Entrevista a Sabrina Farji, directora de Los felices

Antonella Defranza 7 - Septiembre - 2018 -Entrevistas- Foco: FIDBA 2018 - Festival internacional de cine documental de Buenos Aires.

 

La directora de Eva y Lola y del documental Desmadre, Sabrina Farji estrena este hermoso film que indaga en el humor como salida al dolor, en los terrorismos, los paliativos y la unión entre personas para sobrellevar la muerte. Pero indaga también sobre sí misma, sobre el cine y sobre la mujer. Su proyección será en el marco del FIDBA 2018 en Competencia Internacional junto a otros diez documentales.

“No sé si por saturación o por qué me pareció más enriquecedor poder contar otras historias, también de resiliencia. Otras historias donde el humor convive con el horror. Y la vitalidad con la misteriosa oscuridad de la muerte. Por eso incluimos el trabajo de los médicos de cuidados paliativos del Hospital Udaondo y la de Javier, un preso que se hizo actor mientras cumple su condena. Estoy unida a las tres desde distintas y dolorosas? “agridulces” experiencias diría. A los organismos por ser hija de un desaparecido, a la entrañable gente del Udaondo por haber atendido a mi mamá en su enfermedad y luego contenerme a mí, además de permitirme ser voluntaria unos años y al teatro en cárceles a través de una amiga que es directora de elencos carcelarios y consta en la película. Estas historias de amor y humor, a pesar del horror iluminan relatos de vida silenciados como quienes trabajan día a día con la muerte o como el hombre que cumpla su condena mientras lee Hamlet”.

(Victoria Grigera, protagonista de Los Felices)

¿Cómo surge la idea de Los Felices y de Victoria Grigera como protagonista y conectora de historias?

Conozco a Victoria desde que vino acompañada de su madre a un taller de guión que yo daba. Rápidamente armamos empatía y junto a su deseo de llevar adelante una película que contara parte de su historia sobre la recuperación de la identidad, fue que nos unimos para escribir lo que fue el guión de Eva y Lola (2010) protagonizada por Celeste Cid y Emme. Siempre quedamos en contacto y vi el crecimiento de ella como humorista. Creo que es un referente del humor actual, ella escribe sus increíbles monólogos, arma sus shows, es mujer y sale “empoderada” hacia adelante. Me conmueve su despliegue y adoro su sentido del humor ácido, corrosivo, doloroso, real y conmovedor. Es por eso que pensé que era un buen momento de armar algo con ese sentimiento de Humor postraumático.   

 

¿Cómo fue el trabajo con Victoria? ¿Cómo es documentar esta transformación de la angustia?

Primero trabajamos sobre el deseo de hacer este proyecto juntas. En este caso ella iba a estar muy expuesta, ya que está muy centrado en su historia personal, en sus trayectos entre militancia, arte, voluntariado, la vida misma. O sea que había que trabajar esta idea de que ella como actriz que es, quiera pasar del otro lado de la cámara sin un guión para actuar sino desde la propia verdad, desde esa intimidad. Ella viene trabajando mucho este concepto de humor postraumático. Hablamos mucho de la “resiliencia”, de ese salir adelante a pesar de todo, a veces a pesar de una misma. De reirse aun cuando duele, cuando parece que no hay lágrimas para llorar, ni aliento para esbozar una sonrisa. Estuve investigando mucho sobre el humor en tiempos de dolor, de guerra, de cautiverio, de “no esperanza”. Hay documentados chistes, humor que se sucedía en los campos de concentración, el arte como escape, o como realidad única para seguir viviendo. La vida es bella, cuando la vi era chica y me pareció impostado de alguna manera ese universo creado por Benigni. Pero ahora mas grande, puedo entender que eso que está ahí es la pura verdad. En las maderas de las barracas hay mariposas talladas, hay cuentos, como historietas. El humor siempre está basado en el dolor, solo que es otra mirada sobre la realidad. Lo que me llamó mucho la atención es el trabajo que hacen los médicos de cuidados paliativos. Los residentes, los que se reciben de médicos para “salvar vidas” y ellos eligen acompañar a morir. Me conmovió mucho ese concepto y el punto de vista y la piedad que tienen. Como se apoyan mutuamente en ese casi oxímoron de “el médico que no cura y ayuda a morir”. Por supuesto que me sigo maravillando cuando escucho a Estela de Carlotto, en su transformación, en su trabajo para encontrar a los nietos. Es acomodarse desde un punto de vista distinto. Victoria por todo lo que ha vivido tiene una impunidad tremenda para poder hablar de lo que quiera, porque ella habla desde adentro, no es turista, de la experiencia, como ella dice. Y a mi me gusta ese permiso, esa libertad.

 

Victoria habla de terrorismo biológico y terrorismo de Estado, ¿Cómo llegaron a esos conceptos y esa comparación tan interesante?

Son conceptos que tienen que ver con el proceso de trabajo, del trabajo sobre el guión. Ella como humorista tiene muy afinado ese ejercicio asociativo. Esto es igual a esto otro. Hablar del Terrorismo de Estado, como un proceso que viene a reprimir y matar y asociarlo con el Cáncer, que es tal cual: una célula que decide “tomar contra tu voluntad” el cuerpo. Reprimir y matar a otros órganos, infiltrarse, etc. Creo que esas son las cosas donde corroboro la gran capacidad de Victoria de transformación. De llevar su arte, el humor como bandera de análisis crítico pero también de resiliencia.

