Entrevista a Ernesto Ardito y Virna Molina, directores de Sinfonía Para Ana

Antonella Defranza 6 - Enero - 2018 -Entrevistas

 

Virna Molina y Ernesto Ardito son dos reconocidos realizadores de Cine documental argentino. Digo realizadores porque no sólo dirigen sino que son productores y técnicos en sus films.

Luego del éxito de taquilla y una nueva semana en el Cine Gaumont de Sinfonía Para Ana, nos cuentan sobre el detrás de escena de esta película que cuenta una historia de amor adolescente en el colegio Nacional Buenos Aires, en plena dictadura militar argentina. Como dicen Virna y Ernesto, el personaje que encara la hija de ambos, Isadora Ardito, es una adolescente que se enfrenta a un sistema represivo (padres, colegio, Estado). Un film que encara lo que denominan Estética del Recuerdo.

 

En cuanto al punto de partida:

¿Cómo llegan a la novela de Gaby Meik? ¿Cómo surge el escribir la transposición al cine de Sinfonía para Ana?

 La novela que está actualmente agotada, la daban para leer a los alumnos del Nacional Buenos Aires, algunos profesores. Entre estos alumnos estaba nuestra hija Nikita. Cuando vimos su reacción, frente a la novela, nos llamó la atención, nunca la habíamos visto emocionarse así. Así que la leímos. Luego de 10 años de hacer cine documental, habíamos encontrado la historia para comenzar con la ficción. Desde la novela, a través de las situaciones que planteaba, podíamos ingresar como una máquina del tiempo a la subjetividad de un adolescente de esos años. El cine documental tiene ciertos límites dados por el material que uno cuenta para narrar. La ficción nos permite incluir al espectador dentro de escenas íntimas sucedidas hace 40 años en donde el documental plantea ciertos límites para transportar al espectador. "Sinfonía para Ana", como novela, nos brindaba esta posibilidad y nosotros la potenciamos desde la estética del recuerdo, que contiene al film.

 

¿Cuánto tiempo llevó realizarla y con qué tipo de fomento / financiación?

EL proyecto y la adaptación se escribió en 2014 y ganó el concurso de operas primas del INCAA en febrero de 2015. Desde que nos avisaron tuvimos que realizar una preproducción sumamente intensiva, ya que el colegio nos permitía filmar en las vacaciones de invierno, es decir, en junio de 2015 cuando se hizo el rodaje principal que duró 5 semanas. Dos de las cuales dentro del Nacional Buenos Aires. Luego se filmaron micro escenas sueltas para el montaje del film y la unidad de Villa Gessell. A fines de diciembre comenzamos con el montaje, la composición de la música y la banda sonora. Terminamos la mezcla final en la primavera de 2016. El film se financió exclusivamente con el premio del INCAA del concurso para operas primas y con nuestros aportes personales. El presupuesto fue muy bajo para un film de época, pero se hizo un muy buen diseño de producción, dejando de lado artificios de una gran estructura que deriva presupuesto en rubros que no van a la pantalla. Ningún productor quiso tomar un film de época con este presupuesto, así que la producción la hicimos nosotros. Nunca faltó nada en el rodaje, todos los salarios se pagaron a tiempo y según el sindicato.

 

En base a que la protagonista del film es Isadora Ardito, hija de ambos, ¿siempre pensaron en ella como la protagonista? ¿Cómo fue trabajar con ella?

La hermana de Virna que es actriz la llevó a Isadora desde muy chica a actuar en obras del teatro independiente, de corte sumamente dramático y oscuro.  Ella tenía 9 años en su primer obra, en donde el cierre era su monologo y nos sorprendió mucho. Desde allí actuó en las reconstrucciones de nuestros documentales. En el momento del casting de Sinfonía, no aparecia la protagonista y Gaby Meik, la escritora de la novela nos dijo que Isadora le hacia acordar mucho al personaje real en que está inspirada la novela. Asi que comenzamos a trabajar con Isadora en la construcción de Ana.


¿Cómo llegaron al casting del resto de los actores?

El casting principal lo hicimos con los alumnos y exalumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires, porque buscábamos muchísima naturalidad en la verosimilitud histórica y los chicos del colegio mantenían muchos rasgos comunes a los de hace 40 años que circularon por las mismas aulas. El modo de hablar, de comportarse, la música que escuchaban, la literatura que leían, y un gran grado de participación política. Muchos de ellos no tenían experiencia actoral y en el casting la rompieron. No buscamos mucho más.

Por otro lado nos interesa en cada proyecto lo que trasciende al hecho mismo del rodaje o de hacer un film. En este caso, la carga de que los mismos alumnos del colegio reconstruyan lo trágico y cotidiano que vivió la generación anterior en el mismo espacio le dio al rodaje una carga muy fuerte y emotiva que se puede vivenciar en la escena del velorio del Roña, en donde hasta los mismos extras que también eran alumnos del colegio lloraban y gritaban el presente, sin ser marcados para esto. Solo por el clima adonde nos conducía la carga de la situación en ese espacio.

 

¿Cómo se conformó el equipo técnico?

