"Crear una historia para poder dirigirla y que eso se transforme en mi primer largometraje". Entrevista a Gonzalo Albornoz, director de Salvador

Mauro Lukasievicz 27 - Agosto - 2016 -Entrevistas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo surgió la idea para realizar “Salvador”?
Todo se remonta al año 2014 cursando Diseño Audiovisual III, mi última materia en la carrera de Diseño de Imagen y Sonido de la UBA. Desde la cátedra, por primera vez, se propuso realizar piezas de más de 60 minutos lo cual planteaba un desafío más que interesante. Particularmente, durante toda la carrera me orienté siempre hacia la dirección y el guión así que no dudé ni un segundo en intentar crear una historia para poder dirigirla y que eso se transforme en mi primer largometraje. ¿Por qué “Salvador” y no otra? Bueno, eso la verdad que ni  yo tengo mucha idea ya que venía de un palo totalmente distinto al drama, siempre me manejé más en el ámbito del terror, el suspenso y lo bizarro pero buscando ideas, se me vino a la mente algo que había escrito muchos años atrás, en el 2010 aproximadamente, y que básicamente era una escena inicial donde un taxista se despierta con resaca y sale a buscar a su hijo que abandonó de pequeño y una escena final donde después de toda la película buscando al hijo, éste lo para en una esquina y se sube al taxi pero como pasaron muchos años ninguno de los dos se conoce. Después en “Salvador” quedó poco y nada de eso pero aquello que escribí muchos años antes fue sin duda un buen puntapié inicial para lo que luego sería el desarrollo del guion de la peli. Así que bueno, si bien el proyecto arranco siendo una tesis para la facultad, luego debido a su magnitud, trascendió más allá del ámbito facultativo y pudimos llegar a su versión final recién en el primer trimestre del 2016.

¿Qué desafíos se presentaron al realizar un film con tantos aspectos psicológicos?
Bueno, el principal desafío más allá de los aspectos psicológicos de los personajes, creo que fue inicialmente que esos personajes pudieran ser “reales”, al no estar acostumbrado al género dramático (de hecho, cuando elijo una película para ver, casi nunca elijo un drama), tenía miedo de que por costumbre ciertos aspectos de los personajes derivaran en algo fantástico o medio bizarro así que componer  esos personajes fue todo un tema. Opté por escribir sobre lo que tenía a mano, de esa forma, al menos para mí, esos personajes iban a ser verosímiles, entonces fue más bien hurgar en mi propia historia y la de mi círculo, toparme con todo tipo de situaciones y personalidades potencialmente “filmables”, a eso sumarle bastante de observación en la calle  (la calle y la noche son aspectos fundamentales en la película) y con todo eso empezar a construir qué pasa por la cabeza de esos personajes, qué los aqueja, qué mambos tienen, etc. El resultado puede verse en la película, todo está teñido por una atmósfera oscura, nostálgica y con una cruda humanidad así que concluyo en que mediante la búsqueda de la psicología de estos personajes hallé en mi propia psicología varios aspectos a resolver urgentemente!

Durante toda la película predomina una atmósfera oscura y de lugares de barrio, ¿cómo seleccionaste las locaciones?
Como dije antes, hay mucho de mí mismo en la historia así que hubo un par de locaciones que, hoy ya con la película terminada y sin ningún productor que quiera matarme, puedo confesar que fueron meramente caprichosas, esas son el barrio donde vivía Edgardo, el protagonista, cuando estaba casado y la otra es el barrio donde está el ranchito de Quique, el linyera amigo de Edgardo. La primera se grabó en Parque Patricios porque es un barrio que yo frecuentaba mucho cuando era pequeño ya que allí vive mi abuela. Me gustan las construcciones de esa zona, los adoquines, la gran cantidad de plazas que tiene y las escenas allí tienen que ver con la nostalgia que le da a Edgardo volver a ese lugar, como a mí mismo me dan nostalgia esas callecitas pensé en que era el barrio ideal para rodar esa parte de la película. Y por otro lado, el ranchito de Quique lo montamos en una zona límite entre Ramos Mejía y Villa Luzuriaga, mi barrio actual y mi barrio de toda la vida. Otro gusto (caprichoso) que pude darme. Después hubo mucho de rodaje de “guerrilla” como suelen decirle, grabar en la calle a las apuradas sin tramitar permisos ni nada que se le parezca (no sé si se puede decir eso, ja), así se grabó una escena muy linda sobre el viaducto que une Av.Cabildo con Av.Santa Fé y también toda la introducción de la película.  Para el prostíbulo queríamos conseguir un lugar bien turbio dado que necesitábamos construir un antro marginal y en plena búsqueda dimos con un centro cultural que cada dos por tres el Gobierno de la Ciudad lo clausura por lo cual suelen cambiarle el nombre muy seguido y básicamente nadie sabe bien cómo se llama. Definitivamente era lo turbio que necesitábamos. Hubo también un gran despliegue del área de arte en el armado de las locaciones, por ejemplo, el mono ambiente donde vive Edgardo fue armado desde cero en lo que en realidad es la habitación de mi ahijado de, en ese momento 10 años, que tuvo que mudarse durante unos cuántos días para que podamos grabar. A mi gusto, uno de los decorados más lindos es sin dudas el bar “Singularidades” que es el bar donde el personaje de Gala hace sus shows, eso lo grabamos en el bar “Mitos Argentinos” en San Telmo y el camarín de Gala también fue armado desde cero ahí mismo dentro del bar.

