre fue como un mes en un día.

Marta les advirtió a sus hijas que jugaban en la casa del árbol: Despacio que en octubre llovió mucho.

En octubre decidí escribir mi tesis para terminar la facultad. 

El festival de Mar del Plata es siempre en noviembre, cerca de mi cumpleaños, pero este año llegamos a Mar del Plata el 30 de octubre.

 

El viaje a Mar del Plata empezó con este tema, un gran descubrimiento de Lala: 

 

 

 

Mi novio no para de hacer salmón blanco a la parrilla con el romero de la planta que hay en la casa, estamos todos contentos, almorzamos pescado, cenamos pescado y desayunamos pescado con huevo y perejil. Máxima lucidez del pez recién salido del Mar Argentino ven a nosotros.

Vinimos cinco en la camioneta de Ale cargada hasta el techo, de comida, cámaras, amplificador, guitarra. Paramos en Atalaya y nos tomamos una merienda de medialunas tostadas con jamón y queso y café con leche. El plan es estrenar algunos trabajos, estar con amigos, ver películas, comer delicioso y salir de farra.

Estoy conviviendo con tres fotógrafos (cinematógrafos). Es distinta la charla post-peli con los fotógrafos, ven distinto, otras cosas, hablan de los encuadres, de imágenes específicas en particular, de planos. A mi me pasa de mirar siempre los cuerpos, las pieles, las actuaciones, y después miro el resto. En general no me acuerdo mucho de imágenes específicas o diálogos cuando veo una película, me queda una sensación en el cuerpo, como una huella física. 

 

 

Habiendo terminado el festival voy a hablar de mis películas destacadas del mismo:

Eva No Duerme de Pablo Agüero. 
Hasta bien empezada la película sentí nauseas, las imágenes me generaban nauseas. Cuando leí Santa Evita de Tomás Eloy Martinez, me acuerdo que también sentía nauseas y como un revoltijo desde la panza. La literatura de algún modo se presta más a generar imágenes extremas, y de última es el lector el que deja o no volar su imaginación para llevar las imágenes de lo que lee a extremos intolerables. En una película son el director, los actores, el fotógrafo y los directores de arte quienes eligen mancomunarse y llevar las imágenes al extremo, porque uno como espectador las tiene ante si, las imágenes ya han sido generadas. Por eso valoro profundamente la obra de Pablo Agüero y todo su equipo, porque está viva, vibra y lleva las imágenes con potencia, valor y osadía.

Ixcanul de Jayro Bustamante
La película que más me conmovió y gustó de lo que vi. Una película guatemalteca bellísima. Bella en su narración, sus personajes, sus imágenes. Ixcanul es una película poblada de texturas: las pieles tersas, la tierra volcánica que suena rarísimo cuando los personajes caminan sobre ella, las telas de las ropas, los cabellos de las mujeres. Ixcanul me llevó con ella en toda su duración en una historia simple, potente, emocionante y profundamente femenina.

Camino a la paz de Francisco Barone 
Para empezar es un road movie, género que amo.  La música, elemento fundamental en un road movie, es perfecta y rutera y acompaña de maravillas la historia. El vínculo de los dos personajes que viajan se va haciendo profundo kilómetro a kilómetro. Dos tipos muy distintas se encuentran para hacer un viaje que los va a cambiar profundamente. Me gusta mucho como la película logra contar la fuerza de un encuentro y cómo el vínculo hace crecer a los personajes. Están fantásticos De La Serna y Suárez. 

Remember de Atom Egoyan
Un thriller protagonizado por un hombre con demencia senil. A pesar de su final sobre-explicativo, me maravilló ver un thriller con los tiempos y el suspense que dicta la vejez. La actuación de Christopher Plummer es impresionante. Es muy revelador ver a gente grande actuar, hay algo que portan los cuerpos viejos que comunica y llega sin barreras, claro y directo.

 

Con Lala nos dimos cuenta de que todas las películas que estábamos viendo nos hablaban de los sueños. De lo que dicen los sueños, de cómo manifiestan cosas que no podemos ver en la vigilia, de cómo hay que prestarle atención a los sueños de los que nos acordamos, que hay que escribirlos, desgranarlos. 

 

Hubo una noche en Mar del Plata que tuve pesadillas, mi novio me lo confirmó a la mañana, “soñaste pesadillas toda la noche”. Al despertar me acordé de un sueño muy particular. 

Lo escribí, lo conté, lo estoy rumiando y me está diciendo muchísimas cosas. En este viaje de festival descubrí que soñar es una forma de mirar hacia adentro de uno, de echarle luz a lo que está oculto y encriptado.

“No podemos permitirnos ser ingenuos al tratar los sueños. Se originan en un espíritu que no es totalmente humano sino más bien una bocanada de naturaleza.” Carl Jung

15 de noviembre

María Canale

mariacanale@caligari.com

@Fuegoenpolvo

 

No podemos permitirnos ser ingenuos al tratar los sueños...