ENTREVISTA: UNA CITA CON EL CINE: El mundo de Raúl Perrone.
“Fragmentos de la vida de un artista”

Victoria Leven 30 - Septiembre - 2016 -Entrevistas

 

 

Si uno habla de directores independientes en la argentina, el más antológico de los verdaderos independientes es “El Perro de Ituzaingó”, alias Raúl Perrone.
Hace más de 20 años vi la primera película que me introdujo en su filmografía: “Labios de churrasco” (1994), un film de un intenso realismo, algo para mi aún inédito en el cine argentino.
Siguió su producción imparable transitando obras como: “5 pal peso” (1998), “Gracia a dió” (1997), “Peluca y Marisita”(2003), “Zapada” (1999), “La mecha” (2001) y ya en el 2012: “Las pibas”.
El nuevo impacto se produjo cuando descubrí “P3ND3J0S” (2013), sentí que todo el mundo cinematográfico de este genial director pegaba un volantazo irreversible, mágico e inesperado. En ese film la música sonaba brutalmente remixada en una suerte cumbia operística, el montaje estaba trabajado con un cuidado hiper - estilizado, los encuadres eran incómodos y audaces, la no palabra era una regla y todo ese universo estaba incrustado en aquellos argumentos sociales y realistas que definieron su extensa carrera cinematográfica.
Algo había cambiado y no había vuelta atrás, se había resignificado su cine. Élmismo se había encargado de resignificar su propio discurso. Después de más de 20 años narrando la realidad de manera cruda y con un fuerte tono hiperrealista,su cine se encuentra frente a nueva forma de experimentación, una nueva poesía y una nueva estética.
Hoy, Perrone filma como un joven de 20 años mientras piensa el cine como un maduro autor de 60 en la cima de su carrera.Y es así como este director define una vanguardia en el cine argentino actual.
A P3ND3J0S le siguieron “Fávula” (2014) , “Ragazzi” (2014), “Samuray-S” (2015) , y “Hierba”(2015) que es el último film que he visto en el BAFICI 2016.
Luego vinieron otros aún no exhibidos: “Cínicos”y “CUMP4RSIT4”(2016) , más su último film en proceso de postproducción.
En esta entrevista voy detrás de esas huellas cinematográficas, de esos ensayos y búsquedas audiovisuales, para que de la mano del mismísimo autor podamos develar los mundos escondidos en las entrañas su cine.

EXPERIMENTACIÓN + POESÍA = VANGUARDIA

Con “Las pibas” una parte de la crítica dijo que hubo una especie de quiebre en tu filmografía, una señal de que se venía una nueva etapa. Yo lo intuí pero no imaginaba ni en sueños lo que nos traías.
Lo que pasa es que me pareció que algo se terminaba cuando llegué hasta ahí con “Las pibas”,yo vivía siempre con eso de meterme en una eterna producción,eso de filmar y filmar como una necesidad fisiológica, así había sido todo siempre. Entonces sentí que ya había dicho todo lo que tenía que decir en el cine y ese fue el punto. Sentí que mis personajes ya habían dicho muchas cosas, sobretodo muchas cosas sociales y de una manera que siempre me gustó, trabajando para que lo dicho fuera de una manera creíble. Por eso ya es una obsesión no trabajar con gente que hace que “actúa” sino con gente que simplemente actúa. Y con esas cosas que me pasaban se produjo algo, el cambio.


Es claro que en esta etapa nueva de tu cine hay una forma de base: la poesía ¿Qué es la poesía para vos?
Para mí la poesía es todo lo contrario a lo que la gente piensa, inclusive los poetas. No leo poesía. Ni me banco mucho a la gente que lee poesía. Está afectada, hasta en la manera de hablar, que es una de las cosas que más me importaron siempre, la voz de la gente. Por eso siempre intenté que hubiera un registro de diálogo lo más cotidiano posible, sin impostación. Y por eso con la poesía me pasa otra cosa que no la conocida. Puse poesía en “Ragazzi” de una manera que nunca fue escuchada. Con todas las palabras que se escuchaban al revés y subtítulos de lo que quería que dijeran. Eso es una forma de poesía.


