5 mayo - 2019. Por: Antonella Defranza - Entrevistas

¿Cómo llega a vos la idea de filmar La Lupa?

Sucedieron varias impresiones emocionales dentro mío a través de los años que me fueron llevando a emprender este documental. Empecé hace muchos años con la idea de hacer un documental sobre historias de amor, porque sentía que abundaban películas que hablaban del horror, la muerte, la tortura. Quería hacer una película que fuera en sentido contrario: que hablara de la luz, de la vida, de las mujeres, pero siempre desde una perspectiva de género que no niegue la coexistencia de las cuestiones también dolorosas de la vida como las pérdidas o desamores. En el camino me sucedieron unos hechos dolorosos más el deseo de ser madre que se me despertó en ese contexto y con la nueva ola feminista, me empujaron a terminar de definirme por hacer un documental que condense todas esas impresiones más bien sensoriales y emocionales que tenía.  Así fue que en medio de ese viaje interior y exterior -literal- emprendí este proyecto para hablar de la maternidad feminista, que tiene ese germen inicial del amor.

El documental toca un tema clave en este contexto tan importante para las mujeres como es la maternidad y la deconstrucción ¿Cómo trabajaste este enfoque?

Me salió naturalmente porque siempre tuve ese enfoque aun antes de entender que era el feminismo y antes de que surgiera esta nueva ola con la que me identifico. Por supuesto que aún me sigo deconstruyendo, pero vengo de una familia donde las mujeres siempre trabajaron, aun hasta mis bisabuelas en el siglo XIX, tengo registro que lideraban sus pequeñas chacras en Noruega y en Alemania independientemente del trabajo de sus maridos. Con lo cual cuando leía sobre el feminismo siempre me sentía identificada porque me parecía algo completamente obvio y natural todos los derechos que se defendían y defienden, es irrefutable. El movimiento Ni Una Menos que surgió en el 2015 me fortaleció ese lazo. No formo parte de la agrupación pero la reconozco como una colectiva que marcó un antes y un después. Si bien entiendo que hay muchos feminismos con sus diferencias, lo importante es que se den las discusiones, que se hable de nuestras necesidades y derechos, eso es lo más importante. El documental colabora con ese enfoque, desarmar la idea de que toda mujer tiene que ser madre, y en caso de desearlo que por un lado no se juzgue a la mujer por la elección de vida que haga, ni cómo ejercer su maternidad, ni cuando es el tiempo en el que desea convertirse en madre, y por otro que exista una contención social para facilitar el desarrollo familiar. Desde ese enfoque abordé el documental, desponjándome de esas presiones sociales del patriarcado.

¿Cómo fue el proceso de investigación? ¿Hubo un guión antes de salir a rodar?

Cuando me definí por arrancar este proyecto decidí interiorizarme qué era la maternidad. Al no ser madre y no habiendo tenido ningún previo interés en serlo, no tenía ni preconceptos ni prejuicios. Con lo cual me imbui en la investigación con total libertad, pero con mi claro rechazo al enfoque de la maternidad patriarcal. Empecé a leer mucho, ir a charlas, entrevistar mujeres, ver archivos, grabar algunas situaciones que iban sucediendo en relación a la maternidad, etc. Luego con todo ese material escribí un guión que presente al INCAA. El viaje a Noruega estaba clarísimo pero lo de Roma surgió espontáneamente porque recibí una invitacion por cuestiones profesionales y ahí fue como la película tomó otra dimensión, más mítica, y a la vez donde me obligó por lo que cuento en el film a involucrarme más como personaje y no solo como directora. En el documental uno parte de una serie de premisas o hipótesis, escribir el guión de un documental es como hacer futurología, es difícil saber qué pasará, algunas cosas se confirman otras se caen, pero también surgen nuevas. De todo eso se construye el documental.  Hay que ser flexible y tener cintura para adaptarse a los cambios de escenarios aunque la esencia siempre queda cuando uno tiene las cosas claras. Es como encontrar una roca determinada con cierta morfología, y luego en el rodaje y edición se va tallando hasta encontrarle la forma, el clima y el sentido definitivo.

La producción, tal como decís, involucra que viajes a desentramar tus raíces ¿Con qué apoyo contó la película?

Contó con el apoyo del INCAA y de mi productora asociada Silvina Urquiza. Intenté buscar apoyos justamente en Italia y Noruega pero no los consegui. De alguna manera demuestra que aun los fondos están pensados para películas mainstream masculinas y no para películas de autoras con pensamiento crítico, que cuestionan al patriarcado. Por eso es tan importante contar con un Instituto de Cine que apoye este tipo de películas de mayor riesgo artístico, que finalmente perduraran en el tiempo por ser testimonio de una época. Las películas comerciales son más pasatistas en general, se hacen para ganar dinero y conseguir un éxito masivo momentáneo, responde a la lógica capitalista. Al momento yo apuesto por un cine con mirada artística autoral, que contribuya con la cultura del pueblo, que emocione auténticamente y genere debate.

¿Cuánto tiempo llevó el desarrollo del proyecto?

