La ciudad oculta (2018), de Víctor Moreno

Lo que no se ve también existe

Vivimos en un mundo moderno rápido, efímero donde la simultaneidad y la fugacidad caracterizan la cotidianeidad de nuestros días, al igual que la inmediatez con la mostramos nuestra vida al “mundo” a partir de una foto, una story, una publicación o cualquier forma de exhibición que este mundo actual habilitó, instaló e instauró como una nueva forma de vinculación entre une y les otres. Sin embargo, si une se pone a pensar más en profundidad, tomándose el tiempo para poder reflexionar sobre todo aquello que nos rodea, nos configura y nos encuadra en nuestro devenir histórico y cotidiano, podemos apreciar que una parte de la realidad, o bien podríamos decir una representación de esa realidad, es la que vemos explicita al mundo pero que, sin embargo, el mundo sigue girando por mecanismos, acciones y fuerzas, que muchas veces operan en las sombras, en el lado b de la luz de una pantalla digital. De un mundo subterráneo, necesario, regulador de la vida cotidiana de cualquiere madrileñe, se encarga de mostrar La ciudad oculta, el nuevo documental de Víctor Moreno, quien retrata de una forma muy particular, con una estética de gran autoría, el mundo literalmente del subterráneo de esta ciudad de España.

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Lo primero que se podría apreciar de este documental es que escapa a las fórmulas que muchas veces se ven repetidas en el género que se pretende más realista dentro de las formas cinematográficas, ya que no utiliza ni una voz en off que narre lo que se muestra en imágenes, ni exhibe los relatos directos de lxs protagonistas de este mundo underground que todos los días hace girar la maquinaria de uno de los transportes públicos más importantes de España. Por el contrario, mezclando una forma algo onírica, similar a la de una película de ciencia ficción que exhibe un mundo ajeno al que comparten lxs espectadorexs, va mostrando fragmentos de este territorio subterráneo, desde encuadres algo problemáticos, si se quiere pensar, para explicitar la lógica de mostración que en primera instancia se podría asociar a la estética que tradicionalmente tiene un documental, ya que lo que caracteriza las imágenes que La ciudad oculta muestra son los juegos de luces que se van sucediendo en las distintas secuencias que muestra el film, donde no hay un hilo conductor evidente que vaya suscitando las acciones, sino que simplemente la cámara cual testigo silencioso del trabajo de les disntintes obreres que va mostrando, se adecua a la luz que manejan habitualmente para trabajar dichos trabajadorxs, los ruidos ensordecedores que acompañan sus tares, la compañía de animales de alcantarillas como son las ratas, la dinámica de acción que operan una vez que reciben instrucciones desde la superficie, entre otras actividades que se desarrollan en la oscuridad de la labor subterránea.

Con un aire de reminiscencias al experimental fotomontaje de Chris Marker, La Jette (1962) con este juego de contrarios entre superficie y profundidad y el uso de las sombras y la luz ocasional como atmósfera de las secuencias y planos mostrados, La ciudad oculta logra captar, casi sin usar palabras, sólo con el pleno uso, abuso y pertinencia de lo que es el cine, un juego con imágenes en movimiento y la luz, como es la dinámica oscura y silenciosa del trabajo de mantenimiento del subte en la ciudad española de Madrid⚫

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Titulo: La ciudad oculta

Año: 2018

País: España

Director: Víctor Moreno