Doubles vies (2018) de Olivier Assayas

24 mayo - 2019. Por: Rocío Molina Biasone - Críticas

"Un poco de amor francés"

 

Las historias sobre las distintas formas de vivir el amor y el sexo, formas que le escapan al modelo monogámico tradicional, están proliferando en el cine y en la televisión. El pueblo francés se ha ganado la reputación de vanguardista —o inmoral, depende de a quién le preguntemos— en este respecto, por las famosas historias de amor, sexo e infidelidad que abundan en su literatura y en su cine. Por sobre todo, el “amor francés” se ha caracterizado por su ligereza, por una filosofía de “mejor no saber” y de que los escándalos sexuales se resuelven con unos gritos y con un poco más sexo.

Sin embargo, ¿qué recepción puede encontrar una película como Doubles vies en las generaciones que hoy comienzan a transitar su adultez, las que están generando vínculos afectivos de largo —o muy corto— plazo, las que van a ver cine extranjero, independiente, esperando algo más de la gran pantalla que unas risas someras? Hay un problema con estas formas de amar y sus representaciones: de vanguardistas han pasado a ser patéticas, y de ser cómicas a resultar ridículas. Es una disidencia que hoy se queda corta.

En esta trama de triángulos, cuadrados, o pentágonos amorosos, escuchamos a Selena (Juliette Binoche) preocupada por la posibilidad de que su marido Alain (Guillaume Canet) la esté engañando, y por lo que eso implicaría para la relación, si lo podría perdonar. Pero este conflicto y su peso se esfuma rápidamente, porque nos enteramos de que Selena misma tiene un affaire con Léonard (Vincent Macaigne) —el estereotipo del escritor inmaduro pero con aires de grandeza, y amigo de Alain— desde hace años, quien a su vez está casado con Valérie (Nora Hamzawi), una caricatura de la mujer intelectual hostil y frígida con su propia pareja. Y si falta que les diga si Alain está siendo infiel, al fin y al cabo, o no, entonces mejor guíense por la lógica revoltosa planteada en la breve sinopsis ya expuesta.

feature-top

Es una historia que solo termina en un buen pasar para las generaciones más antiguas o en las mentes menos curiosas: así como la literatura “erótica” al estilo de 50 sombras de Grey es principalmente consumida por mujeres cuya vida sexual real es una odisea de decepciones junto sus maridos poco ambiciosos, solo aquellos que no han podido elegir vivir el amor y el sexo de maneras alternativas a una monogamia tradicional podrían encontrar entretenido e inteligente un film como el de Assayas.

La infidelidad ya no transmite disidencia sino cobardía. El cine aún parece estar confundido sobre qué hacer con los nuevos modos de relacionarse que están surgiendo y construyéndose: poligamia, poliamor, anarquía relacional, relaciones abiertas, proyectos construidos sobre la sinceridad para con unx mismo y para con lxs otrxs.

Pero también está confundido sobre cómo configurar las viejas historias en los nuevos tiempos. Si hay un factor común por encontrar en películas como esta, o como Amantes por un día (2018) de Philippe Garrel, no es la nacionalidad, sino el fracaso de construir personajes y dinámicas relacionales que no terminen por caer en un absurdo involuntario, en estereotipos disfuncionales y gags anticuados, en incoherencias narrativas y reiteraciones que aburren al espectador más culto.

Lo que quiso ser una comedia de enredos queda, de esta forma, enredada en la misma construcción de sus personajes, las inconsistencias son abrumadoras y los lugares comunes, excesivos. Puede que el cine, y en especial, la comedia, tenga que volver a aprender cómo hablar sobre el amor, el afecto y la sexualidad⚫

feature-top

Titulo: Doubles vies

Año: 2018

País: Francia

Director: Olivier Assayas