20 mayo - 2019. Por: Antonella Defranza - Entrevistas

¿Qué es La Cuarta Dimensión? ¿De dónde surge esta idea?

La cuarta dimensión es una idea que se descubre y desarrolla a lo largo de la película, es un espacio intangible, una visión, un aleph del más acá. Decir cualquier cosa más acerca de la cuarta dimensión irìa en perjuicio del encuentro que la audiencia debe hacer con ella.

¿En cuánto tiempo fue  filmada y con qué financiación?

El tiempo de rodaje es difícil de determinar. Digamos que es un proceso que se inició de alguna manera en el 2012 y finalizó en el 2017. Con respecto a la producción, la película es una co-producción entre Argentina y Bolivia. En Argentina los fondos provinieron básicamente de mi productora NNMcine y del INCAA, mientras que en Bolivia recibimos apoyo por parte del Gobierno Autónomo Departamental de Santa Cruz.

¿Cómo llegaste al protagonista? ¿Es actor? ¿Qué desafíos tuvo dirigirlo?

En el 2012 comencé un camino misterioso y seductor en Ciudad Oculta que aglomeró un sin fin de actividades, entre ellas una murga llamada Los locos no se ocultan (sobre la cual realicé mi cortometraje homónimo). Conocí a César en esos tiempos y desarrollamos una gran conexión humana, inesperadamente intensa. César era actor antes de conocerme, lo era sin saberlo, todo lo que hace exuda creatividad, pocas veces en la vida uno se encuentra con personas cuya potencia creativa fluya con semejante naturalidad. ¡Es imposible no quedar cautivado ante tal carácter! No siento que haya tenido que dirigirlo, aunque muchos pasajes la película no es más que una gran puesta en escena que surgió desde la complicidad que habíamos formado años antes. Durante el rodaje, con César sentimos la película casi en simultáneo, con grados de consciencia variables pero con una intensidad muy constante. Es por eso que digo que no se si lo dirigí, o si nos dejamos dirigir por algo más grande que es el cine, o incluso por algo mayor, pero estoy divagando.


¿Cómo te armaste para el viaje a Bolivia, donde transcurre gran parte del largometraje? ¿El equipo técnico viajó desde acá completo? ¿Por qué Bolivia?

Bueno, la elección de Bolivia fue más bien una imposición del devenir de la historia. Hace algunos años, hubo un giro radical en la vida de César que lo llevó a una especie de exilio en su pueblo natal en Bolivia; la película se fue con él. El rodaje en Bolivia consistió en dos etapas, una de investigación y experimentación, la otra puramente dedicada a filmar. Tuve la suerte de trabajar con un gran aliado que me ha dado el cine que es Luciano Salerno y juntos diseñábamos el rodaje a medida que iban transcurriendo los días, con una mezcla de improvisación y certeza. Ambas etapas transcurrieron sin mayores contratiempos, lo cual es fuente de desconfianza por el altísimo nivel de intensidad que llevábamos.

¿Cuál fue la búsqueda estética de la película, en cuanto a los encuadres, el arte y el montaje?

La película se presenta anclada al interior de la figura humana, en particular a la de su protagonista. Creo que el encuentro con la audiencia de alguna manera completa la experiencia de hacer una película y resignifica las intenciones que uno pudo haber desarrollado. La cuarta dimensión construye un mundo, una plataforma simbólica interna que se demuestra sensible a definiciones que tomamos por sentado, a espacios que creemos familiares, y que se levanta ante la adversidad con el dolor que ello puede causar. Todos los aspectos de la película contribuyen en esta construcción y logran, en mi visión, articular un complejo diverso, caótico pero contundente. En este sentido, el montaje realizado por Jimena García Molt cumplió un rol fundamental y logró llevar a la película a un lugar de inusitada potencia.

Tus películas hablan de personajes en los barrios, la murga, y en este caso del exilio también ¿Cómo influye tu profesión en este contexto que estamos viviendo?

Desconfió de mi profesión, no se si tengo una. Sí sé que todo lo que hago lo hago dentro del mundo del cine, pero trato atacar este mundo desde lugares muy dispares en un  intento quijotesco de no aburrirme. Si debiera decir algo sobre el cine y el contexto en el que estamos viviendo es que todo es incierto, y esto debe movilizarnos profundamente como cineastas. El cine argentino está en jaque, pero no es algo muy distinto a lo que sucede afuera. En un mundo donde las pantallas dominan todo me parece que es necesario volver a preguntarse ¿qué es el cine? Y puede que la respuesta sea desencantadora, pero está en nosotros, las nuevas generaciones, en re fundarlo. Creo que es necesario construir una nueva plataforma simbólica sobre la cual poder reconocernos como individuos pertenecientes a un todo, sujetos a mareas similares, sino estamos condenados a la desidia y terminaremos ahogándonos en la desconexión más triste.

¿Estás con proyectos nuevos? ¿Cuáles?

Si, estoy filmando mi próxima película Desaparecer, la misma trata sobre la desaparición de un jóven en Misiones y la búsqueda que realiza uno de sus amigos para descubrir la verdad. Es una película que no ha sido fácil de realizar, si bien ha participado de una serie de festivales en calidad de desarrollo. Es una película híbrida y mutante, compleja de abordar, pero que está llegando a su final. Desaparecer es un policial suprareal. Espero poder estrenarla el próximo año, aunque quizás esté mintiendo de nuevo⚫

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Titulo: La cuarta dimensión

Año: 2018

País: Argentina

Director: Francisco Bouzas