Noemí Gold (2019) de Dan Rubenstein

"Una semana de tu vida"

En esta época de marchas, pañuelos verdes y celestes, y debates en redes que parecen producirse y reproducirse ad eternum, es necesario que no olvidemos que, al fin y al cabo, los abortos son situaciones concretas por las que atraviesan miles y miles de mujeres a diario, alrededor del mundo, y también en Argentina. Es por eso que es importante que el arte, en general, y el cine, en particular, no se olviden de representar las historias individuales que se encuentran dentro de esta lucha colectiva.

En los últimos años las narrativas sobre el aborto han ido mutando: de lo trágico a lo banal, de lo excepcional a lo común y corriente, de lo moral a lo realista. Junto a películas como Obvious Child (2014, Estados Unidos) y Paula (2015, Argentina) la ópera prima del estadounidense Dan Rubenstein sigue esta tendencia, a través de una semana en la vida de Noemí Goldstein, una joven de veintisiete años que debe encontrar la forma de interrumpir su embarazo. La historia empieza y ya estamos más allá del momento de la “decisión”, momento narrativo cuya omisión solía ser impensable. Noemí Gold no se interesa por el qué hago, sino por el cómo consigo hacerlo.

Pero la obra trasciende la búsqueda por el aborto mismo, y eso se transforma tal vez en un disparador para que Noemí pueda mirar a su círculo de amigxs y conocidxs con otros ojos. Los momentos de crisis, bien se sabe, son ideales para ver la verdadera cara de quienes nos rodean. Con un sentido del humor muy sutil —y muy millennial—, transitamos situaciones sociales que resultan tan naturales como inesperadas, en una narración que a pesar de no contar con golpes bajos o grandes sorpresas, nos mantiene siempre atentxs y cautivadxs, y cuyos personajes son fieles retratos de la biodiversidad humana porteña sin caer en lo burdo o el lugar común de los estereotipos de siempre.

También rompiendo con el lugar común de las películas sobre aborto, Noemí nunca se pregunta en pantalla si quiere o no abortar, de hecho ya lo ha intentado, antes de que comience la historia; y tampoco tiene que enfrentarse a las opiniones adversas de familia y amigxs —aunque sí a una circunstancia desagradable en una supuesta clínica cristiana—, y si bien el contexto actual está lejos de ser uno en el que las decisiones sobre el propio cuerpo sean respetadas, es un alivio poder dejar atrás los conflictos y enfrentamientos más comunes que se dan en los films que hablan sobre aborto, para poder representarlo como una instancia más en la vida de una persona.

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Inicialmente, Noemí solo quiere abortar, pero termina por resignificar vínculos, visitar el pasado, conversar con gente cuyas creencias son remotamente distintas, conocer más a fondo a su primo erradicado en los Estados Unidos (Rubenstein mismo) y encontrarse con personas que tal vez puedan reemplazar las relaciones tóxicas. Y no me parece casualidad que, en un contexto como el de esta historia, Dan Rubenstein haya decidido incluir en el pasado de Noemí la muerte de una niña de su familia: ¿quién podría ser tan cruel de equiparar una muerte infantil con la interrupción de un embarazo? Ahí está el dolor verdadero, la tragedia inexplicable, no en una joven que quiere vivir a su manera.

Salvando los méritos de este film, también creo prudente hacer un par de aclaraciones importantes respecto a ciertas informaciones que se transmiten en la película, porque el cine es un medio artístico con el potencial de alcanzar un público masivo, público que, frente a una narración de tipo realista, ubicada en un momento y lugar bastante precisos, recibirá mensajes y los interpretará de forma acorde. Primero que nada, el misoprostol, de ser utilizado del modo correcto, tiene una efectividad del 90 por ciento en interrumpir un embarazo. En el caso de que no funcione, se puede volver a utilizar luego de 72 horas. La alergia al misoprostol es muy poco frecuente, pero de manifestarse, no sería más grave que una comezón en la piel. Por otro lado, es ilegal que lxs profesionales de la salud que te atienden te denuncien, y de hacerlo, la tentativa de aborto no es punible. Mientras que en otras provincias de la Argentina pueda suceder que estos derechos y normas no se respeten, en Capital Federal por más cristiana que sea una clínica, es altamente improbable que incluyan a la policía, y de hecho, lxs únicxs que terminarían siendo perjudicadxs serían ellxs. Por último, si por alguna razón el uso de misoprostol para abortar no es una posibilidad para alguna persona, no es necesario ni gastar un dineral, ni irse a Uruguay, ante la duda siempre consulten con las consejerías pre y postaborto* que hay en Capital Federal, allí las van a poder brindar información segura para que no peligre su salud de ninguna manera⚫

*Cómo hacerse un aborto seguro: http://comohacerseunaborto.com/es/inicio/

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Titulo: Noemí Gold

Año: 2019

País: Argentina

Director: Dan Rubenstein