El llanto (2018), de Hernán Fernández

16 agosto - 2019. Por: Agustina Osorio - Críticas

"Sutil y sugerente"

Ya no habrá muerte, ni llanto ni dolor

Apocalipsis 21:4

Elias camina saliendo del pueblo. Sonia espera en la cama... o parece como si esperara. Se levanta, lava los platos en su casa de madera, viaja con otras mujeres en una camioneta por caminos de tierra, se junta con ellas a estudiar y orar, va al control médico por su embarazo, espera el llamado de Elías en el teléfono público de la despensa del pueblo, se sienta en su mesa en la casa de madera.

Para ciertas vidas, la suya parece en espera: de un parto, de una llamada, de una carta, de emociones excitantes. Pero quizás haya algo más que solo puede verse si nos sentamos a observar.

El llanto describe estas situaciones con paciencia y una mirada que se posa de manera justa sobre los elementos que ayudan a contarnos parte de la historia; como esa mesa de la casa, el altar con imágenes de vírgenes, santos y velas prendidas, el jardín de la casa con ese árbol como centralidad, la camioneta en la que viajan y el camino de tierra, el grupo de oración, la cama, el teléfono público, la camilla del consultorio.

Cada uno de ellos se va a repetir en diferentes escenas para enfatizar una cierta rutina pero también para resignificarse en función de lo que vamos viendo en la vida de la protagonista.

Además del encuadre de esos elementos en cada escena hay un punto y contrapunto constante entre el afuera y el adentro, mostrados ambos con una delicadeza especialmente pensada para cada uno. Una de las primeras escenas muestra a Sonia en su control médico. Adentro hay algo de penumbra y desde la ventana se asoma un grupo de varones jugando al fútbol, disfrutando a todo volumen. Adentro, paciente y médico están en silencio.

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Otro de los juegos es el que se da entre la quietud y el movimiento. ¿acaso Sonia espera o transita su vida? Las mujeres viajan acompañándose mutuamente en el camino en la vieja camioneta. Pareciera una misma escena en un camino circular, pero hay avance y un avion colgado del espejo retrovisor que puede decirnos algo acerca de su búsqueda.

Esa búsqueda se expresa también en su religión, la cual está presente en toda la película, no solo como elemento cultural propio de la zona sino como parte de la rutina y el proceso interno de cada una de las mujeres, así como el vínculo que las une. El grupo de estudios bíblicos y la oración en unión es prácticamente el único momento en el que se expresan más de tres palabras seguidas y donde Sonia hablará en otro tono por única vez, leyendo un texto que podría estar haciendo referencia a su momento particular. Es difícil saberlo al verlas transitar todo casi en silencio; sin embargo, habrá otros símbolos que ayudan a completar lo que no se dice con palabras. Muchos de ellos relacionados con la religión como el lavado repetido y la presencia del agua, la limpieza de una iglesia casi en ruinas y la llama constante de una vela pidiendo por “algo”.

Todo en esta película es sutil y sugerente. La carta esperada se posa justo detrás de la muñeca de Sonia, mientras le toman el pulso. Hay algo latente que tendrá su desenlace. No hace falta decir nada⚫

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Titulo: El llanto

Año: 2018

País: Argentina

Director: Hernán Fernández