 

¿Quién es Boris Berenfeld, el hombre que articula poéticamente el documental en un último posible viaje en Venecia?

Boris en la vida real es un científico, pero en el documental es un hombre que en el final de sus días se aferra a la vida, a la sensualidad, al amor, un viaje, como una manera de presentarse vivo hasta la muerte. Que también es el algo que dice la médica, “uno está vivo hasta el final”. Me gusta ese contrapunto, que rompe la estructura, donde aparece un hombre en un lugar lejano y mítico como lo es Venecia con todas las connotaciones que tiene ese lugar, por lo laberíntico, por “Muerte en Venecia”, por esplendoroso y decadente, por estarse hundiendo y resistir.  Todo eso. Y ese contrapunto de dos personas en distintos momentos de sus vidas, Victoria y Boris, unidos, como en un lazo invisible pero el mismo sentimiento. Hay un único momento donde parecen estar juntos, él manejando y ella detrás del auto. Es como esos momentos donde se cruzan dos tiempos. Creo que despegar de Argentina y volar, salir buscar esa universalidad en el relato sobre la resiliencia, aportan aire y poesía, también una nueva lectura sobre el mismo tema que no es algo meramente local.


Todas las personas que atraviesa el documental podrían ser infelices, sin embargo, convierten su angustia en trabajo, en algo distinto, la transforman. ¿Cómo llegaste a cada uno de los testimonios?

Todos los testimonios son parte del universo de Victoria, porque ella fue voluntaria en Pallium, trabajó con ese equipo de médicos cuando su madre estaba enferma y siguió yendo ahí como voluntaria, como una manera de poder seguir adelante ella misma. El teatro en cárceles es algo donde ella también participó como artista invitada. Y en Nietos es colaboradora desde hace años. Ella como hija de padre desaparecido. O sea que ese mundo es parte del staff resiliente de Victoria. Y agradezco enormemente sus testimonios honestos y a corazón abierto. Porque ellos también haciendo esta película, aceptando la propuesta, es una manera de seguir “operando” por esta perspectiva que tiene que ver con salir adelante y el humor a pesar de todo. Es aferrarse a la vida.

 

¿Qué cuenta de vos Los Felices? ¿Decantás tus angustias filmando?

No tengo clara esta respuesta. Solo puedo decirte que soy muy hipocondríaca y asustadiza con el tema salud. Por eso muchas veces hago historias sobre médicos y hospitales como una manera de intentar exorcizar o comprender ese universo, sacarle la lengua al “monstruo”. Pero en el caso de lo que tiene que ver con esta película, siento que es una película esperanzadora, desde un lugar de gente que transita el dolor todos los días y sin embargo siguen adelante. Yo necesito descubrir ese elixir, esa fuerza, que a veces me falta. Por eso también siento que es una película muy para este momento.

 

¿Todo el diseño de animación es vivo, alegre, es parte de este contraste y de esta búsqueda de lo bello en la muerte?

El diseño lo hizo Zoe Trilnick Farji (Zoelandia) que ya hizo otros trabajos en mis películas. Me gusta ese “trash”, ese “sacarle la lengua al monstruo” como te decía. No quería nada solemne ni de programa de TV. Quería algo más bien ochentoso, algo “Parakultural” que es un poco parte del universo de Victoria y su mamá. También aporta este contrapunto del que hablamos. Esa animación estilo “Instagram”, casera.

 

¿Cómo ves el panorama de lo que está pasando con el cine nacional, y del lugar que ocupan las mujeres en el medio?

Respecto a lo que es el momento del cine nacional siento que hay una grieta también. Están los que filman y los que no pueden hacerlo. Los que filman son grandes productoras que tienen acuerdos con distribuidoras que tienen acuerdos con canales de televisión y cable. El resto es un montón (la gran mayoría) de directores y productores de todo el país que nos caemos del mapa audiovisual. Esto no es casualidad sino que es un proyecto político de achicamiento del Estado, de los fondos, de los subsidios, etc. En este contexto es que las mujeres no están ajenas como trabajadoras, artistas y ciudadanas. Formo parte de un colectivo de mujeres autoconvocadas llamado acción, donde estamos productoras, directoras, actrices, guionistas, técnicas de cine, llevando muy responsablemente acciones de políticas con perspectiva de género. Logrando cambios en las estructuras como por ejemplo el INCAA donde se logró el cupo de mujeres en comités de selección y jurados. Esto mismo estamos trabajando en las asociaciones y sindicatos. También en repensar las historias que se cuentan, el lugar que ocupan las mujeres dentro del relato. El cuerpo de la mujer como cuerpo político. Hay historias que ya no pueden contarse en este contexto de cambio profundo social desde la igualdad y el feminismo que para mi son sinónimos. Tenemos que lograr que las mujeres sean el 50% de la masa trabajadora. Ya que desde la formación las mujeres están, lo que pasa es que no las contratan por prejuicios.

 

¿Cuáles son tus proyectos de acá en adelante?

Ahora estoy trabajando en dos documentales en etapa de desarrollo, uno sobre mujeres de la historia y el feminismo, otro sobre Videoarte. Mientras impulso un nuevo rodaje de ficción.

Antonella Defranza

antodefranza@caligari.com.ar

Entrevista a Sabrina Farji