La iluminación es colectiva

María Canale 7 - Mayo - 2018 Columna de María Canale



El sábado fui a Cinefilia, el programa de radio de Luis Kramer, para contar del estreno de Respirar en salas el próximo 10 de mayo. Hablamos, junto con los directores que también estaban invitados y de estreno, del poco cuidado que tiene la industria del pochoclo por nuestro cine nacional y de lo poco que está regulado lo indefensas que quedan nuestras películas. Juan Villegas contaba que si bien pagó prensa y envió su tráiler a las salas, en muchas no lo pasan. Miguel Mato expresaba su enojo ante los datos falsos que mandan al instituto desde un Village de Córdoba sobre la cantidad de espectadores que asistieron a su función, una sala casi llena que el Village declaró solo tener 6 espectadores. Yo contaba de cómo tuvimos que retrasar la fecha de estreno de Respirar ante la monopolización de “Los Vengadores” en las salas, y la falta de espacio para una película nacional.
El otro día fuimos con mi mamá a hacer mandados, pasamos por una panadería a comprar pan rallado y la panadera nos cobró con vergüenza $50 un kilo de pan rallado. Nos dijo, “hoy tuve que subir los precios, me aumentó la harina. Yo te puedo entender que suban los servicios porque estaban desactualizadas las tarifas, pero que se metan con el alimento, no.” A raíz de esto mi mamá me contó que en los días de la corrida financiera y el aumento del dólar, a colegas suyos investigadores del Conicet les depositaron 1 centavo de sueldo, algo totalmente ilegal.
Igual seguimos haciendo cine como podemos, los investigadores hacen malabares para seguir con su trabajo, ni hablar de los maestros. Siempre nos la dan a los mismos, a los que tenemos vocación y vamos a hacer nuestro trabajo igual, y a los que no tienen opción y van a seguir trabajando para ganarse el pan aunque sea por chirolas. ¿No es hora de que dejemos de aguantar? ¿cómo se puede accionar ante la violencia y enojo que genera el capitalismo sin responder con más violencia? ¿cuánto tiempo más tenemos que resistir? ¿hasta la próxima elección? Yo no elijo la violencia, pero en este momento siento más empatía por los que quieren romper todo que por este ramillete de ricos que está desmantelando nuestra industria nacional, la cultura, la educación, y se está llevando todo a alguna off shore no rastreable.
Mi amiga Rocío, feminista de la primera hora, me regaló una remera que hoy metí en el lavarropas que dice “seguimos desapareciendo, seguimos resistiendo”; yo no quiero resistir más, quiero mis derechos, quiero que todes tengamos los derechos que nos corresponden. Pero bueno, estamos en esta, hay que resistir, o quizás mejor, responder, contra-proponer. Desde mi lugar privilegiado de mujer libre, profesional, educada, no voy a dejar pasar una más, voy a salir a la calle cada vez que sea necesario, dar voz a los que no la tienen y militar cada día desde lo mío.
Hoy mi militancia es defender Respirar, una película argento-uruguaya, que cuenta una historia de una mujer de treinta (a quien interpreto), rioplatense, que decide interrumpir su embarazo en un momento de su vida en el que todo está colapsando para ella. Vi la película hace dos semanas en el pre estreno y me gustó mucho. La recomiendo de verdad, y recomiendo verla en el cine. Tiene una cuota de humor muy genial, es profunda, emotiva, y habla sobre algo que nos atraviesa a todos: las pérdidas. La pérdida del amor, la pérdida del control, de la cordura, de los seres queridos. Recomiendo de verdad Respirar porque ante tanta pérdida que estamos viviendo como país es bueno ver, aunque sea en una película, que antes de sucumbir al ahogo se puede dar unas brazadas con las últimas fuerzas, salir a flote y salvarnos juntos; porque la iluminación es colectiva, nadie se salva solo.

María Canale

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@Fuegoenpolvo

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