Entrevista a Valeria Sartori, directora de La voz propia

¿Cómo surge la idea de filmar este documental con una temática tan invisibilizada y difícil de abordar?

Surgió hace unos cinco años, cuando entré en contacto con la Lic. María Beatriz Müller, de la organización Salud Activa, dedicada desde hace muchos años a trabajar la problemática del abuso sexual en la infancia y la violencia de género. Pensamos en la posibilidad de generar un material que diera cuenta de lo que estaba sucediendo en la Justicia con las denuncias de abuso, que tiene que ver básicamente con abusadorxs siendo absueltos en la mayoría de los casos por un lado, y madres denunciantes siendo atacadas por el otro. Frente a la enorme cantidad de abusos que se cometen y no encuentran ningún tipo de reparación por parte de la Justicia, nos pareció urgente la necesidad de generar un material que hablara al respecto.

¿Cómo fue el trabajo de investigación con lxs sobrevivientes de abuso sexual infantil que dan su testimonio y cómo llegaste a ellos?

A través de la Lic. Muller también, quien tiene un recorrido de muchos años dedicados a esta problemática, y también por medio de ellxs mismxs. Unos me fueron llevando a los otrxs. Fueron varios meses de investigación y encuentros para charlar acerca del proyecto y la historia particular de cada uno.

¿Cómo diste con los profesionales que aportan también su voz y cuánto sabías a nivel estadístico previamente sobre la problemática?

Todos ellos son reconocidos profesionales con trayectorias de décadas dedicadas a la investigación, la atención y asesoramiento de las víctimas, tanto desde la sociología como de la psicología y el derecho. En cuanto a la estadística, estaba al tanto porque hace unos diez años había hecho un corto documental para la escuela de cine donde me formé, donde también me había dedicado a esta misma problemática. Todo ese bagaje me fue muy útil, y creo que es algo que quedó latente durante todo este tiempo y que ahora volvió a tomar forma en este nuevo trabajo.

Hay una seguridad tuya a la hora de preguntar que es muy efectiva, algo que también dicen en un momento de poder hablar sin vergüenza, hablar con firmeza. Es admirable como entrevista ante un tema sensible para quienes están expresando su testimonio ¿Cómo te sentiste en esta instancia en el rodaje?

La base de la que partí siempre fue la del respeto y la escucha. Es decir, el respeto en el sentido de no ahondar en detalles acerca de los abusos -algo lamentablemente muy común a la hora de abordar la cuestión del abuso en los medios-, al mismo tiempo sin buscar forzar el rumbo de las entrevistas, sino dejando que ellxs las fueran llevando hacia donde quisieran. Y en todo caso ir yo siguiendo ese camino. Me gustó siempre pensarlo más como una conversación, escapando de cualquier cosa que pudiera parecerse a un interrogatorio. Y en una conversación también es necesario a veces escuchar para dejar espacio a lo que el otrx tiene para decir. Sin que eso responda necesariamente a una pregunta.

Rocío Girart, una de las protagonistas, fue golpeada por la policía junto a su novia en constitución hace dos años, me acordé de ellas enseguida. Parece que la sociedad no para de golpear nunca. ¿Ya había pasado en el momento de la entrevista?

Mariana Gómez, la esposa de Rocío, fue golpeada y está actualmente procesada injustamente por ese hecho. No había sucedido todavía al momento de la entrevista, y me parece que da cuenta de manera muy clara cuál es el rol que está ejerciendo la Justicia a la hora de sostener y legitimar prácticas misóginas y patriarcales. Sistemáticamente absuelven o castigan con sorprendente liviandad delitos aberrantes como abusos y violaciones, mientras que al mismo tiempo apuntan con toda su vehemencia contra las mujeres. El caso de Mariana es muy paradigmático en ese sentido. La Justicia termina operando muchas veces como una trinchera de resistencia del patriarcado. Y esa también es una batalla que tenemos que dar.

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El documental tiene un compromiso ético y social con lxs actorxs sociales que participaron que me parece super importante. ¿Cómo crees que influye una película documental en la sociedad donde se realiza?

No sé si puedo hablar en términos generales acerca de cómo influye. En este caso particular, en el que la cuestión del abuso sexual está -afortunadamente- en boca de todxs, creo que puede aportar cierto reconocimiento a los víctimas, al mismo tiempo que puede servir de apoyo a otras personas que hayan sufrido abusos y no hayan podido todavía elaborarlo, o ponerlo en palabras, de la misma forma que puede ser un material de difusión valioso para espacios de trabajo de profesionales ligados a la niñez y adolescencia, como escuelas, etc. Por otro lado fue una premisa también cuestionar el rol de la sociedad en los casos de abuso.Todas las personas entrevistadas cuentan que no fueron escuchadas, que en sus entornos no les creyeron, o no las apoyaron, y describen una lucha en principio en soledad. Ese para mí es un punto que nos atañe a todxs como sociedad y es un nudo neurálgico del documental. Por eso no se trató solamente de escuchar relatos de abusos, sino de escuchar relatos de abandono y hostilidad por parte del resto de la sociedad en la mayoría de los casos. No es casual que lxs sobrevivientes se brinden apoyo entre ellxs, y es que el resto de la sociedad tiende -¿o tendía?- a darles la espalda. Hay algo que se está moviendo en este momento en relación al tema del abuso, y es interesante que el documental esté en sintonía con ese movimiento.

¿Cuánto tiempo llevó la realización del documental y contaste con algún apoyo?

Nos llevó alrededor de cinco años, partiendo desde la idea inicial, la investigación, el rodaje que no fueron muchas jornadas en realidad, y sí un largo trabajo de edición junto a Iair Attías, el montajista. Contamos con el apoyo del Instituto Nacional de Cine.

¿Cuál será el recorrido de La voz propia en los próximos meses?

Esperamos poder estrenarlo en salas, y completar cierto recorrido por algunos festivales, para después emprender un camino más ramificado, que incluya la difusión en todos los lugares donde sea posible, como escuelas, instituciones vinculadas a la problemática, etc. Definitivamente es una película que tiene que circular y ser accesible para todxs.

¿Cómo ves el panorama del cine nacional y del lugar que ocupan las mujeres en el medio?

La situación del cine nacional en este momento es agónica. Existe una falta de financiamiento que está ahogando a quienes pretendan filmar películas que no dependan de las grandes casas productoras, y que son quienes presentan apuestas más arriesgadas -y reflexivas- en términos formales y de contenidos. Dentro de ese panorama, el lugar de las mujeres es proporcional: apenas el 10% de las películas que se filman en Argentina son dirigidas y/o escritas por mujeres. Es un hecho que a las mujeres nos cuesta mucho más conseguir financiación para poder filmar, y en caso de poder hacerlo, se nos destinan los presupuestos más bajos. Esto es una norma en el mundo que hay que empezar a cambiar. Es imprescindible que las producciones hagan lugar a las voces de las mujeres, abandonando también ellos -los productores varones, y los jurados compuestos mayoritariamente por varones, por ejemplo- las prácticas patriarcales. Hay un espacio por conquistar también ahí.

¿Tenés proyectos en adelante?

Si, estoy trabajando en un proyecto documental sobre prostitución y trata de personas. Además de otros proyectos todavía en estado de germinación⚫

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Titulo: La voz propia

Año: 2019

País: Argentina

Director: Valeria Sartori