Nosotros, Virna y yo, tenemos una particularidad que realizamos varios roles técnicos, aparte de dirigir hacemos las cámaras (una cada uno), el montaje, la producción, la dirección de arte y la música original. Por esto el equipo no puede ser de corte más industrialista, tiene que estar acostumbrado a esta realización integral. Por esto la mayoría del equipo proviene del ámbito documental  por otro lado son personas de mucha confianza en donde saben bien cual es la búsqueda que tenemos nosotros con el cine, hacia donde vamos.

 

En tanto el registro fílmico:

Ustedes tiene una trayectoria muy importante en el cine documental contemporáneo del país ¿Qué dificultades y que sorpresas gratas encontraron al pasar de documental a ficción?

La particularidad del rodaje es que se desarmó el guion técnico y nos sumergimos entre los actores, haciéndonos invisibles y registrando la situación casi como si fuera documental, como si pudiéramos viajar en el tiempo y registrar un hecho real. De este modo también el espectador al ser todo tan cercano tiene la sensación de estar dentro de la escena y sentir junto a los personajes. No como alguien que observa y analiza a distancia. El cine tiene esta magia.

 

La película es estéticamente muy linda y tiene una gran riqueza narrativa ¿Cuál fue la búsqueda estética o de contenido que querían imprimir con la película?

Nosotros trabajamos con lo que llamamos la estética del recuerdo, cuando recordamos no lo hacemos desde lo absoluto, como figuras omniscientes. Sino que en la memoria sobre un hecho que nos marcó muchísimo, nos quedan solo los fragmentos que más nos impresionaron, y así los reproducimos hacia el futuro. Es decir, el registro que queda es de lo que recordamos y no del hecho mismo. Por esto, el film es un conjunto de retazos y de planos fundamentalmente cercanos en donde uno mismo trabaja como un protagonista, en la distancia con los personajes. El sentido, el ritmo, la emotividad, la reconstrucción histórica, está dada en el montaje. Por esto llevó también mucho tiempo.

 

En cuanto a la distribución:

¿Qué importancia tiene para películas como Sinfonía para Ana la instancia de festivales?

Hay dos o tres festivales que por el hecho mismo de participar, se garantiza la distribución en muchos países (Cannes, Berlín, por ejemplo). Por otro lado hay premios que son muy importantes para el film al momento de estrenar la película.  Ya que es un modo más en que el distribuidor puede convencer a los exhibidores a que programen la película y los premios también reflejan cierta garantía para el publico. Para nosotros el premio de la crítica del Festival de Moscú, y los premios a mejor película y mejor fotografía en Gramado fueron importantes. Pero como critica a este sistema, muchas veces el criterio de selección de festivales o de los jurados no está relacionado directamente con la calidad del film. Por esto muchas películas que no fueron seleccionadas o ganaron premios son excelentes. Así también, suele suceder que películas que gustan muchísimo al publico, no gustan a los críticos o programadores y viceversa.

Los festivales son también la puerta de entrada a un país, a una cultura, a un grupo humano; que sin la posibilidad del festival no podríamos llegar con el film. Por esto una película que podría gustar muchísimo a la gente de un lugar no entra porque hay seleccionadores de festivales que determinan que si y que no, según sus gustos personales, que muchas veces tienen más que ver con una moda de la elite cultural, que con el sentir de un pueblo.


¿Quién distribuye la película?

En Argentina, Distribution Company. Su director es Bernardo Zupnik, quien distribuyó desde La Tregua hasta La Historia Oficial. Lo fuimos a buscar porque son las películas argentinas que más nos gustan y sabíamos que iba a ser el mejor para Sinfonía.

 

Ustedes suelen estar presentes en todos los festivales donde la película está, ¿qué creen que es lo que más le llega al público de Sinfonía para Ana que la mantiene en cartel luego de varias semanas ya de exhibición?

No, la verdad que la película viaja mucho sola. La participación en los festivales depende de que estos cuenten con el presupuesto o la cláusula, para invitar a los directores o actores. De todos modos de los festivales que estuvimos, rescatamos muchísimo el Festival de Kerala, en la India. Porque nos impactó el público. Allí concurren masivamente a ver cine, son fanáticos del cine en general y en 3 funciones de Sinfonía para Ana hubo 4 mil espectadores. Los cines allí son como los antiguos de acá, con capacidad para más de mil espectadores. Había 5 cuadras de cola para ver el film y hasta disturbios que salian en los diarios protagonizados por los que se quedaban afuera. Y lo que tiene Sinfonía para Ana es un lenguaje universal, principalmente porque trabaja desde el interior de la subjetividad adolescente que se enfrenta a un sistema represivo (padres, colegio, Estado) y eso sucede en casi todo el mundo, más allá de las coyunturas. A nadie le conviene una juventud despierta, que piense por sí misma, rebelde y activa. Entonces los jóvenes se identifican mucho. Por otro lado los adultos también vuelan a su propia adolescencia y, para aquellos que fueron jóvenes en los 70's, la película directamente los envuelve y los libera muchos días después, porque reflexionan sobre sus propias vidas.

 

Proyectos:

¿Cuáles son los proyectos de Ardito y Molina para el futuro? ¿Se viene otra ficción o vuelven al documental?

Estamos trabajando en el rodaje de dos documentales y en el guión de una ficción de época que se filmará en Bariloche. Una historia de amor adolescente, en el marco del nazismo de posguerra.

Antonella Defranza

antodefranza@gmail.com

Entrevista a Ernesto Ardito y Virna Molina