Nuestro tiempo (2018), de Carlos Reygadas

"El amor es dúctil y ante todo imperfecto"

Un grupo de niños juega en el lodo. Chapotean en la orilla de un lago y disfrutan de la suciedad. A pocos metros un grupo de niñas conversa, se hacen masajes entre sí y toman sol recostadas en un gomón que flota en el agua. La calma dura pocos segundos: los niños se acercan sigilosamente y tiran a las niñas al agua. Comienza una guerra, varones contra mujeres, cuerpos pre adolescentes que buscan el choque. Son cuerpos libres, salvajes, se funden con la naturaleza y la exploran.

Cerca de allí está el hogar de Juan y Esther, una pareja que administra un rancho dedicado a la crianza de toros. Tienen tres hijos y a simple vista parecieran cumplir con el estereotipo de una familia tradicional. Sin embargo, la pareja mantiene una relación abierta y la aparente libertad que eso podría implicar se desdibuja rápidamente. Esther tiene una serie de encuentros sexuales con Phil, un norteamericano que se ocupa de los caballos del rancho. Y en aquel triángulo de hipotético amor libre, comienzan a surgir los celos, la inseguridad y el control.

Juan es un personaje complejo, multifacético. Es poeta y a la vez experto en la doma de toros, puede ser un padre de familia amoroso, un jefe que muestra humildad ante sus empleados y también un marido sobreprotector y controlador. Disfruta de la idea de su esposa manteniendo relaciones sexuales con otros hombres hasta el punto de orquestar esos encuentros y espiarlos. En el supuesto cuidado hacia Esther, en la ilusoria libertad, aparece un dominio excesivo sobre su esposa, como si ésta fuera un animal más de su propiedad. Su cuerpo le pertenece y no puede tolerar no dirigir su devenir. Empieza a temer que la relación que Esther mantiene con Phil sea algo más que sexo y se involucra al punto de mantener un diálogo paralelo con el norteamericano en relación a cómo manejar el vínculo con su esposa. Ella queda por fuera de eso, las decisiones se toman entre hombres y la mujer es solo un cuerpo que va pasando de una mano a otra, un cuerpo dócil, sometido.

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En Nuestro tiempo, Carlos Reygadas va tejiendo una atmósfera densa, un entramado en el que tanto los personajes como el espectador se van sumergiendo sutilmente, casi sin notarlo, hasta tocar fondo y caer en el abismo. Un entramado de mensajes de texto, mails, poemas y discusiones evidencian la imposibilidad real de diálogo en un contexto de sobreinformación. Aunque viven entre animales, en medio del campo, Esther y Juan no escapan a eso, la tecnología parece haber invadido todos los territorios. La presencia de la naturaleza es una constante a lo largo de las casi tres horas del film. Los personajes se mueven en paisajes casi vírgenes. El campo, las montañas a su alrededor y la falta de edificaciones traen aire en medio de tanta asfixia. Sin embargo, su trabajo es el de dominar aquello que está vivo, ponerle límites. Sus cuerpos están atravesados por esa forma de relacionarse.

El amor es dúctil y ante todo imperfecto, escribe Juan. Y esa idea quedará resonando al terminar el film. Al salir a la superficie y respirar nuevamente, esa afirmación flotará en al aire como un residuo volcánico después de la explosión⚫

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Titulo: Nuestro tiempo

Año: 2018

País: México

Director: Carlos Reygadas