Es cierto que en “Ragazzi” la poesía aparece en ese juego de las palabras que están invertidas y además subtituladas, ¡pero subtitulás algo que no dicen!
Si exacto, cuando se escucha hasta parece polaco, pero es eso, cuando la poesía está en cómo componés determinadas cosas. Y la verdad es que la poesía está en todo, la poesía es un pibe caminando por la calle. Para mí una película de principio a fin tiene que ser poética, y creo que hay cosas que ni la gente ve. La poesía está en un plano que no se mueve, está en la mirada, en un pibe andando en skate en medio de una plaza. Y la poesía es la manera en que vos lo filmás, hay una manera comercial de filmar eso y está la otra mirada que es la mía y la de otros tipos más.Creo que hasta que aparecieron mis películas no había pibes caminando por la calle. Cuando empecé a hacer eso de los pibes en las calles, como en “Labios de churrasco”, lo recordaba de mi viejo que siempre me decía: “Caminá por el medio de la calle porque si no te van a afanar”. Me quedó eso y lo transformé en poesía, por la vereda van todos, por el medio de la calle no. Uno en sus películas pone cosas de uno y eso es la poesía, por eso son películas de autor.


Tu poesía desde “P3ND3J0S” a “Hierba” me impacta, es como una “poesía brutal” que no tiene nada que ver con la idea cliché de las palabras suaves, porque a veces “suave” termina haciendo de lo poético algo superficial.
Esa poesía que decís ya aparece en“Labios de churrasco” y está en mi nuevo film “Cínicos”. Yo creo que mucho de lo que vino de “Labios de churrasco”fue de la mano de ese film. El formato 4:3 por ejemplo, que la gente hoy siente que recién lo descubre ahora y ya estaba en “Labios de churrasco”. Cuando hago poesía laburo con temas muy reales porque de alguna manera quiero desdramatizar. Por ejemplo eso se da claro en “Fávula”o“P3ND3j0S”, en una escena la piba le dice al pibe “Pensá si te vas a suicidar conmigo”. ¡Eso es una cosa muy dramática! es como si hubiera dicho en una película más tradicional del cine argentino: “Me voy a suicidar. Suicidate conmigo”. Pero en mis films está dicho y mostrado de una manera en que lo dicen con una naturalidad y honestidad brutal. Ahí hay algo de lo brutal que decís, de esa poesía brutal


Siempre irrumpe algo perturbador en tus películas. ¿La incomodidad es parte de lo poético?
A mí es lo que más me gusta. La vida es peligrosa, eso es lo que estamos viendo hoy. Como en “Hierba”, por ejemplo,si vos estás en un bosque y se te aparece un tipo con el torso desnudo, que no sabés si es una bestia o qué… esa tranquilidad que vivías en el bosque ahora se te torna rara. Como en “Las pibas” y “P3ND3j0S”. El mayor elogio que me dijeron de “Las pibas” es que podría haber sido una historia de amor entre un pibe y una piba y viceversa, no una vulgar historia entre dos chicas, porque no parece una película de lesbianas. Para mí es una visión del cine en la que es mucho más fuerte aquello que no mostramos que lo que mostramos, y por eso adquiere una dimensión mayor. Va a ser fuerte verlo, pero es mucho más fuerte si vos lo escuchás pero no lo podés ver.


También observo que en cada película hay una metáfora sobre algo distinto. En relación a lo metafórico, ¿por qué Pasolini en “Ragazzi”?
Lo que más me gusta de Pasolini es Mamma Roma(1962) y Accattone(1961),después pasó a esa etapa de “Saló”(1975) y ya no me interesó. Creo que acá erróneamente hablan de Favio como un Bresson y creo que Favio tiene mucho más de Pasolini que de Bresson, inclusive usaba la misma música que usaba Passolini además de esos primeros planos y las imágenes de los personajes caminando como en “El Romance del Aniceto y la Francisca”(1966). Pensá que mi acercamiento a ese cine fue cuando era muy pibito, a los 17 años, cuando fui a ver una película a la Capital que fue “Teorema” (1968) de Pasolini. Yo ya había empezado a ensayar en Super 8 y la verdad al verla me voló la cabeza, pensé: “esto está bueno,es un mundo distinto” y empecé a investigar un poco más. Pero pensá que era una época donde no podías conseguir la información que hay ahora, entonces ir de Ituzaingó a Capital era todo un gran plan. Pasar todo un día viendo películas… eso era otra época de verdad.


