Entrevista a Paula Pellejero, directora de Alberto Greco obra fuera de catálogo

Mauro Lukasievicz 10 - Septiembre - 2018 -Entrevistas-Foco: FIDBA 2018 - Festival internacional de cine documental de Buenos Aires.

 

 

 

¿En qué momento conociste a Alberto Greco y cómo se fue dando tu fascinación por el y su obra?

Conocí el trabajo de Alberto Greco a mediados de los 90, cuando estudiaba Bellas Artes en la Prilidiano Pueyrredón. En el 92 se había realizado la muestra “Alberto Greco” en el Museo Nacional de Bellas Artes y llegó a mí el catálogo. Las fotos de su Vivo-Dito me llamaron la atención, sobre todo la foto en que Greco está realizando un círculo de tiza alrededor de un policía de tránsito. Esa imagen rebalsaba transgresión, libertad, y sentí que Greco me mirara directamente a los ojos. Le pregunté a mi profesor de pintura en la escuela y me dijo que eso no era arte. Esa respuesta me llevó a querer saber más sobre Alberto Greco. Me compré el catálogo y leyendo “La novela de su vida y el sentido de su muerte”, escrito por Francisco Rivas, empezó mi fascinación.

 

Sabemos que hay un trabajo muy minucioso en la búsqueda y en el volver una otra vez sobre sus pasos ¿Cuánto tiempo te llevó realizar el documental?

Hacer el documental fue un proceso largo, de 15 años, aunque no se sostuvo intensamente en ese tiempo. Hubo interrupciones, abandonos, reencuentros, momentos en los que pensaba que no podía hacerlo. La idea de hacer una película documental sobre Alberto Greco surgió por el año 2000, sentía que su obra no tenía un lugar en Argentina, y pensé que un documental podría trasmitir lo que yo veía en su trabajo. Pero yo no sabía nada de cine, entonces comencé a estudiar, me anotaba en cursos y charlas sobre cine. En ese entonces realicé un seminario con Andrés Di Tella sobre el documental de autor, ahí tuve mi primer encanto con el cine documental, y adquirí las primeras herramientas para encarar mi proyecto. Además, en forma autodidacta y siguiendo el Vivo-Dito de Greco, salíamos con mi amiga Mariana y una cámara de super8 a realizar arte vivo por las calles de nuestros barrios o viajábamos a algún pueblo cercano a filmar lo que pasaba. Para el 2004 ya tenía un guion que había trabajado con mi hermano Eduardo, y había decidido que iba a ser un corto documental realizado en animación. Durante un año trabajé junto a María Marta Linero y realizamos varias escenas en stop-motion. Un año después ese material se perdió y me llevo a abandonar por un tiempo el proyecto. Lo retomo años después, rehaciendo las animaciones, y también saliendo a la calle a realizar gestos que plasmasen mis preguntas y los movimientos de Greco. Para el 2012 tenía armada una nueva estructura que combinaba filmaciones en super 8, mini DV y stop motion, pero no tenía recursos para editar una película. Me presento a una beca para financiar el trabajo, pero no la obtengo. Esa negativa me hace bajar los brazos y abandonar el proyecto nuevamente. A fines del 2014 mi hermano me cuenta que el Gran Rollo Manifiesto del Arte vivo-Dito que Greco había realizado en 1963 y con el cuál había envuelto el pueblo de Piedralaves, estaba expuesto en el Museo Reina Sofía en Madrid. Me propone que viaje a Madrid (esto no era muy fácil para mí porque no podía pagar el pasaje y también me era complicado con mi familia). Pero, finalmente había aparecido ese rollo que tanto había buscado (desde el inicio del proyecto tenía la idea de que ese rollo guardaba los secretos del Vivo-Dito de Greco). Eduardo iba a estar viviendo un año en Madrid y me invitó a que vaya. Le dije que iría con la condición de que retomáramos nuestro proyecto del documental. En una vieja canasta tenía guardados los CD con las animaciones, las cintas de super 8, mi rollo de papel en el que había dejado escrito y dibujado lo que había investigado en los primeros años, y las decenas de cartas que nos habíamos escrito con mi hermano pensando la obra de Greco. En todo ese material, vi que la película ya estaba contada. Así que, en julio del 2015 endeudándome con el pasaje viajo a Madrid con unas fotos, algunas pistas de los pasos de Greco en España y una copia del Gran Rollo Manifiesto Vivo-Dito, que había conseguido unas semanas antes. El viaje me  superó con los encuentros, las vivencias, las historias de quienes conocieron a Greco, y las historias de quienes sin conocerlo fueron alcanzados por sus Vivo-Ditos. Con el viaje la historia terminó de contarse. A mi regreso me propongo editar la película, y durante más de un año trabajé sin parar para terminar el documental. En la última etapa de trabajo, fue muy importante también las personas que se sumaron al proyecto, que me brindaron el material que me faltaba, que aportaron dinero y trabajo para que la película se materialice.

