Seeds of Deceit (2018), de Miriam Guttmann

Un uso desleal de la imagen de lo real

Una placa inaugura la proyección contándonos la historia de Jan Karbaat, un médico holandés especialista en fertilidad que construyó su fama en los setenta y ochenta. Recién tras su muerte en 2017 comenzó a saberse la oscura historia de sus engaños, ya que solía inseminar a sus pacientes con su propio semen sin decirles. Se conocen casi cincuenta casos (cuarenta y tres al momento de realización del documental) de niños que nacieron producto de esta práctica. Miriam Guttmann entrevista a dos madres y sus respectivos hijos. Pero si los métodos de Karbaat son a todas luces reprochables, no lo son menos los de la directora, quien viola sistemáticamente el pacto ético que une al documentalista con las personas cuya vida retrata.

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El teórico Carl Plantinga ha destacado que probablemente lo único que distinga al cine de ficción con el documental son las “obligaciones éticas del cineasta con respecto a la audiencia y a los sujetos representados”. Guttmann viola flagrantemente este principio no sólo al entrevistar a los personajes en la clínica de Karbaat, sino también cuando coloca a una de las víctimas de Karbaat en posición horizontal en la misma camilla en la que el médico la inseminó décadas atrás (hecho traumático que en la misma entrevista la mujer describió como una violación). Uno se pregunta qué objeto tiene esta escena, y cuando la mujer comienza a llorar dando la señal para que comience a sonar la música emotiva, comprendemos que no tiene ningún efecto más que ese, el buscar emocionar. Aún cuando supongamos que los entrevistados dieron su consentimiento para el uso de su imagen, no podemos dejar de pensar que se trata de un uso desleal de la imagen de lo real⚫

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Titulo: Seeds of Deceit

Año: 2018

País: Holanda

Director: Miriam Guttmann