Hay algo que me encanta de los títulos de tus films que es el uso que hacés de la escritura como cuando usás alfanuméricos, o le cambiás la ortografía a una palabra¿es como un juego?
Mis títulos siempre fueron así, como jugando con las palabras. En realidad me parece que las palabras si uno las dice suenan muy distinto cuando uno las ve escritas. El tema del lenguaje y la ortografía, es algo de lo que me burlo, me resulta ridículo todo eso. Si yo te digo “Beto”, y lo pongo con ve corta, ¿qué importa si lo digo con be larga o con ve corta? A mí me atrae mucho jugar con la escritura, porque aparte estamos en el 2016 y el lenguaje hay que romperlo todo el tiempo para volverlo a armar. Cuando alguien me corrige una palabra en Facebook y no sé ni quién es, me pregunto si entiende o no que las expresiones del lenguaje actual cambian todo el tiempo.


Querría entrar al tema de tu cocina, a ese espacio íntimo de elaboración que se produce en tu estudio. ¿Cómo es ese mundo que construiste?
Yo laburo ahí y es como una fabrica total. Ahí edito, musicalizo, hago todo el sonido y después lo miro entero como una sola pieza. Me armé una especie de microcine como si fuera el cine Lorca. También reveo películas que ya vi o escenas de varios films que comencé a redescubrir, por ejemplo,a Jean Vigo en “L`Atalante” (1934) y especialmente en “Cero en conducta” (1933). Empecé a ver esas pocas cosas que ya había visto en mis inicios y necesitaba volver a ver, un poco de Dreyer, y mucho Murnau sobre todo. Me dije entonces “¿qué pasaría si en una película cambiara el rol de la palabra?” y así empecé a laburar sobre la idea de “P3ND3J0S” improvisando diálogos con los pibes y después a medida que empecé a editar me di cuenta que no quería escuchar más esos diálogos y que quería probar otra cosa. Entonces saqué los diálogos por partes y comencé a laburar largas secuencias diciéndoles a los pibes lo que tenían que decir, pero yo ya sabía que después esos diálogos no se iban a escuchar. Necesitaba que hablaran igual para que tuvieran la intención en los gestos y que me permitieran hacer aquello que ya sabía que iba a hacer, silenciarlos. Hay una manera en la que vos laburás con los actores y en la que se entiende todo, o sea, si no lo entendés es porque no entraste en el código. Me parece como que las palabras estarían demás: “Entra” o “Abrí la puerta” “¿Viniste?” porque todo lo definen las miradas y los gestos que son para mí un registro muy importante, como volver un poco a las fuentes pero con carteles más modernos, hablando y actuando como lo hacen los pibes. Ya no con cosas como “el pianito” de aquel primer cine mudo.


En el montaje de tus films se ve una etapa muy intensa,de mucho trabajo y cuidadísima elaboración.

Esa es la mejor etapa para mí. Yo descubro la película de la misma manera que después la descubren todos, pero yo soy el primer espectador. Por eso tengo con el material un idilio importante en el proceso de armarlo, editarlo, es algo íntimo y soy en eso muy exigente. No todo el mundo me puede seguir el ritmo por eso,en un momento,me pareció que la mejor manera era seguir editando yo, algo que inicialmente quería evitar porque sabía que mi locura iba a triplicarse. Y es cierto ¡se triplicó! porque soy un tipo que labura todos los días hasta las cinco de la mañana, como si me pusiera en mi propia casa el overol y me pusiera a laburar, o como si fuera mozo, o sea,un laburante cualquiera. Es el momento que más disfruto de toda la película.
Ese proceso de post producción te lleva meses. Siempre me da la sensación de verte como demiurgo, que en una mano tenés un fondo, o un color, y en la otra un sonido o una sobreimpresión...
Sobre todo, es porque hay mucho trabajo de estudio y cuando no tenés la infra- estructura tradicional laburás de otra forma totalmente diferente. Recuerdo cuando Roger Koza vino a mi casa la segunda vez no podía creer con lo que se encontró, porque pensó que iba a descubrir una casa con un gran equipo y vio solo dos computadoras de mierda. (Risas)


Pablo Rato tu productor me dijo que tenés dos computadoras que parecen una Commodore 64: “Ustedes no podrían ni escribir un Word en las máquinas con las que él edita”.
¡Ahora cambié una!!


