Entrevista a Mariana Wainstein, directora de Las hormigas

Antonella Defranza 3 - Octubre - 2018 -Entrevistas

 

Mariana Wainstein es una de las cortometrajistas más reconocidas y premiadas de los últimos años. Con un largometraje en puerta, la directora del multipremiado Error 404 (Cóndor de Plata 2017, BAFICI 2016) nos muestra en Las Hormigas el mundo de una mujer urbana a punto de cumplir 35 años: sus pequeños grandes fracasos y sus fantasmas. Sumamente estético, intuitivo, con un humor sutil, este cortometraje también fue muy bien recibido en festivales.




Podríamos decir que sos una cortometrajista con amor al formato pequeño: tenés 2 cortos súper exitosos y uno llegando que seguramente será un éxito también, en los que se ve un trabajo muy minucioso de la estética, los encuadres, las actuaciones, las decisiones sonoras ¿Por qué elegís hacer este tipo de formato?

Creo que el cortometraje está en todas partes, cada secuencia o anécdota que uno vivió de alguna manera se vuelve una película. Me pasa mucho de ver mi propia vida como si fuera una escena porque desde siempre me pasan cosas bastante bizarras. Siento que ese formato me queda muy cómodo porque me da el tiempo suficiente para dejar pensando al otro, para movilizarlo de alguna manera o simplemente para hacerlo pasar un buen rato. Por otro lado, claramente es más barato y más posible que hacer un largo. Creo que es importante estar activo con muchos proyectos a la vez. Escribir cortos y filmarlos hace que uno pueda probar, jugar y sacarse dudas de cómo haría las cosas. Sacarse miedos. Igualmente parezco una relajada, pero no es cierto. Me auto exijo mucho y paso por todos los estados posibles. Le dedico mucha cabeza a cada parte, empezando por la reescritura del guión. Intento llegar a la mejor versión que pueda, pasando por encantos y desencantos de lo que escribo.

 

¿Cómo empezaste a hacer cine?

Puedo decir que escribo historias desde muy chica, sobre todo cuentos. Estudié Imagen y Sonido en la UBA apenas terminé el colegio. Fue la forma que encontré para terminar de darle sentido a las historias que escribía. Por otro lado, desde chica estuve conectada con las artes, estudié en el Iva (instituto vocacional de Arte), teatro con Nora Moseinco y escribía en el taller literario de Margarita Roncarolo. En mi casa íbamos mucho al cine. Era inevitable estar inventando historias y actuándolas. Terminé el colegio y no tenía dudas de que iba a estudiar algo relacionado al arte, las historias y lo visual. Me anoté en la UBA y muy de a poco terminé de entender lo mucho que me gustaba el cine. Tuve profesores muy buenos y sobre todo compañeros - amigos que me abrieron muchas puertas. Empecé a trabajar y a conectar con el oficio real en el área de dirección y así me fui metiendo más y más. Hice todo el caminito en dirección.

 

Las Hormigas se va a proyectar en los 30 Años de La Mujer y el cine en el MALBA junto a 33 otros cortos sobre mujeres. ¿Cómo ves al cine en este contexto de cambio cultural y social donde las mujeres dirigimos, ganamos premios, somos exponentes?

Cuando yo terminé la carrera eran muy pocas las mujeres que se animaban a dirigir. Me sentía más cómoda escribiendo cuentos que pensando en llevar adelante el proyecto de una película. Había cierto fantasma de imposibilidad, muy poco espacio, poca confianza. Todo eso y algunas cositas mías, me generaban mucha inseguridad y la verdad es que tardé bastante en animarme. Creo que el contexto actual es inmensamente valioso. Creo que se vencieron infinidad de barreras y se abrieron mundialmente muchísimas puertas. El hecho de que se escuche, se quiera promover y se de el espacio real a las mujeres para expresarse te da una base de confianza que vuelve todo más fácil. Tenes una contención, un grupo de pertenencia. Estoy alucinada con la cantidad de mujeres que son cabeza de equipo, que tienen un punto de vista sobre algo y logran conseguir todo para convertirlo en película ¡Con lo difícil que es hacer una película!. Admiro muchísimo esa fortaleza. Intento copiar esa energía. Me encanta ser parte de este momento histórico de cambio.

¿Sentiste alguna vez en el medio audiovisual alguna diferencia por ser mujer?

Eso seguro, volviendo a lo que dije antes, siempre fue mínimo el porcentaje de mujeres dirigiendo. Mirando hacia atrás, creo que tiene que ver con una aceptación de que las cosas eran así. Por eso es tan importante este cambio de paradigma, esta movilización masiva, que una cosa gigante que generó fue plantear el debate: ¿por qué la cosa es así? ¿Por qué es tan desigual? Hoy por hoy la apertura mental de la gente a trabajar con y para mujeres es distinta. Estamos en el inicio de un largo recorrido.

 

¿Qué tiene Vera en Las Hormigas de vos?

