La escuela contra el margen (2019), de Lisandro González Ursi y Diego Carabelli

22 agosto - 2019. Por: Sebastián Francisco Maydana - Críticas

"Un dispositivo anti-marginalización"

Lisandro González Ursi y Diego Carabelli registraron, durante todo el ciclo lectivo de 2015, un taller dictado por una docente joven en una escuela pública de Villa Lugano. El tema del taller, trabajar sobre la percepción territorial que tienen los alumnos sobre el barrio que habitan. Un relato en off, mientras unas manos dibujan en el mapa con marcadores Edding, compone la pedagógica secuencia que abre la película y repone la historia reciente del barrio así como su composición sociocultural y su inserción dentro del mapa mayor de la Ciudad de Buenos Aires. Cuando llego a mi casa para escribir esta reseña, apenas enciendo la computadora me encuentro con una noticia titulada “Edding cierra su planta y los famosos marcadores dejan de fabricarse en Argentina”. La coincidencia es sugestiva. Hoy estamos en otro país. Hoy es otra ciudad, otra escuela. Pero los pibes son los mismos.

El término “postergados”, que suele aparecer en las menciones a este tipo de documentales que trabajan grupos sociales subalternizados, parece implicar que hay voluntad desde el Estado de atender sus necesidades, aunque tarde. No creo que sea correcto. Lo que se ve es que directamente son sectores urbanos, nítidamente definidos geográficamente, directamente sepultados. Esta película, al introducir cámaras y micrófonos en la escuela, los des-oculta a la vez que amplifica sus voces, las que algunos quisieran callar del todo. En ese sentido, La escuela contra el margen se propone como un dispositivo anti-marginalización.

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Tras unas primeras clases un tanto caóticas y luego de vencer la desconfianza inicial del alumnado, surge la posibilidad de participar del Programa Jóvenes y Memoria, lo cual implicaba preparar una investigación para presentar en Chapadmalal a fin de año. A partir de ese momento el aula se da cuenta de que esta vez va en serio, que no es un taller más que hay que aprobar y se termina ahí. La dinámica grupal que se genera a continuación, excelentemente captada y presentada por los realizadores, es algo difícil de explicar porque escapa a las palabras, incluso para aquellos que lo vivieron. Mostrarlo en la pantalla, y no a través de otro medio, se revela entonces no sólo conveniente sino imprescindible.

Esta no es una historia de superación donde la profesora, rubia y de clase media, los lleva a elevarse por sobre lo que se espera de su condición social. Se trata más bien de un colectivo que decide ocupar el lugar que les corresponde y les es sistemáticamente negado. Ella propone, pero no impone nada que no salga de la cabeza y las manos de los protagonistas, los alumnos. En este sentido, es importante destacar la acertada construcción del espacio áulico que realiza Eduardo López López desde la isla de montaje, sin la cual habría sido muy fácil perderse en ese confuso y confinado mundo.

La escuela contra el margen es importante porque abre una ventana a la escuela pública, ventana que, como no se cansaba de repetir Bazin, es de dos vías. Por un lado logramos entramos en un ámbito restringido para la mayor parte de la sociedad, por otro lado los pibes encuentran un vehículo para opinar y denunciar situaciones que viven cotidianamente. Allí aparecen sin solución de continuidad el acoso policial, enemistades entre distintos puntos del barrio, la pobreza, la bronca, pero también y sobre todo los sueños a los que no están dispuestos a renunciar⚫

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Titulo: La escuela contra el margen

Año: 2019

País: Argentina

Director: Lisandro González Ursi y Diego Carabelli