Por eso seguro encontraste una relación muy personal con la tecnología ¿Qué pensás de su uso?

Creo que habría 2 posibles lecturas convencionales: la tecnología que arrasa el sujeto o el sujeto todopoderoso que se come a la tecnología.
Yo creo que la tecnología si la manejás bien es genial. Uso la tecnología únicamente al servicio de lo que hago, no para boludear. Me da la impresión de que los chicos hoy en día están totalmente equivocados, piensan que tienen que tener plata y así no van a hacer películas nunca. Yo lamento mucho que pase esto entre los jóvenes, aunque yo sé que es una industria y hay que ganar guita. Pero si te fijás yo no tengo guita y como no tengo guita, no sé lo que es la guita, ni pienso en filmar para tenerla.


Rodás un largometraje en pocos días. ¿”Labios de churrasco” en cuánto lo hiciste?

En 2 días. En aquella época era más inconsciente, y laburaba en el diario todo el día por eso tenía que editar por las noches. Pedía lugares prestados y la verdad era muy sacrificado, creo que por eso hoy en día los pibes no se dan cuenta de aprovechar el momento de felicidad tecnológica que están viviendo. En el momento de “Labios de churrasco” tenía que pedir todo, no tenía nada y tuve la suerte de que siempre me dieran una mano porque era un tipo que laburaba y que no recibía guita para filmar. Tenía un tipo que operaba en la edición pero que no entendía la película, pero no había otra cosa. Hoy que puedas hacer tu película en tu casa es maravilloso y la gente tan pelotuda no lo hace, van a una isla de edición… es porque no entienden nada. No entienden que el futuro llegó y hay que saber aprovechar esto. Hoy podés grabar en tu casa y la independencia está en la vida, si no, no sos nada. Creo que si hay algo que tengo bien ganado es la coherencia, si yo cobrara por ser coherente, sería millonario. Pero vivimos en un país donde hay gente hipócrita y ser coherente no tiene mucho valor. Pero tampoco vos le podés decir a la gente cómo tiene que ser el mundo.


Entonces la tecnología, en tu caso, está al servicio de narrar con imágenes de manera totalmente autoral, personal y experimental. ¿Desde dónde lo pensás formalmente?
Cuando empecé a hacer películas siempre se hablaba del tipo plástico, del pintor en el cine. Si me preocupara por la perfección, mis películas serían todas muy raras,fallidas. No le doy mucha pelota a ese tipo de cosas y los planos los muevo de una manera que son difícil de componer y, también, raros de mirar. Algunos piensan: “está mal encuadrado” …“No,estúpido! ¡Es otra cosa!”. (Risas)En mi primera época era muy difícil el cambio tan radical que yo propuse en la imagen y hoy una película como “Gracia a dió” sería desde el encuadre algo super moderno, pero yo lo hacía hace 20 años y no se entendía mi búsqueda.En cambio cuando terminé “Ragazzi”, conecté con la pintura y, automáticamente, pensé en esa obra de Manet que a mí me gustó siempre “Desayuno en la hierba” (1863) y ahí surgió mi película “Hierba”. Esa fue una pintura muy vapuleada, rechazada, porque pensá lo que era para esa época pintar una mina en bolas, era una cosa que tenían escondida. Y la verdad me gustó mucho hacer una película con fondos de Renoir y con esos personajes tomando vida. Me gustaba mucho que aparezca la reproducción de un cuadro (“Desayuno en la Hierba”), que muchos pensaban que era el propio cuadro como es, pero de repente los personajes entran a caminar por el bosque y ocurren las cosas que ocurren sin tener un correlato.


