“Diario de rodaje de Respirar”

María Canale Domingo 15 - Mayo - 2016 Columna de María Canale

Llegamos a Montevideo el sábado 30 de abril junto con Juampa Miller, el productor argentino, y Laura y Maru, las vestuaristas. Esa tarde voy a lo de Javier Palleiro, el director de la película, a tomar unos mates con él, su suegra, la madre de su suegra, sus dos hijos y su mujer. De ahí nos vamos al Club Social de Río Negro donde Guillermo Rocamora, productor uruguayo de la película, y su hermano prenden el fuego para hacer un asado de bienvenida y buen inicio para todo el equipo. Comemos delicioso, nos emborrachamos y terminamos todos bailando una playlist improvisada que incluye temas como de Procura de Chichi Peralta, La quiero a morir de DLG y Píntame de Elvis Crespo.

Montevideo en otoño es melancolía pura. Por suerte tengo dos temporadas de Homeland por ver, el mat de yoga, y mi ropa y zapatillas de correr. Mi apartamento está en un piso 8 y desde la cocina tengo una buena vista de cielo y ciudad. El cambio más notable es el del sonido. Montevideo suena distinta, sin saturar y romper tanto, con más graves también. Casi que no entran los ruidos de afuera en “casa”, tengo un silencio total para dormir y a la mañana se escuchan niños que juegan durante el recreo en alguna escuela que está en mi misma manzana. Qué alivio el silencio de noche. Qué alivio que todo sea tan limpio y neutro en el apartamento. 

Mi mente está en blanco, pensé mucho y tuve que organizarme bien el mes antes de venir. Ausentarse un mes y pico de casa implica muchos preparativos. Dejé lo más difícil para el final: el bolso. ¿Qué son todas las cosas que uno necesita durante un mes? ¿Qué me va a hacer falta? ¿Que dejo en casa intencionalmente? La guitarra no la llevo pero allá pido que me presten una, llevo mucho abrigo, llevo bikini y short por si pinta calorcito. En fin, hago el bolso en mi cabeza durante días y la noche anterior a partir, mientras mi amiga Cecilia se emborracha y tira vino al piso acompañándome en el armado, termino el bendito bolso. 


Soy una tabula rasa. 
Aunque sea por este sábado y este domingo antes de comenzar estoy en cero.
No puedo sentir mucho nada. 
Es la apatía previa y necesaria. 
Me dejo estar vacía.

 

Voy a tener que ser otra ya muy pronto. 

 

Pensé y probé muchísimo durante meses en Julia, el personaje que voy a hacer. Ahora está bien quedarme en blanco, vaciarme y caminar por esta ciudad que no es la mía. El domingo me levanto tarde y voy a almorzar pasta con Javier y su familia, después vamos a la plaza a tomar mate y a que los chicos jueguen con sus amiguitos. Me da el sol de tarde en la cara, Javier hace pases de fútbol americano con su hijo Vicente. Mañana arrancamos a filmar. Mañana empieza la aventura. Mientras tanto llevamos un domingo “normal”. Paso el resto del día en mi pulcro apartamento, en total intimidad. Es bueno no estar en mi casa, no distraerme con la vida misma. Duermo con nervios pero hondo (gracias a las flores de Bach). Me levanto temprano, me buscan después del mediodía para filmar y no se que hacer con las horas. Me pongo las zapatillas y salgo a correr. Llego por Boulevard Artigas hasta la rambla, corro por la rambla, al borde del río, hace frío y está todo gris, entro corriendo por parque Rodó, me pierdo en el barrio que está detrás, por las callecitas, le pregunto a un verdulero donde está la 18 de julio, la vieja que está con él me indica. Camino. Es lunes y la 18 de julio está repleta de gente tomando colectivos, yendo a trabajar, a estudiar. Yo también estoy yendo a trabajar, pero estoy intentando cuidar mi vacío hasta que sea la hora. 

Ahora si. Me buscan, llegamos a la locación y todo arranca. El equipo armando, las caras nuevas, me cambio, me peinan (despeinan en realidad para este personaje) y empieza el baile. Estamos filmando en la casa de Julia. La casa está en una calle que se llama Figurita (Montevideo tiene nombres de calles espectaculares). Hace muchísimo frío y yo tengo que estar en remera y bombacha. El martes amanezco engripada. La primer semana transcurre filmando y durmiendo, nada más. Nada menos. Me levanto quince minutos antes de que me busquen, filmo, vuelvo y me meto en la cama a ver Homeland y a dormir hasta quince minutos antes de que me busquen al día siguiente. La gripe de algún modo le sirve a Julia, a María le sirve dormir como nunca en estos últimos meses. Julia y María se van nutriendo mutuamente. Pasa así con los materiales, así me pasa a mí por lo menos. A medida que voy poniéndole el cuerpo se revela “lo otro”, la ficción, y ahí voy desglosándome a mi misma, traduciéndome. 

 

15 de mayo

María Canale

mariacanale@caligari.com.ar

@Fuegoenpolvo

“Diario de rodaje de Respirar”