“La idea es llegar a un resultado infinito, no partir del infinito”

María Canale Domingo 4 - Octubre - 2015 Columna de María Canale

Miércoles 30 de septiembre de 2015, 16 hs (septiembre pasa como un tornado).
 

Un tema con video de caballos, guitarras eléctricas y franceses: Alain Bashung - Osez Joséphine

Tomo mate, encontré una yerba genial 50% yerba, 40% manzanilla, 10% ginko biloba que no me da acidez. Se hierven unos porotos negros en la cacerola y suena el burbujeo hace ya rato. Los porotos negros son sólo paciencia, se los estoy haciendo a mi novio, crema de porotos negros con alga kombu, una delicia que nunca probó hecha por mi. 

Ayer cuando pedaleaba hacia mi clase de guitarra pensaba en la velocidad y en la aceleración. En el colegio estaba en humanidades, así que prácticamente no estudié física y química, sin embargo hoy pienso bastante en cómo es y cómo funcionan la energía y la materia, desde sus componentes primarios y en su relación con el tiempo y el espacio. “La aceleración es una magnitud vectorial que nos indica la variación de velocidad por unidad de tiempo. Para un cuerpo de masa constante, la aceleración del cuerpo es proporcional a la fuerza que actúa sobre el mismo.”(Wikipedia)

Pensaba en la aceleración porque hace como un año y medio más o menos tengo la sensación de que cambió la velocidad en la que transcurro. Lo siento en mis movimientos, en mis procesos biológicos, en el tiempo que me lleva hacer las cosas, en la cantidad de cosas que me pasan. Como si hubiese estado manejando en la ruta a una velocidad constante, de pronto hago un rebaje (sin darme mucho cuenta), la velocidad constante se desacelera y el paisaje pasa de otro modo. Durante mucho de este tiempo transcurrido en esta velocidad más lenta yo estaba a la espera o con la expectativa de que la cosa vuelva a acelerarse, que se ponga rápida y vertiginosa otra vez. Hasta que empecé a disfrutar de este otro ritmo, a que las cosas a este nuevo ritmo se pueden saborear de otro modo, “…para un cuerpo de masa constante…”, ¡claro! yo no soy un cuerpo de masa constante, o mantengo unas masas constantes por un tiempo, y después son otras las masas constantes y la velocidad cambia.

Desaceleración en economía es sinónimo de crisis.

Llego a la clase de guitarra. Estamos estudiando el blues, cómo se conforma, cómo se mueve, cómo varía, cómo las canciones de la música popular se desprenden casi todas de ahí. Vemos formas de aproximación al acorde, el caminito que uno hace para pasar de un acorde a otro. Fede, mi profesor, siempre me dice que mueva el cuerpo cuando toco, que los ritmos se entienden así, con todo el cuerpo. Empezamos a probar formas de aproximación al acorde, me voy soltando con la consigna, son miles las formas, eso me sobrepasa un poco y ahí siempre lúcido, Fede me dice “La idea es llegar a un resultado infinito, no partir del infinito”. 

Los personajes siempre tienen su propia velocidad, su masa constante, su ritmo interno. Ahora pienso mucho en Julia, el personaje de Respirar (la película uruguaya que voy a hacer en unos meses). Julia ya está conmigo, veo y ando con el lente de observación que se une a Julia. Hace poco leí Nada se opone a la noche de Delphine de Vigan, un libro que me pasó mi mamá y que fue muy importante leer. Durante todo el tiempo que estuve leyendo este libro tuve sobre el escritorio de casa el guión de Respirar impreso y agarrado con un broche naranja con forma de pájaro. Durante todo este tiempo con Nada se opone a la noche cada vez que pasaba por el escritorio miraba el guión, quizás lo re acomodaba en función del resto de los papeles que hay sobre el escritorio, pero nunca lo abría ni lo hojeaba. 

Cuando terminé la novela hubo una tarde que me tiré en el sillón de casa y leí el guión mientras oscurecía. Esta nueva lectura fue otra, fue otra porque ya no soy la misma que la última vez que lo leí (cambios en la masa constante) y porque esta lectura estuvo atravesada por Nada se opone a la noche. Quedé pensando: ¿Cómo es la fisicalidad de Julia?¿cuál es su velocidad?¿cómo se hace?, no lo se, lo estoy investigando.

Por último, para cerrar con los brotes e incongruencias de septiembre, su equinoccio y su luna roja, recomiendo un libro necesario de leer: GRACIAS de Pablo Katchadjian. Dejo la única plegaria que el narrador de la historia sabe y reza: “Por favor, Dios, ayudame a superar las incongruencias”.

30 de septiembre.

María Canale

mariacanale@caligari.com

@Fuegoenpolvo

“La idea es llegar a un resultado infinito, no partir del infinito”