Te arriesgás con lo formal y también con la estructura, o sea, con la causalística tradicional tipo: “acá sucede una cosa y entonces va a pasar allá tal otra”, ¿es algo a lo que no le das importancia?
A esta altura del partido no es una pose, pero, la verdad, no me interesa que se entiendan mis películas. Lo vengo diciendo hace un año o dos, si querés viajar conmigo, vas a viajar, no te van a contar el cuentito porque ese cuentito yo te lo cuento entremezclado, yo te propongo ese viaje. Hay gente que termina enamorada, mal, y hay gente que se va de la sala, pero por suerte son más los que se quedan que los que se van. Siempre digo que aquellos que se van no me importan, me importan los que se quedan, ya que si otros se van es por algo. Si quieren ir a comer pochoclos que se vayan a pelotudear a algún otro lado. Porque no entendieron la propuesta, quieren ver solo lo que ellos creen.


Tus decisiones tanto narrativas como de producción te definieron siempre como un radical “independiente” ¿Cómo significás esa palabra?
La palabra independiente está muy vapuleada, muy depreciada. Su esencia es como un impulso, es la decisión de ir y hacerlo y no esperar que te llueva plata. Con el tiempo me di cuenta de que al final eso era un método, y eso es lo que me permite después encariñarme más todavía con mi trabajo. Cuando sos independiente podés decidir todo, y como a mí me vuelven loco las imágenes quiero decidir todo sobre ellas. Yo no entiendo que haya directores que no miren el encuadreo que otros se los determinen. Es como no mirar el cuerpo de una mina y no puedo entender que alguien pueda no hacer eso. Me parece que eso es la belleza, la puesta, porque la belleza del cuadro es fundamental. Por eso yo hago la película que me gustaría ver a mí, la que suelo ver. Pero para ser independiente hace falta locura y yo creo que tiene que haber, sobre todo en los pibes, un poco más de locura y no hacer cosas solo porque van a dar un rédito. A mí me enorgullece muchísimo no haber pedido nunca un crédito a nadie, es algo queme pone muy feliz.


¿El año pasado fue el tributo a tu trayectoria en la Viennale?
Exacto, se proyectaron 12 películas, y ahora ya se estrenó allí mi film “CUMP4RSIT4”. Es al primer director latinoamericano que le hacen un tributo en vida. A la semana, la Universidad de Oxford me dedicó toda una jornada y salí en Skype hablando con la gente de la Universidad. Pablo Rato, mi productor, estuvo allá. Mientras, yo sigo haciendo películas y creando un cine para compartir.


Leí en un post tuyo en Facebook que citabas algo así como:“¿Cómo hago una película? Agarro 3 mini DV, voy y lo hago”.
Esa es la pregunta: “¿Cómo hago una película, Perro?”. “No sé, andá y hacela”. Lo dije en los 90, en el 2000 y lo seguiré diciendo porque eso habla de honestidad, de ser coherente¿cuántos tipos coherentes hay?. Una frase que se dice mucho en televisión es “Este tipo no resiste un archivo”. Yo resisto 40.000 archivos. Porque lo que me sostiene es el deseo, porque ante todo hay que tener deseo, los deseos tienen algo muy bueno y es que se cumplen. Pero hay que tener cuidado con lo que se desea, y antes que nada tener ganas, tener sueños y deseos genuinos. Yo veo a algunos de mis alumnos, algunos pibes que son desapasionados y me preguntan “¿Qué tengo que llevar, Perro?” ¡Pasión, pero eso no te lo puedo dar, yo no te voy a dar pasión”


¿Qué es eso del anti-autor? Me parece como una paradoja y no lo termino de comprender. ¡Escuché maliciosas interpretaciones!

Es solamente una ironía para los idiotas, para esos que nunca entienden lo que uno está queriendo decir y eso es un problema de ignorancia. Porque yo sé que soy un autor, por ejemplo, además de toda la película, los títulos y el afiche los diseño yo, y sé hasta la manera de mostrarla. Tengo todo el control y eso me gusta mucho porque creo que esas cosas marcan a un autor, como decir: “Esto es mi culpa” y es que no se puede culpar a nadie más porque eso está filmado por mí. Y bueno, la ironía es para los pocos que la entiendan.


