Entrevista a Sebastián Caulier, director de El corral

Mauro Lukasievicz 4 - Julio - 2017 -Entrevistas- 3º FCCH, Festival de Cine de Chascomús.

 

 

¿Cómo surgió la idea para realizar una película que  expone el bullying en épocas escolares y ambientada, como bien decís en la película, en 1998 cuando esa palabra no existía?

No pensé en el bullying como temática cuando escribía la película. Siempre me tomé el acoso escolar que padece Esteban simplemente como su vida cotidiana, el contexto que posibilita el conflicto. Supongo que me lo tomé así porque, en mi época de estudiante, no existía el bullying como problemática visibilizada, era simplemente la vida de todos los días, algo que le pasaba a algunos con mala suerte. Nadie hablaba de eso como algo que tenía que terminarse, estaba completamente naturalizado. Más o menos así está planteado el bullying en la película: como la vida misma. De hecho, me sorprendí un poco cuando después de la presentación en el BAFICI porque todas las reseñas que salieron se focalizaron en el bullying como temática. Me parece muy saludable que pase eso, porque demuestra que una película dialoga con su tiempo y con su público independientemente de cuáles hayan sido las intenciones originales de su autor. Si esta va a ser recordada como una película sobre el bullying, que así sea.  

 

En El corral podemos encontrar referencias de grandes directores como Alfred Hitchcock, ¿Qué otros directivos te sirven de referencia? 

Nunca trabajo apoyándome en referencias explícitas a otras películas, pero por supuesto noto en mí la influencia de un montón de cineastas y de películas. Lo más interesante de las influencias es que no siempre son conscientes, y que a veces uno tiene como influencia cosas que jamás imaginaría que lo están influenciando. Me gusta pensar las influencias no como la voluntad consciente de parecerse a alguien, sino como un lente a través del cual uno ve el mundo. O sea, no como la búsqueda consciente de imitar a alguien sino como un centro de gravedad, algo que no se puede evitar. En esta película en particular, por su carga de suspenso, noto mucho la huella que dejaron en mí las películas de Alfred Hitchcok y Brian de Palma. Un ejemplo concreto de esto lo veo en la escena del acto escolar y la bomba, donde tanto la puesta de cámaras como el montaje tienen muchísimo de la escena de la fiesta en ‘Carrie’.  Es de mis escenas favoritas de la historia del cine, así que no era de extrañar que en algún momento terminara emergiendo en forma de evocación en alguna película mía. También noto algunas influencias aún menos conscientes, como la épica de ciertas películas de adolescentes de los ’80 como Cuenta conmigo y Los goonies.

 

Hay una voz en off constante que parece marcarnos el vertiginoso camino por el que nos llevan las escenas ¿Porqué tomaste la decisión de incluirla? 

Me parecía importante que hubiera un narrador en off porque desde el vamos instala a la película en un tiempo pasado. Ya empieza dejando las cosas en claro, como diciendo ‘te voy a contar algo que me pasó, hace mucho tiempo, en un mundo que ya no es’. Cumple la función del demiurgo, del contador de cuentos. Es un código muy reconocible del lenguaje cinematográfico clásico y me gusta mucho. De alguna manera evidencia que estamos asistiendo a la narración de un cuento, a un mundo de fantasía. Un narrador en off en una película es la ficción orgullosa de sí misma, es la ficción reconociendo sus raíces, que es el relato oral. Y otra cosa que me parece interesante y divertida del narrador en off es la idea del doble plano de la ficción. El narrador es un personaje de ficción que nos está contando algo que supuestamente le pasó. Entonces, como la película que estamos viendo es su versión sobre determinados hechos que supuestamente ocurrieron, no tenemos la certeza de que eso que se nos esté contando haya sido verdad. ¿Y si el narrador nos está mintiendo? ¿Y si nada de eso pasó? ¿O si pasó, pero diferente? En definitiva, ¿y si este personaje de ficción nos está contando otra ficción? No creo que nadie haya pensado en esto al ver la película, pero para mí fue muy importante a la hora de pensar la película. Me liberó un poco de la tiranía del verosímil. Todo eso pudo haber pasado, como no.

 

Tanto Patricio Penna como Felipe Ciamora se destacan enormemente en los papeles principales ¿cómo llegaste a ellos? 

Trabajé con María Laura Berch, que es una directora de casting especializada en niños y adolescentes. Primero hicimos una convocatoria abierta a chicos de entre 16 y 18 años. Ella tomaba los castings y después yo iba a su estudio a ver los videos. En base a esos primeros videos, hicimos una preselección y empezamos a llamarlos de nuevo para probar distintas duplas. Así llegamos a los dos protagonistas. La visión de ella sobre los personajes fue importantísima en mi elección final. Creo que con ambos actores dimos en la tecla. Aún hoy veo la película y creo que son dos opuestos que se complementan a la perfección en todos los sentidos. Este es el primer protagónico de ambos, y están geniales. A sus talentos innatos le sumamos, claro, tres meses de ensayos en los que le dimos forma a las situaciones y al tono.

 

El corral tuvo su estreno en el último BAFICI porteño ¿Qué sensaciones te dejaron las proyecciones y como fue la recepción del publico? 

Excelentemente bien. Las tres funciones a sala llena y con ovación al final. Todos los comentarios y críticas que recibimos fueron muy halagadores. Y, lo más importante de todo, presentar en el BAFICI le dio visibilidad, que es lo que más necesita una película argentina.
La sensación que me dejó fue la misma que siento cada vez que muestro a un gran público lo que estuve trabajando por meses en soledad: una mezcla de terror, adrenalina y ganas de que todo el mundo la vea de una vez y terminar con el secreto. Esos dos segundos que transcurren entre el fundido final y el primer aplauso son un abismo. Pero así debe ser, y así seguirá siendo. 

¿Cómo fue tu experiencia en el colegio? ¿Hay alguna experiencia personal plasmada en la película? 

Mi experiencia en el colegio tuvo de todo. Hay varias experiencias personales plasmadas en la película, pero no tanto porque haya querido hacer algo autobiográfico, sino porque la materia prima con la que trabaja cualquier autor son sus propias emociones y vivencias. Es lo que tengo a mano a la hora de escribir. Así que hay ciertas experiencias e inclusive algunos personajes que están muy inspirados en la realidad, y hay otras cosas que son ficción pura. De todos modos, creo que la gente que me conoce y que vivió conmigo los años del colegio ve una película que los demás se pierden.

 

¿Te encontras trabajando en otros proyectos?

Mi próximo proyecto es una  película de terror psicológico, transcurre acá en Buenos Aires y está protagonizada por adultos. Aún así, vuelve a aparecer una escuela como escenario (aunque sea de forma secundaria) y hay unos niños haciendo cosas macabras. Parece que no es tan fácil tomarse vacaciones de las obsesiones. 

Mauro Lukasievicz

mlukasievicz@caligari.com.ar

@MLukasievicz

Entrevista a Sebastián Caulier