En lugares abandonados (2018), de Eugenio Fernandez Abril

"Subterfugios de la mente"

 

El lenguaje cinematográfico habilita, por sus medios plásticos y expresivos, combinaciones narrativas de todo tipo y color. Sin embargo, la literalidad y linealidad suelen ser parte del modo más convencional y corriente en que estamos habituades a vivenciar estos relatos de imagen en tiempo y movimiento. Esto fácilmente clausura la posibilidad del juego, de la inmersión en un universo donde la fantasía, el deseo y lo onírico pueden ser la matriz para dar forma a la imagen. Por ello a la hora de encontrarse con obras como En lugares abandonados de Eugenio Fernández Abril se celebra el hallazgo de producciones independientes alejadas de cánones clásicos y costumbristas a las que tan acostumbrades estamos.

La imposibilidad de hacer una lectura lineal y convencional es la propuesta central del trabajo de Fernández Abril donde en sus quince minutos de metraje somos introducidos en el universo de una afectación familiar. Un padre y su hija e hijo son lanzados a un viaje laberíntico sin rumbo fijo en donde los pasadizos se van encastrando como en las formas de los sueños que recordamos al despertar, como retazos de distintos pensamientos y experiencias que se mezclan en la licuadora del subconsciente.

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Freud explico que los sueños no hablan sobre sus secretos en un idioma literal sino que hablan en desplazamientos, en condensaciones, en símbolos, en metáforas. Es así que la mente guarda sus secretos detrás de síntomas y de mecanismos de defensa y que la mente revela sus secretos un poco aquí y un poco allá a través de los sueños, síntomas, fantasías y lapsus. Asimismo los sueños tienen significados personales basados en la formación de la psique, en las experiencias infantiles del cuerpo, en las experiencias cotidianas y en los miedos y esperanzas generados en la relación de amor y agresión. Este pequeñísimo manojo de teoría nos sirve para recoger los fotogramas de En lugares abandonados e interpretarlos a la forma de Sigmund como el croquis bocetado de un complejo cosmos mental construido, en este caso, por una sucesión de imágenes. Asimismo, ciertos rasgos retóricos permiten acercar la narración a filmes como Carretera perdida (David Lynch, 1997) con los cambios de historia que se dan de  un momento a otro sin mayor explicación y de manera surrealista. O a los personajes Joel y Clementine de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (Michel Gondry, 2004) donde en el afán de él por borrarla de su mente se sube a un “trip” por la memoria de ese gran amor.

Planos generosamente generales y encuadres simétricos dan marco a espacios abiertos donde se contraponen la cotidianidad de padre e hijo. El campo abierto con su cielo claro, su horizonte infinito y sus paisajes despojados se conjugan con espacios opresivos y oscuros que en una suerte de inspiración lynchiana se suceden atípicamente. Una cámara que se inclina hacia el contrapicado nos invita a levantar la mirada y sentirnos parte de un todo que nos involucra y guía nuestra mirada hacia aquellos lugares olvidados que perdemos de vista y quedan flotando en el éter por centrarnos en la zanahoria que llevamos frente a las narices.

En lugares abandonados propone así una fuga hacia un abismo que se termina de cargar de sentido con la mirada de quien lo interpela. Una mente arrojada al pasado que se va, se aleja, se enmaraña y se repliega en sí misma y vuelve al abrazo de quienes la preceden y que con su cariño encuentra concilio con el presente⚫

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Titulo: En lugares abandonados

Año: 2018

País: Argentina

Director: Eugenio Fernandez Abril