"La vida misma"

Cuando una película que se titula Familia abre con una secuencia de veinte minutos que muestra al protagonista completamente solo en viaje hacia el sur del país, el espectador se enfrenta a un enigma. Edgardo fuma, maneja, le deja una ofrenda al Gauchito Gil y se detiene a comer en un puesto de la ruta en un estado de introspectiva soledad, sin rastro de lazo de parentesco alguno. Y no sólo eso, sino que todos los planos de esta especie de introducción son eternos, alargando penosamente el periplo que lo lleva a la casa familiar en Comodoro Rivadavia, donde toca el timbre y finalmente su hermana abre la puerta.

A partir de ese momento comenzamos a conocer a los demás personajes que integran la familia, y entonces la respuesta se revela de forma natural. Es que la casa familiar y sus habitantes son un conjunto extremadamente opresivo, elemento subrayado por la predominancia de interiores y planos cerrados intercalados con planos más abiertos pero con paredes o marcos de puerta en referencia, con el resultado de construir un espacio interior asfixiante, angustioso. Otro elemento que contribuye a esta puesta en escena es la iluminación naturalista, siempre deficitaria.

Jean-Louis Comolli dice que el cine es el “entre dos”: entre el pasado y el presente, entre el campo y el fuera de campo, entre lo visible y lo invisible. Es decir, lo que ven los protagonistas y lo que no ven. Y lo invisible, en este caso, somos nosotros los espectadores. Aquí vemos a los personajes en un sentido Comolliano, los vemos a partir de lo que ven ellos en la omnipresente televisión. En una construcción tan fractal como la vida misma, las conversaciones pueden girar alrededor de los personajes de El Sultán o estar acompañadas por las preguntas de Guido Kaczka a algún concursante.

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Las relaciones entre los personajes, aunque originadas en la sangre, están mediadas por pantallas también, y el autor elige exhibir este hecho de la vida cotidiana que en otras producciones se suele ocultar. Sus familiares comentan lo que ven en la tele, exhiben sus neurosis, se malentienden entre sí de formas que hacen recordar a la familia de Muchos hijos, un mono y un castillo (Gustavo Salmerón, 2017), con muchísimos momentos inintencionadamente cómicos pero con un ingrediente autóctono fácilmente reconocible en cada familia argentina: la melancolía.

Filmado a la manera de un documental de observación, y temáticamente como uno autobiográfico, Familia se presenta en el entre dos, entre documental y ficción, entre drama y comedia, entre adentro y afuera. Esta indefinición es en realidad toda una toma de postura, una que desde la forma intenta ingeniosamente cuestionar, romper estos límites, y el resultado es una exploración incisiva y muy auténtica sobre la intimidad de una familia que podría ser la mía, o la tuya⚫

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Titulo: Familia

Año: 2019

País: Argentina

Director: Edgardo Castro