El hijo del cazador (2018), de Germán Scelso y Federico Robles

Cuando la justicia falla, el camino es lo mediático

En los últimos tiempos, se ha apreciado la lógica de los escraches, como un método aceptado por el conjunto de la sociedad argentina cuando la justicia, con sus lentos y cuestionados tiempos burocráticos, tarda en procesar y sentenciar a algune que ha sido claramente culpable de algún crimen. Pero recordemos que esta práctica ha sido originariamente utilizada por la organización H.I.J.O.S para, por lo menos, hacer justicia social con lxs genocidas identificadxs con los procedimientos ilegales de exterminio llevados  a cabo en la última dictadura cívico militar aquí en Argentina. Un poco de esta lógica de buscar la visibilización social de los procedimientos ilegales acometidos por las fuerzas de seguridad entre 1976 y 1983, es la que lleva adelante Luis Alberto Quijano, quien con el paso de los años tomó conciencia de aquello que su padre hacia y justificaba por aquellos fatídicos años: un genocidio sembrado por el odio y la intolerancia. Su progenitor fue Luis Alberto Cayetano Quijano, quien ha sido procesado por 158 privaciones ilegítimas de la libertad agravadas, 154 imposiciones de tormentos agravados, 98 homicidios calificados, 5 imposiciones de tormentos seguidas de muerte y la sustracción de un menor de 10 años. De cómo fue este despertar de la ficción que desde su casa crearon para justificar lo injustificable, de cómo rehízo su vida y como hoy su militancia es la búsqueda de justicia trata El Hijo del Cazador, documental dirigido por Germán Scelso y Federico Robles, quienes muestra una historia no tan visibilizada públicamente, la de lxs hijxs de los represores.

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Desde un relato a cámara, directamente hablando al público, imbricando con recorridos a lugares donde las fuerzas de seguridad llevaban adelante sus tareas de exterminio, tal como el predio de “La Perla” en Córdoba, Quijano va construyendo la historia de su adolescencia, atravesada por la construcción de una ficción por parte de sus padres, quienes encontraban chivos expiatorios que justificaban su ilegal comportamiento y que, además, alejara a Luis de la realidad represiva que se sucedía desde el régimen militar para con toda la población. De esta forma, Quijano relata las conversaciones con su padre, como era la lógica familiar con su madre, que tareas dentro de grupos de operaciones le hicieron hacer con tan solo 16 años y como había logrado entender y aceptar la idea de que la guerra contra el terrorismo era una batalla que había que librar y que eso era lo correcto.

Del mismo modo, Quijano narra como es que, luego de alejarse del país, pudo comprender la atrocidad cometida por aquellos años y como fue la reacción de sus familiares cuando él explicitó que denunciará a su padre en la justicia por el accionar en aquellos años de dictadura. Esta toma de conciencia y el empoderamiento de salirse de la estructura y lógica familiar instalada por su padre y madre, lo llevó a Luis a aceptar la pesada herencia de su apellido, portarlo conscientemente para sus hijxs cargado de sangre y redención, porque como él mismo explicita, a partir de su accionar respecto con el pasado familiar, el apellido comenzará a limpiarse. El hijo del Cazador muestra una realidad, la de aquellxs que han vivido con los ojos cerrados pero que los han podido abrir en pos de la búsqueda de justicia, aunque también se permite mostrar las flaquezas de este sujeto que lucha conscientemente con aquello que le fue dado de chico, pero que sin embargo, en parte, estructura su pensamiento. La historia es de lxs valientes, lxs cobardes y lxs tibixs no hacen historia, y reconocer las propias contradicciones de une y luchar contra aquello que nos formó pero que está mal, son también actos de valentía para lograr un futuro mejor, eso sí, sin olvidar jamás el pasado⚫

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Titulo: El hijo del cazador

Año: 2018

País: Argentina

Director: Germán Scelso y Federico Robles