Vera está un poco “al borde”, por no decir loca y creo que nadie escapa de eso. Soy bastante menos pasiva que ella, pero me parecía importante que no accionara a nada de lo que pasaba, que solamente vea pasar las cosas.  No voy a decir que veo hormigas donde no las hay, pero si soy de elucubrar mucho, de tener momentos de pánico total. Lo que más veo de mi en ella es la aceptación de que en la vida pasan cosas muy extrañas que se nos van de las manos, y lo mejor, como dice Abelardo Castillo, es tomarlas con naturalidad. Todo lo que le va pasando tiene más que ver con una acumulación de anécdotas de mi entorno, que con mi historia personal.  Me saco el sombrero ante la actuación de Paula Carruega que supo entender perfectamente todo lo que pasaba por mi mente. No tiene nada que ver con la pregunta, pero es importante decirlo!


Quienes te conocemos sabemos que sos una mujer con mucho humor, y tus historias de cine son comedias dramáticas donde algo queda flotando para pensar. ¿Sos consciente de ese estilo? ¿Te gusta como se trabaja el drama con humor en Argentina?

No soy muy consciente de tener un estilo, pero si veo un humor particular en mis historias. Son las cosas que me hacen reir a mi, algo así como un humor absurdo, ácido. El humor me parece la mejor forma de encarar cualquier tema, sobre todo temas complejos como la soledad, la falta de comunicación o la frustración. Me cuesta mucho pensar en una historia que no tenga tintes de humor o que cuente las cosas de una manera muy solemne, no me sale. La verdad que no me siento muy identificada con el género cómico argentino más clásico o más conocido. Creo que hay un humor fácil que termina cayendo en un lugar común que funciona, pero no se si propone algo más que eso. Mientras más desapercibido pase el chiste, más funciona, creo. Hoy por hoy hay muchas nuevas figuras que van por ese camino, ojalá tengan el espacio para hacer sus películas.

 

¿Qué directorxs u otrxs artistas de otros ámbitos te sirven de referencia?

Agnes Varda, Lucrecia Martel, Juana Molina, Andrea Arnold, Noah Baumbach, Woody Allen, Jerry Seinfield, Herzog, Philip Glass. Todos ellos me sirven de referencia desde algún aspecto.

¿Creés que el éxito de Error 404 fue importante para que el INCAA y la crítica confíe definitivamente en vos y armar coordenadas en tu carrera de directora de cine? ¿Qué importancia tuvieron los festivales en los que participaron y participan tanto Error como Las Hormigas?

Lo que pasó con Error 404 fue inesperado. Fue un corto hecho bastante a pulmón que tuvo una llegada y un recorrido que no imaginé. Me abrió y me sigue abriendo puertas. Inmediatamente estrené Las Hormigas, que fue parte de Historias Breves 14, y eso profundizó lo que había empezado con Error. Que las películas circulen y sean vistas es lo mejor que te puede pasar. Cuando son galardonadas pueden llamar más la atención y eso a la hora de meterse en nuevos proyectos, es muy necesario.

 

¿Qué hace Mariana Wainstein cuando no filma?

Bueno, hago algunas cosas... en general trabajo en proyectos nuevos. Tengo dos proyectos varones de 6 y 3 años que son parte mayoritaria de mi tiempo. Pero yendo a lo concreto, trato de hacer, escribir, mover, armar. Tengo la teoría casi obvia de que mientras uno más hace, más hace.

 

¿Te ves haciendo documental?

Si. Está dentro de los planes y los proyectos. Hago cosas más chicas que tienen carácter documental, pero la idea de meterme a hacer una película me llama mucho desde siempre. Ojalá venga más adelante.

 

¿Cómo ves el panorama del cine nacional hoy?

Es un poco paradójico que cada vez hay más voces talentosas que quieren hacer películas, pero el apoyo es cada vez menor. Es un momento de producción de cosas buenísimas, de óperas primas de directoras y directores que la van a romper. Los festivales internacionales se inundan de cine argentino. Tenemos un equipo técnico, grandes actores. La imagen que me viene a la cabeza es como si tomáramos todo ese talento y lo atáramos de pies y manos a una silla. Creo que en Argentina estamos acostumbrados a encontrarle la vuelta, pero es muy triste que no sea más fácil. Desde nuestro lugar hay que estar atentos y participar para que no nos saquen todo lo logrado. Hay que desatarse.

 

¿Qué proyectos tenés en adelante?

Hoy por hoy estoy terminando la post de un corto que se llama Pivote y cerrando la escritura del guión de un largometraje. Esa historia me tiene la cabeza bastante ocupada, otra comedia dramática, pero en versión larga. Por otro lado hace unos meses lancé junto a María Zanetti un proyecto que me encanta, Chucrut. Es una productora de contenidos audiovisuales y un espacio para desarrollar proyectos propios.

Antonella Defranza

antodefranza@gmail.com

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