Por todo lo que no me querés

María Canale 2 - Julio - 2017 Columna de María Canale



Empecé julio filmando por dinero. Qué bendición. Mis santitos siempre me escuchan y acompañan, me voy quedando sin dinero y ¡plin! algo aparece; la liquidación de derechos de Sagai, un pago extraviado de un trabajo viejo, una publicidad como en el caso de ayer. Qué raro es el mundo de la publicidad, todo ese dinero, ese circo, el brillo, la perfección. Qué lindo es ir a filmar por el dinero, salir de ahí y olvidarse para siempre. Igual la actuación claramente no está ahí, pero hay algunas cosas que se entrenan de todos modos. Lo técnico, saber qué imagen cliché uno proyecta, dar respuestas, ser efectivo.
Ayer vi una peli que me recomendó mi amigo Marian, The Host, en la que la especie humana es invadida por una raza alienígena que toma los cuerpos de los seres humanos y trae la paz y la estabilidad al planeta, recuperaran la naturaleza y todo transcurre en armonía; salvo por los seres humanos cuyos cuerpos no fueron tomados aún, que se unen en una silenciosa resistencia y son perseguidos por ello. Los alienígenas no pueden creer el impulso destructivo y el trato violento que tienen los humanos. Es que somos una especie rara los humanos. Ahora que no vivo más en la ciudad, veo como a cada estación de tren que avanza crecen los pisos de cemento que se comen el verde. Bajo del furgón casi todos los días en “La Capital” con la bici a un asfalto 3 o 4 grados más caliente y a un volumen varios decibeles más alto. A quién se le habrá ocurrido que vivir apilados como en lasagnas de cemento era una buena opción. Yo viví en departamentos, paso mucho tiempo en departamentos, me gusta estar alto, mirar desde arriba los cables de alumbrado, las mil ventanitas, pero es rarísimo que habiendo tanto terreno, vida, cielo abierto, elijamos vivir apretados subdivididos por cemento.
Igual no quería escribir sobre eso, quería escribir sobre el teatro (que hago y puede ocurrir porque lo hacemos en esta ciudad sobre poblada donde con crisis y todo la gente va a ver obras sin parar). El jueves pasado estrenamos “Por todo lo que no me querés”, obra de teatro que se puede ver en Teatro Polonia los jueves a las 21 hs. Fue la primera vez que no invité a mis padres a un estreno. Los padres están siempre en la platea de todos modos, ¿quién no actúa para sus padres, qué actor no los sienta en la platea aunque estén muertos, lejos, enfermos, etc.? La sala es chica, el resto del equipo tenía muchos invitados y con esta excusa preferí atravesar el estreno sin tanta mirada cercana. Es horrible y fascinante estrenar. Por más que se haya ensayado mucho, que se crea que las cosas están seguras, conquistadas, transitadas, todo es nuevo, todo es por primera vez. Es que hay algo de cómo opera la cabeza y el cuerpo en función que hace crack y es completamente distinto a lo que se vivía en tiempo de ensayo. Yo sólo entiendo algo de lo que estamos contando (y digo algo porque nunca llego a entender en su totalidad) una vez que ocurre el teatro, que hay gente ahí mirando, que ya no es un ensayo, que estamos haciendo función. Y eso que le vengo poniendo el cuerpo y la cabeza a esta historia, a este recorrido, a este personaje hace un año; pero empiezo a asir algo de ella, de su participación en ese engranaje, recién ahora, recién en el estreno.
Lo que me gusta de hacer esta obra es que me divierte mucho lo que estoy actuando, es la primera vez que hago algo así, que actúo con tacos altos, más mujer, más grande, más loca, más corrida. Como me dijo Agustina, la directora, estás actuando algo que a todas las actrices nos encantaría actuar alguna vez, disfrutalo, quédate ahí, que lo podamos ver. Mi amigo Nicolás me dijo que le encantó verme haciendo eso, que es una obra para ir a verme actuar. Mi amigo Marian me dijo que le gustó verme en en ese borde, corrida, que que suerte que lo pueda hacer acá, porque en el cine argentino es difícil que aparezcan propuestas de actuación donde haya que estar corrido, en el borde, muy tomado.

Los invito entonces a venir a ver la obra ahora que pasó el estreno. Desde mi lugar ofrezco un estar que busca estar en vilo todo el tiempo, que se afirma sólo porque se expande ahí al ser visto, ofrezco esta prueba de habitar una fibra expresiva nueva para mi, que no controlo, que me divierte mucho, en la que me siento hermosa, tonta y poderosa a la vez.

María Canale

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@Fuegoenpolvo

 

De jueves a domingo