Mientras las olas (2018), de Delfina Gavaldá y Carmen Rivoira

El paisaje que hay dentro de cada uno de nosotros

En Mientras las olas Delfina Gavaldá y Carmen Rivoira crean una geografía imposible, fantástica. Los espacios se suceden uno a otro de plano a plano, espacios misteriosos que parecen lejanos entre sí: un parque al costado de una ruta, un rio, un club, una iglesia ortodoxa rusa, un salón de fiestas. Espacios en su mayoría vacíos y en desuso, detenidos en el tiempo.

Estos espacios son los que transita la jovencísima Julia que luego de lo que podría ser una sesión psicológica- más cercana a un interrogatorio- queda suspendida y en estado de desconcierto. Así comienza su deambular por los márgenes de la ciudad, dejando atrás lo conocido en busca de algo aparentemente impreciso, fugaz, pero que se volverá profundamente significativo.


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En su recorrido Julia no parece transformarse ni sentirse del todo cómoda en los espacios que transita. Algo de esta distancia es acentuada a través de la cámara y el uso de planos generales que logran transmitir el estado que atraviesa el personaje. Un momento en donde todo se torna transitorio, se modifica rápidamente y donde lo único constante es el deseo de búsqueda. La verdadera conexión con el entorno sucede en la secuencia final junto al mar, allí Julia parece encontrar el espacio para expresarse, para confesarse su angustia.

Las directoras nos invitan a preguntarnos cómo transitamos los espacios y que nos sucede en ellos. Las olas finales traen a la memoria la voz de Agnés Varda preguntándose por el paisaje que hay dentro de cada uno de nosotros. Al parecer, al igual que Agnés, el de Julia es el mar y eso equivale a un gran descubrimiento personal⚫

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Titulo: Mientras las olas

Año: 2018

País: Argentina

Director: Delfina Gavaldá y Carmen Rivoira