¿Cómo fue la selección de los actores?
¡Durísima! Es un elenco muy numeroso. El 90% de los personajes de la película surgieron mediante casting, sinceramente nunca había hecho tantos casting en tan poco tiempo, ni recuerdo cuántos fueron pero más de 20 seguro. Para los papeles principales, como los personajes a interpretar eran sumamente humanos, conflictuados y oscuros, lo que busqué principalmente era conocer a los actores no como actores sino como personas, eso me llevó a que la mayoría de los casting parecieran ser más una sesión de terapia que un casting, tanto es así que por ejemplo en los castings para el personaje de la ex mujer del protagonista y el de la prostituta enamorada de él, la mitad de las chicas que venían se iban llorando. Les pedía por ejemplo que me cuenten lo más horrendo que les haya pasado en la vida y me encontré con historias realmente terribles. Muchos no entendían nada y se iban medio enojados ya que no les pedía que actúen absolutamente nada y pensaban que los estaba jodiendo pero la realidad es que muchos de los actores que seleccioné los seleccioné justamente porque charlando sobre su vida personal me di cuenta que tenían muchísimo en común con los personajes que iban a interpretar. En Martin Fuentes vi mucho rock lo cual iba perfecto con el personaje de Edgardo, por su parte, cuando conocí a Matias Ghioni, al instante me di cuenta que era un fenómeno, que le pone una garra inmensa a todo lo que hace y que es súper talentoso, en definitiva, todo lo que necesitaba el personaje de Gala, lo mismo con Vicky Aragón, en el casting se generó una conexión muy buena, ella misma me dijo que se sintió como en terapia y me contó cosas que no suele hablar con nadie, y esas cosas iban muy en concordancia con lo que necesitaba el personaje de Olga. La película tiene un peso importantísimo sobre Edgardo, el protagonista, todo gira en torno a él así que en el casting también fue fundamental observar la química que había entre Martin y los demás actores para poder ajustar la selección del elenco, de ahí surgieron duplas muy pero muy interesantes como la de Martin y Miguel Angel Charpentier (Quique), la de Martin y Carolina Luaces (Mary) y la de Martin con Alicia Labraga (Vecina), todos grandes actores que congeniaron a la perfección con el protagonista. Realmente, si bien el casting de “Salvador” fue un laburo súper extenuante y complejo, también fue una experiencia muy gratificante y por sobre todas las cosas muy humana y eso es justamente lo que la película pedía. Aprovecho la ocasión para pedirle disculpas a los que se presentaron al casting con toda la intención de actuar y se fueron sin entender absolutamente nada de lo que pasó ahí dentro.

 “Salvador” es técnicamente impecable, ¿cómo fue el proceso para financiarlo?
La realidad es que el proceso aún continúa juntando las moneditas para hacer copias o inscribir la peli en algún festival pero en principio, la auto financiamos entre los integrantes del grupo que inicialmente éramos 7. Pusimos 10 mil pesos cada uno, a eso se le sumó un poquitín más que conseguimos mediante crowdfunding, un enorme número de técnicos que se sumaron al proyecto con la mejor de las ondas, los actores principales, secundarios y los extras que aportaron su arte desinteresadamente, la familia de mi novia que tiene una panadería y nos dieron un montón de comida para el catering, en la post producción también recibimos una gran mano de parte de Kanu Estudios que nos hizo la mezcla final del sonido, pero sin lugar a dudas la mayor ayuda que recibimos fue la que nos proporcionó la empresa de insumos para audiovisuales ALA NORTE a quienes les vamos a estar eternamente agradecidos ya que se coparon a pleno con el proyecto y nos brindaron los mejores equipos durante un mes entero que fue cuando grabamos el 90% de la película, nos proporcionaron la cámara, lentes, luces, sonido, en definitiva,  sin ellos no hubiéramos podido hacer “Salvador” o mejor dicho, la hubiéramos podido hacer pero no con la calidad que la hicimos ya que nuestro presupuesto no podía permitirse esa magnitud de equipos y despliegue técnico.

¿Qué directores te sirven de inspiración?
Particularmente para “Salvador” fue una gran inspiración la película NAKED de Mike Leigh que tiene una atmósfera oscurísima y una humanidad desgarradora. También creo que el trabajo de Bruno Stagnaro estuvo bastante dentro de mi cabeza al momento de salir a rodar esta peli. Eso respecto a “Salvador”, pero en general, David Lynch siempre suele ser una fuente de inspiración y su obra es un lugar frecuente donde suelo ir a buscar disparadores o puntos de partida para mis historias.

