Entrevista a Georgina Barreiro, directora de La huella de Tara

1 agosto - 2019. Por: Mauro Lukasievicz - Entrevistas

 

¿Cómo fueron tus primeros acercamientos al budismo y cómo llegaste a esta comunidad al oeste de Sikkim, India?

Comencé a interesarme e interiorizarme en la filosofía budista tibetana cuando conocí a unos lamas en Buenos Aires a través de mi pareja, fotógrafo y también productor de la película, Matias Roth. Con él emprendimos un viaje a India en busca de una historia, explorando lugares de peregrinaje budista. Llegamos al pueblo de Khechuperi al oeste de Sikkim, por primera vez en medio de una celebración budista y un festival al estilo got talent que convocaba a toda la comunidad. En ese momento conocimos y quedamos en contacto con a la familia que luego protagonizarían la película. La intimidad familiar, el fuerte contraste entre los instrumentos litúrgicos y los distorsionados parlantes de música pop India, creaban una atmósfera muy interesante para explorar, a esto se sumaba el contexto particular de la historia de Sikkim que fue un país independiente hasta el año 1975 cuando se incorporó a India. Es una cultura en constante movimiento en la búsqueda por rescatar su identidad y redescubrirse en un nuevo panorama geopolítico y toda esta confluencia de factores me atrajo mucho.

Nos encontramos ante una población que parece estar anclada en el tiempo ¿Como lograste la aceptación y confianza de los habitantes para que se dejen filmar con naturalidad?

India es un país que al poco tiempo de conocerlo, lo percibimos como un viaje en el tiempo, los monumentos, la ropa, los vehículos y artefactos con diseños antiguos, pero a su vez es una región muy influenciada por la tecnología y la globalización. Un contraste que sorprende en cada rincón. Podemos encontrar infinidades de universos dentro del mismo país. En los Himalayas habitan innumerables culturas ancestrales. Sikkim además es una zona con fuertes políticas ambientales y protegida del turismo lo que lo hace un lugar bastante inexplorado. La segunda vez que regresamos a la comunidad con la idea de filmar, nos recibieron con mucha alegría, el hecho de haber vuelto fortaleció el vínculo de confianza entre nosotros. De a poco, a medida que transcurrían los días con la familia, la cámara se fue volviendo más cotidiana e invisible.

Haces mucho foco en la gente joven de la comunidad ¿Porque decidiste darles tanto espacio en el corte final?

Me interesa mucho contar este momento particular de transición. Por un lado pienso en la idea de la película como el reflejo de un ciclo, de una expresión de impermanencia. Me parecía que los niños podían representar esa transformación desde una cultura tradicional, con un lenguaje originario, una filosofía, costumbres ancestrales, hacia una comunidad que se ha incorporado a India y es atravesada por la globalización y por las nuevas tecnologías. Me interesa también el pasaje de la niñez hacia la adultez dentro de una fuerte tradición espiritual.

¿Cómo fue el proceso de financiación y cómo lograron los difíciles permisos para poder filmar en la zona? 

En un primer momento intentamos realizar un financiamiento colectivo a través de la plataforma Indiegogo, pero finalmente no funcionó exitosamente como para poder llevar a cabo el proyecto. En otra instancia acudimos a la Embajada de la India, que se interesó por el proyecto y nos ofreció pasajes pero a último momento no nos ofreció su apoyo. Fue con la colaboración de familiares y amigos y un equipo que puso todo para el proyecto que pudimos realizar el viaje y al mismo tiempo aplicamos al subsidio de la vía digital del INCAA. Durante el rodaje nos enteramos que habían aceptado apoyar nuestra película y eso fue un impulso enorme para continuar durante las diferentes etapas de producción. Sikkim es un lugar de difícil acceso, ya que se requiere un permiso especial, además de la VISA de India para entrar. Allí nos presentamos en la comunidad y les compartimos nuestra propuesta. Nos manejamos siempre con la gente del pueblo para filmar.

La huella de Tara tuvo su premiere en el prestigioso festival de Locarno ¿Qué respuestas tuvo por parte del público? 

Fue muy interesante porque el festival de Locarno tiene una programación muy diversa que se extiende desde el cine de autor al más industrial. La sección donde programaron La Huella de Tara que se llama Semana de la Crítica tiene un público propio muy interesado por el documental, por las diferentes miradas así que la experiencia de las proyecciones fue hermosa y muy enriquecedora.

El cine Argentino se encuentra en muy momento muy delicado ¿Qué opinas de la situación actual y hacia dónde crees que se dirige? 

Creo que las políticas de este gobierno no apoyan a un fortalecimiento de la cultura de nuestro país. Los enormes recortes a la producción en los diferentes sectores del arte nos conducen inevitablemente al empobrecimiento de nuestra identidad y dignidad como nación.

¿Te encontras trabajando en otros proyectos? 

Tengo algunas ideas de seguir investigando sobre la relación de otros pueblos con la espiritualidad. El recorrido de Icaros, mi película anterior, nos abrió nuevos caminos para explorar y aprender y ahora estamos comenzando esta nueva etapa que seguramente será la puerta para futuros proyectos⚫

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Titulo: La huella de Tara

Año: 2018

País: Argentina

Directores: Georgina Barreiro