Licenciada, no se bien en qué

María Canale 2 - Abril - 2017 Columna de María Canale


Se me pasó un mes de la columna. Es que el año arrancó con toda, es que estaba terminando la universidad. Ahora soy licenciada, no se bien en qué, porque el título está en trámite y no se cómo es el rótulo final de la cosa, si licenciada en actuación o en artes dramáticas. Qué importa. Ahora tengo eso entre en mundo y yo, como leímos una vez en el tarot con mi astróloga, creo que era el as de oro… en el dibujo de la carta el hombre sostiene una gran y única moneda de oro, Aída la astróloga me dijo, es el título universitario, algo que habla por vos que está entre tu yo y los otros, una carta de presentación, una credencial. Que aburrido. Ahora que ya lo tengo pienso que es tan raro que algo certifique que soy artista y tengo determinadas capacidades. Que es más la satisfacción de haber finalizado esta etapa del vínculo con una institución tan particular como lo es La UNA, que es más haber empezado y terminado un proceso, que es más el gusto de soltar algo y dejarlo atrás que el hecho de tener un “titulo universitario”.


Me vine a la terraza de mi casa a escribir, a ver si el viento me inspira, si el atardecer me revela algo. Estoy muy en las cosas que estoy haciendo y me cuesta volver a sentarme a escribir después de todo lo que lo hice para la tesis. Recién me fijé en las cosas que escribo en las notas del teléfono, a ver si alguna me dispara algo para este espacio. Pero son cosas íntimas, pensamientos, acerca del amor, del teatro, de ensayar teatro. Nada para el mundo aún. Las cosas tienen un determinado tiempo de maduración antes de salir al mundo. De repente me acuerdo de todas esas cajas llenas de mis diarios y cuadernos apiladas en mi ropero, embaladas junto a mis libros en este hogar transitorio. Todas esas palabras quietas y congeladas


Abro el cuaderno en el que escribo ahora, el que llevo siempre en la mochila. Encuentro dos listas de temas para recitales de Chico Láser y unas notas de un taller de actuar a Hamlet que estoy haciendo con Fran Ure que dicen “mantener alta la calma interna para actuar”, “dejar que suceda”, “¿Qué da el otro, en qué me transforma?”. Siempre las cosas que estudio o pienso para la actuación aplican a la vida.


Estoy buscando mi casa. Acción transitiva. Todas las semanas veo casas por internet, coordino citas, y visito casas ajenas. Entro a un lugar desconocido y me imagino viviendo ahí. Hay algunas casas en las que entro y no puedo ni siquiera imaginarme ahí a mi misma, y me pregunto ¿qué persona vive en un lugar así?. Me tomo líneas de trenes y de colectivos que no son de mi habitual uso. Voyerismo puro, constante. Ando espiando barrios, comercios, vecinos, casas ajenas. Ya van 3 casas que veo y aunque sea por un ratito me ilusiono con su potencial de ser mi hogar. Después está todo lo que veo por internet, el denso bagaje de casas y mundos ajenos que hay en zonaprop, argenprop, mercadolibre, buscainmueble, trovit, guiabadudi. Cuando busqué mi primera casa, la de la calle Rocamora, casi no usé internet. El lugar más completo para ver era Clasificados del Clarín. Durante tres meses lo vi todos los días, entraba a cafés y me lo llevaba, visité muchísimas guardias inmobiliarias. A la casa de la calle Rocamora la encontré en un Clasificados del Clarín de un bar con cyber que había por Warnes y Juan B Justo, ignoro que andaría haciendo por esa zona a mediados del año 2010. Me acuerdo que era mediodía, y que hacía calor. ¿Cómo será que encuentre mi casa esta vuelta? Quiero encontrarla pronto. Igual estoy viviendo en el mejor hogar transitivo/transitorio del mundo, lo de mi hermano.

 

 

María Canale

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@Fuegoenpolvo

 

Licenciada, no se bien en qué