Por gracia de Dios (Grâce à Dieu, 2018), de François Ozon

29 agosto - 2019. Por: Belén Paladino - Críticas

"Murmullos y silencios"

Francois Ozon probablemente sea uno de los directores franceses contemporáneos más prolíficos y versátiles. En su nueva película Por gracia de Dios se adentra en los abusos sexuales de menores perpetrados por el sacerdote Bernard Preynat a lo largo de décadas y el encubrimiento de la iglesia católica.

La vida cotidiana de Alexander, un hombre joven burgués, padre de familia y católico se quiebra cuando se entera de la llegada de Preynat a la ciudad. Esta presencia hace que el pasado irrumpa y el trauma producto de los reiterados abusos a los que lo sometió el sacerdote vuelvan a la superficie. Alexander busca justicia dentro de la institución católica de la cual sigue formando parte activamente. El pedido es claro: la prohibición inmediata del contacto de Preynat con niños y su apartamiento de la institución. Las respuestas son esquivas y sorprendentemente burocráticas, llenas de silencios prolongados y reuniones demoradas.

La iglesia del siglo XXI intenta presentarse como una institución moderna dispuesta a enfrentar y erradicar la pedofilia, pero intenta por todos los medios que los casos no salgan a la luz. Lo único que parece estar dispuesta a ofrecer es el perdón del perpetrador a su víctima puertas adentro de la institución. El encuentro entre Alexander y Preynat es de las escenas más logradas, allí Ozon logra transmitir la incomodidad, la tensión, el enojo de Alexander y la revictimización a la que lo somete la institución. Alexander, al igual de como lo fue en su niñez, vuelve a ser expuesto, desprotegido. Consciente que esta no es una reparación suficiente decide llevar el caso a la justicia.

Allí el relato da un giro centrándose en otro hombre víctima de Preynat, que está dispuesto a llevar el caso a los medios. Se establece lentamente un entretejido de historias y un contacto entre las victimas para lograr su objetivo. El director no se centra en cómo se articula por primera vez el relato de un abuso, la mayoría de los personajes ya han podido poner en palabras ese horror, su entorno más cercano conoce ese relato- en muchas ocasiones haciendo oídos sordos-. El foco está puesto en el traspaso del relato del ámbito privado al público, con toda la exposición que eso implica. El temor y la desigualdad de fuerzas al enfrentarse ante una institución milenaria, que confunde justica con un perdón por parte del perpetrador, que suspira aliviada ante la prescripción de esos delitos. En definitiva, una institución que primero niega su complicidad pero que en el fulgor de la batalla deja al descubierto contradicciones que esconden encubrimientos y omisiones.

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Con sutiliza, sin mostrar los abusos cometidos por Preynat- que implicaría de alguna manera exponer a niños actores al horror que se pretende denunciar- Ozon representa en pequeños flashbacks la relación entre los niños y el espacio: un laboratorio de fotografía, un campamento, la sacristía. Espacios amplios y solemnes que dan cuenta de la desprotección y vulnerabilidad infantil y que logran transmitir el temor y la incertidumbre de los niños al transitarlo.

Por gracia de Dios a través de la articulación de diferentes relatos y múltiples puntos de vista aporta distintos posicionamientos sobre la fe, la iglesia como institución y la justicia. El hijo mayor de Alexander pregunta a su padre si es posible seguir creyendo en Dios luego de todo lo sufrido. Alexander no responde. Detrás del hijo de Alexander parece esconderse el propio Ozon interrogando directamente a la audiencia. Dependerá de cada espectador dar respuesta a esa pregunta⚫

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Titulo: Grâce à Dieu

Año: 2018

País: Francia

Director: François Ozon