Para probar que realmente existimos (2018) de Inés Villanueva

Memento mori o la adicción de encuadrar la realidad.

"Las personas sacan fotos del verano. Las personas se sacan fotos entre ellas."
People take pictures of each other, de The Kinks

Cuando salimos de viaje o, simplemente cuando estamos en nuestra propia ciudad en una zona turística, es inevitable encontrarse con gente registrando ese momento, ese lugar. Ya sea mediante selfies o panorámicas, con cámaras réflex o celulares, el dispositivo se halla allí para documentar el instante. Pero ya no el decisivo, como buscaba Cartier-Bresson.


feature-top

Desde hace muchos años, pero sobre todo, en la actualidad, fotografiar es una pulsión, una necesidad, un arrebato. Si hay un colectivo turístico que se caracteriza por la obsesión en esta práctica, es el asiático.  Susan Sontag en su ensayo Sobre la fotografía (1977), afirmaba que “el método seduce especialmente a gentes sometidas a una ética laboral implacable: alemanes, japoneses y norteamericanos. La utilización de una cámara aplaca la ansiedad que sufren los obsesionados por el trabajo por no trabajar cuando están en vacaciones y presuntamente divirtiéndose. Cuentan con una tarea que parece amigable imitación del trabajo: tomar fotografías”.

Inés Villanueva rueda este documental en China en el que aparecen diferentes grupos de personas. Con el mero registro de esta práctica, se confirma que en nuestra época es más importante dejar constancia firme que allí estuvimos que, de hecho, vivir y disfrutar de ese momento. No olvidemos que debe tener nuestra previa autorización que dicha imagen es adecuada y merece ser compartida con el resto del mundo. En ocasiones, puede ser un acto reflejo el desenfundar el celular para disparar a matar sin piedad cualquier tipo de situación, sea agradable o quizá no tanto. Instagram es una red que se caracteriza por permitir la creación de situaciones estéticamente intervenidas por  filtros que embellezcan ese recorte de realidad. Allí todos somos fotógrafos y artistas ocasionales.

Conectarse con el después implica necesariamente desconectar con el tiempo presente. Podría considerarse una especie de nostalgia premeditada. Sontag describe los viajes como estrategias para acumular fotografías: “La actividad misma es tranquilizadora, y atempera esa desazón general que se suele agudizar en los viajes (...) Cuando sentimos miedo, disparamos. Pero cuando sentimos nostalgia, hacemos fotos”. Se trata de un ejercicio que nos permite aportar nuestra mirada, que es única y, a su vez, conectarnos con los relatos de los demás, nutriéndonos y ampliando así nuestra visión del mundo⚫

feature-top

Titulo: Para probar que realmente existimos

Año: 2018

País: Argentina

Director: Inés Villanueva