Entrevista a Ariel Martinez Herrera, director de Tóxico

Antonella Defranza 27 - Septiembre - 2018 -Entrevistas

 

Ariel Martinez Herrera está terminando su nuevo largometraje de ficción TÓXICO, invitándonos a una road movie muy particular. La película, que ya tiene su primer corte, no hace caso a un solo género, sino que transita el drama, la comedia y lo fantástico, trabajando la idea de “final” como un nuevo principio.

En proceso de postproducción, este film espera su estreno en salas para 2019.


¿Por qué Tóxico? ¿De donde se dispara la idea de esta road movie futurista?

Inicialmente el proyecto era totalmente distinto, era un drama surrealista de pareja, y el tono era apocalíptico pero estaba pensado para ser una pareja en un living más que nada, después vino la road movie, la epidemia y todo lo demás. El proyecto cambió mucho y muchas veces desde ese primer borrador.

 

¿Qué sentís que evolucionó en vos desde tu primer largo, Alas - Pobre Jiménez, hasta llegar a este nuevo largo?

Hay algo de ciclo que se cumple entre Alas y Tóxico, sin dudas. Alas fue escrita y grabada en 2005, en el marco de la carrera, cuando todavía no aspirábamos a producir con apoyos como el del INCAA. En 2008 en la materia de guión de Irene Ickowicz, sobre el final de la carrera, escribí la primera versión de Tóxico, en 2010 recién pude terminar Alas, que se exhibió en INCAA TV (hoy Cinear TV) en 2014 y recién en 2015 el INCAA nos dio el subsidio para hacer Tóxico. Ambas son películas con un dispositivo narrativo parecido, referente al cine artificio de los orígenes hasta el clásico. Con un aire bastante surrealista y un tono difícil de etiquetar. Yo siento que con Tóxico termina un largo ciclo que empezó cuando me inscribí a la carrera con 19 años y me puse la meta de filmar una película “de verdad”. Concretamente qué cambió entre el 2005 y ahora probablemente todo, menos las ganas de hacer películas.

 

¿Cuál es el tema principal y conflicto, si es que lo hubiera, en el filme?

El tema principal es el final, como idea, incluso como nuevo principio, tiene mucho que ver con esta sensación de cerrar un gran ciclo de mi propia vida que acompañó la producción de la película también. Y el conflicto te diría que se da entre aceptar lo que se termina, y batirse en resistencia. Cuando es tiempo de cada cosa, y en qué medida a veces “salvarse” no es una decisión tan lineal como parece.



¿Cómo elegiste a los protagonistas y al resto del elenco?

Tuve la fundamental ayuda de Martín Garabal, que hizo el casting de Alas y de Tóxico, que tiene una cabeza brillante para eso porque sabe perfecto quién es quién y para que. Era una tarea ajustada, porque es una producción modesta, entre los dos pusimos mucho para lograr el mejor casting posible, y yo estoy muy contento con el resultado. Jazmin Stuart, Agustín Rittano, Alejandro Jovic o el propio MartÍn son actores tanto como directores y se pusieron al servicio de la construcción del tono de la película, que es bastante particular, con mucha generosidad, el casting fue sin duda uno de los apoyos fuertes a la hora de la narración.

 

¿Cómo fue financiada y en qué instancia está la película?

Fue financiada con uno de los últimos créditos que dio el INCAA, y hay que decir que es una pena que esa política se esté tratando de privatizar, porque aunque en los hechos la ley de cine dice que una entidad bancaria debería otorgar los créditos, lo cierto es que un crédito contra un subsidio a la cultura no debería tener las condiciones leoninas de un préstamo comercial. El debate de si el INCAA es o no una entidad bancaria entiendo yo que es secundario a qué rol queremos que cumpla el estado en el fomento del cine nacional que es tan importante para el reflejo cultural de nuestra sociedad. Por razones de este cambio de rumbo en la gestión de los créditos y por las muchísimas dilaciones que el propio INCAA terminó anteponiendo, la película atravesó y atraviesa una situación financiera muy difícil, que es reflejo de una crisis del cine nacional actualmente.



