God of the Piano (2019), de Itay Tal

"El deseo el que motoriza el relato"

Anat rompe bolsa mientras está tocando el piano. La situación no parece ser un motivo válido como para abandonar la interpretación, incluso aunque el líquido amniótico inunde sus zapatos. Cuando la canción finaliza, la mujer es llevada de urgencia al hospital donde da a luz. Tras la primera alegría, el deseo de no separarse del pequeño y los obsequios que comienzan a llegar  -como el disco de Mozart para bebés- pronto un golpe de realidad la hacen entrar en un estado de shock: el niño ha nacido con un severo problema auditivo. Anat se niega a aceptar la noticia ya que no concibe el hecho de que, tras varias generaciones de músicos, el niño se encuentre incapacitado para seguir la tradición. Las malas nuevas impulsan a esta mujer a tomar una decisión tan irracional como drástica.

En un abrir y cerrar de ojos, una elipsis narrativa nos lleva a un presente donde el hijo de Anat ya es un prodigio en pleno proceso de crear su primera pieza musical. A la vez se esfuerza por ingresar en la academia con mayor prestigio de la ciudad. El niño acata lo que su madre le propone -u ordena- pero no se observa en él un interés genuino, sino que parece inobjetable el hecho de estar destinado a seguir con esa herencia familiar hasta convertirse en una especie de Dios en lo que hace.

En God of the Piano es el deseo el que motoriza el relato. Pero resulta evidente que no es el deseo del pequeño  sino el de Anat quien proyecta en él lo que ella no pudo ser, y por tanto, el lugar y el reconocimiento que ella no pudo alcanzar. Ese deseo de realizarse a través de su hijo es lo que la empuja a obsesionarse con él, a no dejarlo tener una infancia como la de los demás, sino obligarlo a que su vida pase por el estudio y la disciplina extrema.

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Itay Tal entrega un film donde la moralidad se plantea como uno de los grandes ejes  en torno al cual gira una historia que se interroga acerca de cuánto está dispuesta a hacer una madre para cumplir con sus sueños frustrados. Una ceguera narcisista es la que le impide ver lo que ocurre a su alrededor, es decir, una casa en crisis, con un niño sobreexigido -quien lo único que quiere es jugar a los videojuegos e irse de viaje de estudios junto a sus compañeros de curso- y un marido con un rol secundario que no parece compartir la forma de crianza pero tampoco sabe el modo de frenar los deseos de su mujer.

El resultado es un drama israelí distinto, que no se centra en los conflictos habituales de su sociedad sino que se exponen al interior de una familia de clase media a la vez que denuncia y abre la discusión acerca de los errores de los padres que proyectan en sus hijos sus expectativas con la ilusión de que continúen sus proyectos o lleguen hasta donde ellos no pudieron, incluso aunque haya que pagar un precio desmedido para lograrlo⚫

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Titulo: God of the Piano

Año: 2019

País: Israel

Director: Itay Tal