 

¿Cómo ves la actualidad del cine Argentino y hacia dónde crees que se dirige?
Uf, qué pregunta complicada jaja. Creo que el panorama podría dividirse claramente en dos esferas, la de los realizadores  ya consagrados, los mainstream y la de los realizadores emergentes o independientes. Me parece que los que ya están consagrados… mm… cómo decirlo… están… “achanchados”,  ya saben que su nombre en cartel (o el de 1 o 2 actores importantes dentro de su película) ya garantiza una cifra altísima de espectadores y esa seguridad atenta contra sus ganas de transgredir o de jugársela, en definitiva, contra la calidad de su obra. Me está pasando que realizadores que antes me gustaban muchísimo, en sus últimas producciones me decepcionaron terriblemente y da la casualidad que esas últimas producciones son las que baten todos los records de taquilla! Como que se pone más énfasis en las cuestiones efectistas y muchísimo menos en el despliegue actoral, la crudeza de los diálogos, un buen casting, etc. Por otro lado, veo que hay toda una gran corriente de realizadores independientes con una alta calidad de producciones muy diversas ya sea en género, técnica, producción, etc. Y eso es realmente alentador y admirable ya que se siguen haciendo cosas a pesar de que el panorama político actual no estaría siendo el más favorable para este tipo de realizadores entre los cuales me incluyo, es muy difícil poder conseguir un subsidio o un apoyo para poder llevar a cabo un proyecto e incluso, como es mi caso, ya con un largometraje terminado, es difícil poder moverlo dado que desde el Estado, las políticas actuales no contemplan en lo más mínimo la difusión de la Cultura, que un personaje como Darío Lopérfido haya sido uno de los principales gestores en el área cultural ya habla muchísimo del nulo apoyo a la cultura que se pretende dar. Respecto a hacia dónde creo que se dirige el cine argentino actual, bueno, justamente como dije antes, hay toda una camada de realizadores que seguimos apostando al arte y a la cultura a pesar del panorama adverso y como en todo periodo de crisis, nos vamos adaptando para poder seguir generando contenidos, creo que no hay que perder de vista este tipo de producciones, hay que llenar las pequeñas salas, los centros culturales, las muestras, las exposiciones, es la única forma de que este tipo de obras se difundan, de boca en boca, porque que no tengamos un sponsor o una mega empresa detrás no significa que no podamos realizar producciones de calidad, hay producciones de todo tipo y para todos los gustos, es cuestión de salirlas a buscar y no quedarse solamente con las 5 o 6 películas que cuentan con el dinero suficiente como para empapelar de afiches toda la ciudad.

¿Te encontrás trabajando en otros proyectos?
Si, por suerte en varios y muy diversos. Por un lado, estoy trabajando en un cortometraje cuyo guion vengo laburando desde hace un año y que sigue un poco con la línea de “Salvador”, es un drama con personajes e historias oscurísimas con la particularidad de que transcurre en 4 épocas distintas con lo cual el despliegue del área de arte va a ser altísimo (esta área estará encabezada por las mismas personas que realizaron el arte en “Salvador” con lo cual no tengo dudas de que se va a hacer un gran laburo) y para este proyecto estamos buscando financiamiento porque nos parece que la historia y la propuesta artística ameritan una gran producción. Por otro lado, soy alumno del taller de cine de Raúl Perrone y con compañeros de dicho taller, aunque por fuera del mismo, realizamos un cortometraje de terror/suspenso llamado “El experimento” en tan sólo dos jornadas de grabación, una semana de post producción y con un presupuesto de cero pesos (a eso me refería antes cuando dije que como realizadores nos vamos adaptando al contexto actual) que esperamos comience a circular a partir de Septiembre. Por otro lado estoy trabajando en dos guiones para largometrajes, uno por ahora se llama “El primo” y es una historia de terror que transcurre en época de dictadura, más precisamente en 1978 en el pueblo de Carmen de Areco. La historia tendrá como protagonista a una nena muda cuya familia debe hacerse cargo de un primo lejano que viene a vivir con ellos tras la extraña muerte de sus padres. A diferencia de todos mis proyectos, este no tengo pensado dirigirlo, lo estoy escribiendo con la intención de que sea dirigido por alguien más. Y por último, el otro guion por ahora se llama “Don Conurbano” y sí tengo pensado dirigirlo pero a diferencia de “Salvador”, quiero que la producción sea lo más austera posible dado que la historia me pide eso, podría decirse que es un “Drama-Rock” que transcurrirá en las calles del conurbano bonaerense y tendrá un fuerte anclaje en el contexto político/social  actual y narrará las desventuras de un laburante fabril que sufre un fuerte golpe en una de sus piernas tras lograr con éxito frustrar un atraco a un negocio barrial. Este golpe le genera una reducción en su movilidad y esto a su vez genera que su patrón lo despida aprovechando la vertiginosa ola de despidos que azota a los trabajadores. Ese será el punto de partida para una historia que tendrá mucho drama social, mucha calle y mucho rock.

 

Mauro Lukasievicz

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Entrevista a Gonzalo Albornoz