 

¿Cuáles fueron las principales trabas que encontraste durante el proceso de filmación y búsqueda?

La primera traba que tuve fue la falta de conocimiento en el lenguaje audiovisual, así que los procesos de filmación fueron en paralelo con los de experimentar y los de aprendizaje. Quizás el desconocimiento en lo formal me permitió explotar la investigación de una manera artística, buscando mis propias formas. También fue difícil el momento de encarar el montaje de la película porque no contaba con recursos económicos, fue entonces cuando mi amigo Juan Godoy (cineasta y editor) que estaba armando su propia productora independiente “Hermanos Godoy” se interesó en el proyecto, nos asociamos y trabajamos juntos en el montaje de la película y armamos el primer corte. Desde ese momento empezamos a buscar el apoyo económico de instituciones, y fue que conseguimos subsidios para la postproducción de la película con el INCAA y con Mecenazgo.


Más allá de si encontraste o no lo que buscabas ¿Cuales fueron las mayores sorpresas y cuales las decepciones?

La mayor sorpresa y lo más sorprendente en todo el proceso fue el viaje a Piedralaves. Ahí se me develó la magia de lo que es hacer cine documental, fue el encuentro con el otro, con la manera de construir historias que siempre crecen fuera de uno y a través de los demás. En Piedralaves conocí a las personas que aparecían de pequeños en las fotos de los Vivo-Dito de Greco, sus anécdotas e historias fueron el verdadero arte vivo y el mejor homenaje que pudimos hacerle a Greco. No tuve grandes decepciones, pero si momentos difíciles que tienen que ver con producir una película, tomar decisiones, enfrentar los errores propios y sobre todo mantenerse firme y constante en un trabajo independiente.

 

El cine Argentino se encuentra en muy momento muy delicado ¿Qué opinas de la situación actual y hacia dónde crees que se dirige?

La cultura está en un momento nefasto, de recorte y de abandono. Hay incoherencias, el Estado nos brinda educación pública pero cuando nos recibimos estamos desamparados, las estructuras e instituciones que tendrían que acompañar los procesos están en crisis o son desarmadas. ¿Cómo vamos a desarrollar pensamientos propios, profesiones y trabajo? ¿Cómo elegir lo que queremos ser? No se puede pensar a la cultura y a las personas en una planilla de cálculo. A veces me es difícil poder mirar una macro política, trato de trabajar diariamente en lo pequeño desde lo que me rodea. Tenemos una sociedad muy rica en su trabajo, en su empeño y fuerza para seguir adelante. Veo colegas y grupos que se unen para luchar por defender el trabajo, las ideas y derechos. En el cine eso se demuestra, por ejemplo DOCA se ha organizado para defender y promover el cine independiente. Desde el año pasado soy miembro de AREA (Asociación de realizadores experimentales audiovisuales), que entre sus objetivos figura la organización para la defensa de los intereses y el desarrollo de los derechos de los artistas audiovisuales. Emergencia Cultural. Defendamos el Ministerio de Cultura.

 

¿Qué directores te sirven de inspiración?

Agnes Varda es una artista que admiro y que disfruto analizando sus films, así como Lucrecia Martel, Albertina Carri, el cine experimental de Sergei Loznitsa, y las travesías audiovisuales de Herzog. La película que inició mi fascinación por el cine documental es “La TV y yo” de Andrés di Tella. Este año realicé un taller de ensayo documental con Vanessa Ragone que también amplió mi mirada sobre el cine ensayo.


¿Te encontras trabajando en otros proyectos?

Actualmente trabajo en diversos proyectos, por un lado estoy escribiendo, junto a mi hermano Eduardo, un libro epistolar basado en las cartas y manuscritos de Alberto Greco que se publicará el año próximo. Además, hace un mes comencé con la investigación para mi próximo largometraje documental, y también, fui convocada por la curadora Cecilia Medina para dirigir un documental sobre el artista Guillermo Roux.

Mauro Lukasievicz

mlukasievicz@caligari.com.ar

@MLukasievicz

Entrevista a Paula Pellejero