Ya que hablamos del tema “ser autor” lo conecto con tus elecciones actorales. Elegís rostros muy singulares y sé que, además, no hacés el tradicional casting.
No son tanto los rostros en sí, sino cómo los filmás; hay rostros que no son interesantes y cuando son filmados se vuelven más que interesantes. También pasa eso porque yo no hago castings, creo que el casting es una humillación para los que actúan. Nunca me gustó que venga alguien a decirte algo, que el casting lo haga el asistente o el productor, eso no me va. Te cuento un recuerdo, antes de filmar “Labios de churrasco”, estuve charlando con una actriz y ahí, sentados en un bar, le dije: “Comé chicle… ahora andá al baño y después volvé”. ¿Qué miré? Una manera de caminar, de mover la boca, el gesto. ¡Y eso que yo odio a la gente que come chicle! Pero ahí podía ver en ella al personaje. Después en la película era muy interesante verla haciendo globos en momentos difíciles de su vida. Ver su infantilidad, ver las cosas mínimas. Eso nunca lo lograría haciendo un casting. Por eso yo laburo con gente de mi entorno.


En tu pequeño equipo de técnicos y actores hay una entrega muy grande de toda la gente que trabaja con vos.
Eso para mí es como un orgullo mayor. Ojalá la vida pudiera ser así. Es un mundo el que creás para cada película y los personajes de ese mundo de alguna manera son siempre los mismos, y ellos ya están preparados para eso. Si nosotros fuéramos ese país, sería mi sueño, hermoso. Un gran país utópico.
Armás una utopía por un rato y por un tiempo creas un sueño.
De eso no tengas ninguna duda. Es muy místico lo que yo hago, sin duda tiene una mística.Es una cosa de amor incondicional de la gente que labura conmigo, imaginate que nunca van a preguntar si hay dinero o qué pasa acá o allá en el rodaje. Pero también saben que de alguna manera las películas recorren el mundo, y que tienen la posibilidad de poder mostrarse. Saben que vamos a filmar y nunca es una matanza, saben que a la una y media los cito y a las cinco y media de la tarde estamos tomando una cerveza. Por ahí filmé 20 minutos de película pero es suficiente. Tampoco la pasamos bien todo el tiempo (risas) porque somos seres humanos, pero estamos todos en la misma, y yo no soy la estrella. Como cuando voy ahora al taller, hay más de cincuenta tipos esperando que van para vivir la mística de las clases, que es la mística del cine.

 

La entrevista termina y llega uno de los actores de sus últimos films a nuestro encuentro. Vamos juntos al espacio de la Municipalidad donde casi 70 personas esperan al Maestro.
Gente de todas las edades se agrupa en la sala del primer piso. Hay bullicio y amontonamiento mientras, ansiosos,aguardan comenzar la jornada de trabajo y aprendizaje.
En una de las aulas hay tablones con caballetes llenos de ropa. Todos van y vienen buscando su atrezzo, todos tienen su rol. Con prolijidad se disfrazan.
El Perro ya llegó y con su presencia marca el ritmo y la intensidad de la clase. Camina de un aula a otra y da indicaciones cuidadas antes de que cada grupo comience su breve rodaje. Es preciso en sus directivas y está en el epicentro de la acción.
El set es el aula, el aula es el vestuario y,a su vez,el área técnica. No hay divisiones estandarizadas, todo es un trabajo de pares en un set comunitario lleno de una fuerza juvenil que arrasa.
Los actores se pintan el rostro con carbón. Se agrupan de a poco para la escena. Ahora van a filmar y todo se ve como un gran set improvisado, pero es todo el tiempo una energía orgánica y dinámica. Hay ganas de hacer en el aire, como “las ganas que te deseo” se denomina el sello de su productora.
Empieza la escena y hay gritos, gente en movimiento, todo fluye en una suerte de caos ordenado. En una toma única se desarrolla una escena intensa y grupal, como un moderno cine de época.
Se respira el griterío entusiasta. Perrone acota: “El cine es simplificar para después complejizar”, “Ante lo difícil hay que salir creativamente con algo”.
Se respira una especial mística en el aire… y la clase sigue su curso.
Finalmente, me senté a tomar un café frente a la plaza en la que El Perro filmó“P3ND3JOS”.Me detuve a observar a una niña que se hamacaba, una joven que pasaba en bicicleta, un pibe en skate, un hombre que caminaba por el medio de la calle y lo recordé decirme: Eso es poesía”.

 

Victoria Leven

victorialeven@caligari.com.ar

 

Entrevista a Raúl Perrone