En obras

María Canale 9 - Abril - 2018 Columna de María Canale



Las obras culminan todas juntas. No sé si es porque abril tiene energía aries o qué, pero es un mes que no para. En la misma semana se estrena Respirar, la película uruguaya/argentina que protagonizo, presentamos nuestro primer disco Barroco con mi banda Chico Láser y nos mudamos a la casa que estuvimos refaccionando los últimos meses con Seba. Culminan, o entran en una nueva etapa, tres cosas en las que puse mucha energía, cabeza y corazón; que disfruté hacer pero que también me dieron angustias y ansiedades, como todo proceso creativo.
Me gusta pensar que se llame con la palabra OBRA a una pieza de teatro, a un cuadro, a la producción de un artista, y a un inmueble en estado de construcción o refacción. Para realizar la obra de refacción de nuestra casa la vivimos como dos meses así como estaba antes de empezar con los arreglos. Los ratitos que teníamos para estar allá, fines de semana, o algún que otro día, llevamos un colchoncito y bolsas de dormir, shampoo, jabón, un par de toallas, observamos la luz, cuidamos de las plantas y el pasto, combatimos la plaga del limonero, la falta de hierro de los jazmines, nos imaginamos qué queríamos hacer en cada rincón, qué color queríamos que tengan las cosas, hicimos algunos asados, muchas meriendas, siestas en el pasto, invitamos amigos. Después lo llamamos a Leo, constructor que Seba conoce del mundo del teatro. Seba dijo que él era quien mejor nos iba a ayudar, y como Seba es un as armando equipos de trabajo donde se trabaja bien y con disfrute confié plenamente en su criterio. Yo me imaginaba puertas y ventanas de hierro y vidrio repartido y las mandamos a hacer todas antes de que empiece la obra. El tema era conseguir un albañil que esté por el barrio y que esté libre en febrero, con disponibilidad y dentro de nuestro presupuesto, mi abuelo Pili me recomendó a Luciano. Luciano y Leo se conocieron, hicieron un plan de trabajo y empezó La Obra.
Las obras empiezan con la destrucción. Al menos así empezó la refacción que hice en mi anterior casa, el departamento amado de la calle Rocamora, y así ocurrió con nuestra casa ahora. Hay que destruir para desnudar las paredes, para quitar los azulejos viejos, hacer visibles sus venas de agua, luz y gas, agrandar las aberturas para los cerramientos nuevos, sacar escombro. En una semana el patio tenía una torre de escombros y Leo se dio cuenta que nos habían embaucado en la compra/venta y que el pozo ciego de la casa, que misteriosamente nadie sabía dónde estaba, estaba debajo de la cocina, sin contención, poniendo en riesgo los cimientos y la medianera con el vecino. La caca ajena estaba debilitando la fuerza de mi casa. Las cloacas pasaron por la puerta del PH donde está la casa hace unos años, pero los vecinos no pudieron pagar la boca de cloaca y la única solución fue hacer nuestro propio pozo ciego, darle un lugar sano a nuestra mierda, hacerle su lugar correspondiente y limpio, saber dónde está. Así fue que empezó la odisea de los pozos: se abrieron pozos en piso de la cocina y se empezó a rellenar el agujero de caca con los escombos acumulados en el patio y (lo que más me costó y angustió a mi) se hicieron dos pozos enormes en el jardín, cámara séptica y pozo ciego, desapareció mi pasto precioso y fuerte, se tapó de tierra y se murió. Con esta odisea aprendí que la caca se auto digiere, después de todo son bacterias y vuelven a ser tierra. Ahora nuestra casa está casi lista, hermosa, sin pasto. Tenemos que limpiar y pintar y después la mudanza. Se termina esta etapa de vivir en el medio de la ciudad, nos vamos a un barrio bajo, con cielo grande, con pasto (cuando lo recupere), voy a volver a tener todas mis cosas juntas, voy a volver a armar mi biblioteca completa, vamos a tener nuestro nido, silencioso y verde.
Chico Láser empezó a configurarse cuando se disolvía mi anterior banda, al principio me invitaban de corista a cantar con ellos en algunas fechas, ensayábamos en una sala detrás del cementerio de la Chacarita, un lugar rarísimo. Después empecé a tocar en la banda de forma estable, con mi guitarra, nos mudamos a una sala en Villa Crespo, llegó Darío con sus teclas y se completó la banda. En 2016 empezamos a grabar el primer disco, antes grabamos dos temas en Tecson, donde estudiaba nuestro sound master mezclador y sonidista, el Buda Maximiliano Morales. Esos dos temas, ese sencillo, ya está en Spotify y se llama Pantera. Con la banda todo es una fiesta y un disfrute, nos reímos a carcajadas siempre en cada encuentro, también nos peleamos bastante porque tenemos personalidades fuertes, cansancio acumulado, queremos ponerle todo al laburo juntos, pero los trabajos de hacer dinero nos quitan tiempo que queremos darle a Chico Láser. Así con todo lo de cada uno de los 8 que somos (7 en la banda + el Buda), sin un peso y con mucho trabajo, terminamos hace dos días el disco, salío del horno del mastering y está listo para subir a la nube y para ser presentado. Ayer lo escuchaba en casa y me emocionaba, de lo tremendo que suena, de lo sensibles y delirantes que son nuestras canciones, de cómo uno no comprende las partes hasta que tienen ese último golpe de horno y son un todo, de lo gratificante que es la obra terminada, de lo hermoso que es edificar en equipo. El 28/4 presentamos Barroco en vivo en CCQi (Thames 240, 21hs) y estamos preparando junto con muchos amigos un verdadero ritual Láser, una fiesta musical a la que quedan todos invitados.

Conté de Respirar en la anterior entrega de esta columna, ahora se aproxima la fecha de estreno. El 26/4 voy a ver la película por primera vez en el cine, junto con los que la realizamos, van a estar mis amigos, mi familia. La obra va a cobrar sentido porque va a ocurrir eso que tan difícil se hace con el cine nacional, que es el encuentro con el receptor, con el espectador. Aún no vi la película entera de corrido, terminada, pero puedo decir que es una obra muy sensible, en la los que la hicimos pusimos mucho corazón, además transcurre en Uruguay, el mejor país, y como siempre que se filma una película, está hecha para verse en el cine. Es hermoso ir a ver películas al cine, vengan a ver Respirar, vayan la semana en la que estrena, porque nunca se sabe cuánto dura nuestro cine en las salas.
Así vivo estos días, entre las obras, ubicando los escombros y observando lo que emerge del caos. Entre tanto egoísmo, precarización y pobreza de sentido que habita en la tierra es maravilloso compartir la creación con los amigos, con los amores, con la familia; da fe en el mundo, da fuerza y ganas.
¡Viva nuestro el cine! ¡Viva la música! ¡Viva el amor!

María Canale

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mariacanale@caligari.com.ar

@Fuegoenpolvo

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