Vos venís de algún modo del mundo de la animación: Cúmulo y Nimbo, Aventuras de Corazón Roto, ambas series realizadas para UN3tv. ¿Esta película tiene algo de ese recurso?

Tiene poca animación, por un tema de presupuesto, casi todos los efectos visuales son completivas con animación limitada, pero si tiene un dispositivo narrativo que desplaza la historia del realismo, el interior de la motorhome en la que viajan se recreó en un set con retroproyecciones, sin respetar los tamaños originales, y con un arte que lo despega de lo que todos imaginamos cuando decimos ¨interior motorhome¨. Y eso si es algo que aprendí en el mundo de la animación: tratar de crear universos diegéticos propios de la historia, que toda la película narre, en todos los planos, en toda la estética como una sola cosa.

 

¿Y del humor? También sos realizador de Famoso, una serie web que se hizo muy conocida. ¿Hay humor en Tóxico?

Si, Famoso es una idea de Martín Garabal, pero en todos los proyectos creo que bastante intencionalmente dejamos que su tono y el mío se mezclen, porque aunque somos bien distintos, tenemos buena química y a esta altura además una idea muy bien interiorizada de lo que quiere cada uno, porque siempre vimos los proyectos del otro abiertos creativamente digamos, hay confianza. Yo creo que es importante tener otres de confianza que quieran de buena leche aportar, así como es importante aportar a otros procesos, me parece que el ejercicio de compartir creativamente es uno de los centrales. Y de Martín aprendí muchísimo sobre humor, no solamente de reírnos o de ver que nos hace reír, sino concretamente que él es un estudioso del tema, Martín está especializado en eso podrías decir. Y yo creo que Tóxico tiene un humor, un humor raro, pero que es un tono muy personalmente buscado, y estoy contento con el resultado, creo que el humor que Martín y yo compartimos tiene que ver con la incomodidad, con el desplazamiento al absurdo, con dejar preguntas sin responder.


 

¿Para armar la estética de la película en qué te inspiraste?

En origen todo viene un poco de Terry Gilliam, de la impresión que me causaron las películas de Méliés cuando estudiaba, y de Gondry más que nada. Pero la estética y el tono de esta película está influenciada por las películas de Kaurismaki, y de Roy Andersson sobre todo, lo conocí cuando estábamos reescribiendo el guión de la película y se convirtió en su principal influencia.

 

¿Vas a estrenar en salas convencionales o en otras plataformas?

Primero en salas, y luego en el resto de las plataformas.

 

¿Cómo ves el momento que vive hoy y panorama futuro del Cine Argentino?

Es un momento muy delicado para el cine nacional, porque las ideas que dice expresar la gestión actual de transparencia, eficiencia y modernización no condicen con las acciones que toman de subejecución presupuestaria, sin mostrar los números (aunque es información pública) y estancamiento sistemático de los proyectos con trabas burocráticas hasta el absurdo. Y los planes de fomento y las resoluciones siempre atacan concretamente al sector del cine independiente, mientras siguen dando noticias de producción récord como si no pasara nada, cuando en los papeles la producción de cine independiente se está frenando. Y sabemos que para este proyecto político que gobierna la cultura no es un tema de Estado. En los hechos resulta que solamente puede filmar quién tenga financiación propia. Y eso hoy representa a los canales de televisión, las multimedios, algunas productoras muy grandes, y deja afuera a todos los demás.

 

¿Qué proyectos vienen luego de Tóxico?

Actualmente estamos produciendo un documental Reconquista, el diario de Scalabrini Ortiz. Y estoy trabajando en un nuevo guión para largo de ficción lentamente, aunque ya no veo tan claro como producirlo en Argentina.


Antonella Defranza

antodefranza@caligari.com.ar

Entrevista a Ariel Martinez Herrera