Aproximadamente un año y medio. Fue el periodo en el que me dedique a investigar, hacer el guión, presentar el proyecto al INCAA y buscar apoyos. Por suerte logré terminar el rodaje antes de la devaluación porque sino no hubiera podido hacer esos viajes. De alguna manera mirando lo que pasaba en Argentina tome la decisión de avanzar con el documental con los recursos que tenía y no esperar a conseguir otros fondos que me iban a requerir de más tiempo. Hice bien, porque apenas terminé de rodar se devaluó el peso. Y no hubiera podido hacer lo que hice. Una es directora de cine pero también productora, entonces tiene que tener en cuenta todas esas variables. La intuición femenina, la regulación de la ansiedad y la planificación, son claves en esta profesión.

¿Qué directorxs te inspiran?

Me inspiran muchas directoras de cine y también directores. Descubrí esta vocación a mis 15 años en un Taller de Cine para jóvenes, del Municipio de Vicente López donde estuve cuatro años en paralelo a mi cursada del secundario. En esa época, años 90, filmaban pocos directores. Entre ellos María Luisa Bemberg que falleció por aquellos años, que fue una de mis primeras referentes y quien me inspiró a estudiar cine. También me gusta el cine de Pino Solanas y algunas coetáneas como Julia Solomonoff entre otras tantas directoras grandiosas que tenemos en Argentina. De los extranjeros me gusta Sofia Coppola, Lucia Murat, Agnès Varda, Carlos Saura, Eduardo Coutinho. Y el cine italiano, Nani Moretti, Gianfranco Rosi, Abel Ferrara y el legendario Vittorio De Sicca, entre otros. “Roma” de Alfonso Cuaron me parecio impresionante. Pueden tener todos ellos estéticas muy diferentes pero lo que me gustan es que justamente son auténticos, van buscando un camino propio, no buscan parecerse a nadie ni jugar el juego de la vanguardia de moda del momento, ni filmar para el gusto del mercado o de determinados críticos o festivales de cine o fondos europeos o para la burguesía europea en general. Son realizadores que marcaron una huella por su honestidad estética, guste más o menos, sus abordajes narrativos y estéticos me parecen únicos y es por eso que han quedado en la memoria de todos nosotros por su aporte de miradas originales y su abordaje artístico. Y justamente por todo esto se adelantaron a sus tiempos.   

¿Cómo ves el panorama del cine nacional?

Está extremadamente difícil. El INCAA canceló los créditos y las películas medianas y chicas que son la mayoría se quedaron sin financiación en el rodaje, provocando que se filmen películas con un bajo presupuesto haciendo que las semanas de rodaje sean de aproximadamente 3 semanas cuando antes eran de 6 a 8 semanas promedio. Esto impacta naturalmente en los productos finales y en los puestos de trabajo: A menos semanas menos  trabajo. Esto no se entiende, porque presupuesto en el INCAA hay, es un ente autárquico que se administra su propios ingresos que se devengan de las entradas de cine y de la ENACOM. No se entiende que se está haciendo con el presupuesto y como se está administrando. Las resoluciones son muy complejas de entender hasta para el más experimentado, se ralentizaron los tiempos de los expedientes, los circuitos administrativos se hacen más largos, y todo eso va en detrimento de las producciones. El plan de fomento actual apunta a fomentar las películas más grandes en detrimento de la mayoría medianas y chicas, esto es una política cultural de mercado, y todos sabemos que tal como está establecido en el Tratado Internacional de Derechos Humanos los Estados deben fomentar y financiar su cultura a través de sus organismos, que es el sentido del INCAA porque el cine no es un negocio sino un bien cultural, de esta forma se está desvirtuando el sentido del instituto. Los documentales siempre están amenazados aunque implique el mínimo costo del presupuesto del INCAA pero hemos podido resistir la avanzada del mercado en sus intentos de destruirnos y hemos conseguido seguir filmando aunque en condiciones muy limitadas, sobre todo con la devaluación como le pasa a todo el mundo, donde los proyectos se presentan un año con determinado presupuesto y luego abonan el dinero del subsidio o premio uno o dos años después, con actualizaciones presupuestarias parciales y la inflación, te come el presupuesto desactualizado que te queda. Filmar en estas condiciones es muy difícil.  Teniendo asegurado los fondos del INCAA, la pregunta es siempre la misma ¿cómo se administran esos fondos? Cada gestión demuestra que cine le interesa fomentar.

¿Qué proyectos tenés en adelante?

Tengo muchas ganas de hacer ficción. No abandonaría el documental porque es un formato que me parece muy interesante como herramienta expresiva, artística y de compromiso con la realidad social y cultural. Pero también tengo ganas de encarar un largometraje de ficción y estoy trabajando junto a un equipo de personas en ello. Estoy escribiendo un guión de ficción junto a Silvina Urquiza que también tienen que ver con la maternidad y la educación pública, que son temáticas que nos atraviesan en este momento y que queremos reflejar en una ficción⚫

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Titulo: La lupa

Año: 2019

País: Argentina

Director: Marina Zeising