Entrevista a Ana Fraile, co-directora junto a Lucas Scavino de ¿Quien mató a mi hermano?

¿Cómo surge la idea de filmar este documental?

Habíamos escrito un trabajo para presentar en Canal Encuentro que no salió, trataba sobre las diferentes formas de violencia del estado sobre los jóvenes y uno de los casos era el de Luciano Arruga. Pero nos interesamos por la historia. Queríamos aplicar a una convocatoria de Al Jazzera, y nos acercamos a Vanesa a principios de 2014 para proponerle registrar la actividad del grupo de familiares y amigos con el compromiso de hacer una película con todo ello si no lográbamos ganar esa convocatoria. Ese compromiso fue la semilla de esta película.

¿Cómo fue el trabajo de investigación con la familia de Luciano durante tanto tiempo y cuánto tiempo llevó la realización completa del documental?

Fue de construcción y de aprendizaje mutuo. Fue muy complejo y profundo como es el grupo de Familiares y amigos de Luciano arruga. El tiempo de la realización, desde inicios de 2014 hasta el día de hoy, porque el documental se sigue haciendo a medida que lo mostramos.

Hay un muy buen trabajo de desarrollo de la historia cronológica, dado a través de la recopilación de mucho archivo y testimonios ¿Cómo fue la tarea de investigación y guión?

La tarea de investigación se hizo en conjunto con el grupo de familiares y amigos de Luciano arruga. Sin sus aportes y colaboración no hubiéramos podido estudiar y entender la historia. Fueron horas y horas de conversaciones, de escuchar y de ver material, que nos permitió poder armar la cronología. A la mitad del proceso se sumó la retaguardia y también ellos nos dieron muchas herramientas para el armado de la película. Lo más importante de todo este proceso es que nosotros nunca perdimos de vista que a quienes queríamos escuchar siempre: era al grupo de familiares y amigos de Luciano arruga, porque siempre consideramos que la verdad está con elles.

¿Cómo fue co-dirigir?

Co-dirigir fue y sigue siendo una experiencia llena de aventura, descubrimiento y aprendizaje. Tanto Lucas como yo tenemos formas diferentes y complementarias de trabajar y esa riqueza se fue consolidando y madurando a lo largo de todos estos años.

El documental tiene mucha producción a lo largo de todos esos años ¿Cómo fue este proceso y con qué financiación contaron?

El proceso fue muy complejo. Tuvo sus altibajos a lo largo de todos estos años, pero también tuvo una red de contención afectiva sobre todo, que nos permitió seguir encaminados cada vez que estuvimos a punto de caer. Trabajar con el grupo de Familiares y Amigos de Luciano Arruga fue un aprendizaje continuo y valioso. Saber entender los momentos de distancia, de cercanía, de dudas y de aciertos nos costó mucho, pero es ahora un sentimiento de mucha satisfacción. Otro aspecto muy importante en esta película fue la relación entre Lucas y yo. Ambos nos conocemos mucho, pero estos procesos tan largos conllevan también atravesar situaciones personales a través del tiempo, y ese trayecto pudimos hacerlo juntes, crecer y armar la historia, que siempre fue el faro que nos iluminaba el camino. A nuestro lado estuvieron colegas como Sol Rodriguez, Daniel Botti y Eduardo Sánchez que, cada une en su momento, nos dio una mano que permitió avanzar con este trabajo. El financiamiento también fue un proceso de mucha complejidad. Personalmente pude financiar gran parte del documental, Lucas también hizo su aporte, la productora que tenemos también, y en el último año contamos con el aporte económico del Instituto Nacional de Cine.

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¿Qué significa para ustedes estar en el Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos?

Significa estar en el lugar indicado. Poder compartir la película con quienes desde el lugar de exhibición y desde el lugar de audiencia, sienten un enorme compromiso por los trabajos sobre derechos humanos.

¿Cuál será el recorrido del documental en los próximos meses?

Seguimos presentando la película en festivales de cine y en espacios de trabajo. En julio se podrá ver en Rosario en el Festival de Cine y Video documental y en septiembre viajaremos con un proyecto para armar un circuito de exhibición y difusión de la película en espacios no comerciales, y en espacios de debate y lucha por los derechos humanos en la escuela de verano de Cine y Derechos Humanos en el marco del Festival de Cine de Venecia.

¿Cómo ven el panorama del cine nacional y qué importancia creen que tiene en esta época que casos como el de Luciano se visibilicen?

El panorama del cine nacional en tanto industria, se encuentra en un estado de mucha debilidad, como toda la industria en nuestro país. La enorme cantidad de realizadores audiovisuales que existimos en Argentina y las asociaciones que nos nuclean de diversas maneras, permiten que podamos seguir trabajando y produciendo películas. En esta época y desde el regreso de la democracia es fundamental hablar de desapariciones forzadas, porque nunca dejaron de existir. Desde este punto de vista, tanto esta película sobre el caso de Luciano Arruga, como tantas, son fundamentales en nuestra sociedad. Como toda expresión artística, las películas brindan una herramienta más para el trabajo de memoria y verdad, para la difusión y el conocimiento de las causas, para sumar un granito de arena al enorme trabajo que realizan cada día las organizaciones que defienden los derechos humanes.

¿Tienen proyectos en adelante?

Tenemos proyectos para más adelante. Estamos terminando Buenas Noches Malvinas, una película sobre las consecuencias de la guerra junto a Eduardo Sánchez; en postproducción de MABS, la segunda parte de Un fueguito, la historia de César Milstein; en preproducción de la película Lobo está de Cecilia Manghi y Vanina Polenta, en desarrollo de proyecto de un documental sobre Say Sacayán y de Moira Millán. Muchas puertas abiertas a mundos diversos que nos conectan con grandes realizadores audiovisuales⚫

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Titulo: ¿Quien mató a mi hermano?

Año: 2019

País: Argentina

Director: Ana Fraile y Lucas Scavino