La lupa (2018), de Marina Zeising

13 mayo - 2019. Por: Rocío Rivera - Críticas

"Porque buscando la propia historia, se encuentra la de todes"

¿Alguna vez dudaste de tus decisiones, de las cosas que hiciste o de las que dejaste de hacer? ¿No te pasó que sentiste que tenías que estar haciendo otra cosa de la que en realidad hacías? ¿Nunca sentiste el peso de los mandatos sociales, familiares, culturales como una mochila molesta en la espalda? Algunas de todas estas dudas existenciales, pero trastocadas bajo la complementaria mirada feminista, nos interpelan en el documental La Lupa de Marina Zeising.

Desde un revisionismo de la propia historia familiar y personal de la directora, el documental nos presenta una interesante mirada sobre los feminismos, desde Europa y Latinoamérica, ya que la contradicción que moviliza a Zeising es la siguiente: ha descubierto su latente deseo de ser madre, al mismo tiempo que dicha elección le genera un pánico terrible. Entonces, a partir del despertar de este fuerte deseo materno, comienza un camino de descubrimiento de distintas formas de maternidad, paternidad, diversas posturas del feminismo frente a esta temática, los pros y los contra de las políticas de estado de diferentes países frente a la relación maternidad y trabajo, etc.

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Partiendo de este eje central, el documental se estructura en una doble forma que se complementa, permitiendo que el relato sea conciso y completo: en primera instancia se presentan diversas voces de autoridad, principalmente referentes del movimiento feminista, de países como Italia, Noruega y Argentina, así como también diversos relatos de maternidades transitadas de formas diversas y distintas unas de otras (desde el exilio, por medio de la adopción, de forma colectiva, etc.). En segunda instancia la película exhibe el particular camino de la directora en la búsqueda de respuestas sobre como es y como se vive la maternidad: desde una voz en off, Zeising nos relata decisiones, sensaciones, situaciones que atravesó en los diversos viajes por Italia y Noruega que componen el documental, al mismo tiempo que nos presenta escenas grabadas de variadas charlas que ella tiene con sus amigas, familiares, etc., y que permiten ir acompañando emocionalmente el periplo que realiza esta heroína cinematográfica en pos de quitar todo estereotipo social y cultural que la maternidad tradicionalmente conlleva.

En esta búsqueda de respuestas, experiencias, opiniones y tránsitos diferentes en el camino de la decisión de traer hijes al mundo, el documental se inmiscuye en una temática que devela las contradicciones de la sociedad en relación a la mujer como ser gestante: la violencia obstétrica. En un sistema capitalista de producción estructurado gracias a que la mujer pare lxs seres productives de la sociedad y que gratuitamente lxs cría, lxs forma, lxs profesionaliza resignando por esto, trabajo, formación y remuneración justa, es violentamente contradictorio que a pesar de que la tarea histórica del género femenino fue la reproductiva, durante el parto, momento de completa desprotección y vulnerabilidad, está estadísticamente comprobado que en muchas oportunidades las mujeres son maltratadas verbal y psicológicamente, sin entrar en detalles de padecimientos físicos a los que las suelen inducir durante el trabajo departo y el nacimiento en sí. Teniendo en cuenta esto, la directora indaga sobre el concepto de “parto respetado” (vale la aclaración de que en la legislación vigente recibe el nombre de “ley de parto HUMANIZADO” (L. Nº 25.929, aprobada en 2004 y legislada en 2015), dejo a criterios de lxs lectorxs cual sería la diferencia entre los partos anteriores a esta ley y los ahora partos humanizados) donde se establece un respeto a las decisiones de las familias en relación a cómo transitar el embarazo y cómo desean que sea el parto, permitiendo el acompañamiento familiar y psicológico de las embarazadas, priorizando la contención de la mamá. Recolectando relatos de madres que han sufrido violencia obstétrica, y entrevistando a la responsable de la unidad de obstetricia del Hospital Municipal de Morón (uno de los pocas instituciones hospitalarias que aplica la mencionada ley) la directora nos ofrece un amplio panorama no solo de lo que implica la decisión de ser madre, sino también todas las instancias que tal acción conlleva.

Producciones argentinas documentales como La Lupa son necesarias y enriquecedoras porque muestran la humanización y la reflexión de ciertas instituciones tradicionales como son la familia o la maternidad, que necesitan seguir deconstruyéndose en pos de una sociedad realmente más justa en cuestiones de género. Una apertura como la que muestra la cinta en relación a no encasillar al movimiento feminista de una sola forma, sino mostrando como los diversos feminismos mundiales se nutren entre sí, creciendo en la diferenciación, es ponderable para comprender la complejidad del momento histórico que estamos viviendo, utilizar todas las herramientas a mano para seguir derribando mitos, naturalizaciones injustas y desiguales, para entender de una vez por todas que la maternidad será deseada o no será y que comprender y aceptar esta sencilla decisión es un acto político que empodera a las mujeres como sujetes actives, porque aunque parezca increíble, en el 2019 aún luchamos por ese reconocimiento, entre tantos otros que nos deben⚫

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Titulo: La lupa

Año: 2018

País: Argentina

Director: Marina Zeising