La culpa (Den skyldige, 2018) de Gustav Möller

27 abril - 2019. Por: Rocío Molina Biasone - Críticas

"Postrue Detective"

 

Lograr que una narración cinematográfica se sostenga por una hora y media en un mismo lugar, en tiempo real y con un solo protagonista visible, no es empresa fácil. En La culpa, la ópera prima del danés Gustav Möller, la trama entera se nuclea prácticamente alrededor de Asger, un policía recientemente consignado a la atención telefónica de emergencias, y de su obsesión con un caso que le llega en forma de una voz femenina que llora y que dice haber sido secuestrada. Un caso que está desarrollándose en tiempo real.

Con escasos recursos la historia atrapa tu interés, te mantiene alerta y en suspenso con poco más que secuencias de diálogo. Sin embargo, detrás del caso se encuentra la historia de Asger mismo, conflicto del cual sabemos muy poco, inclusive hacia el final: un abuso de poder policial, tal vez, un juicio que debe enfrentar, y su carrera en peligro. Se trata del estereotipo mismo del protagonista de todo policial negro: el agente que abusa de su poder y rompe las reglas, aunque a menudo estas tramas parecen querer dejarnos el mensaje de que “el fin justifica los medios”.
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Pero, por más que así lo parezca en las primeras dos terceras partes del film, La culpa va más allá de este mensaje. Un giro inesperado hará que se reconfigure la idea del policía que va más allá de los límites por una razón justa, pues se expone que hay límites que existen por una razón, información que no podemos tener, tendencias a juzgar una situación demasiado pronto. En películas como La culpa puede entreverse una nueva tendencia en el film noir o de suspenso, que es la caída de la figura mítica del detective en cuanto héroe: los Humphrey Bogarts de antaño podían excederse con su fuerza, autoridad y violencia, porque estaban haciendo justicia, pero en el mundo actual, en el que el abuso y la represión policial, y la opresión sistemática de ciertos grupos étnicos y sociales por parte del “brazo de la ley” han quedado expuestas, este tipo de personaje ha perdido validez.

Por otro lado, también es menester que el cine no deje de presentar narraciones complejas. Los males denunciados y los personajes corruptos tal vez no deberían ser absueltos fácilmente, o asistidos en un “cambio de espíritu” a través de una sola experiencia desafiante. Ya sea por verosimilitud o por justicia, quizás sea hora de dejar, junto a la glorificación del detective, las metáforas y los arquetipos cristianos de la salvación o redención a través de un simple perdón, pues una buena acción no cambia un pasado de violencia⚫

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Titulo: Den skyldige

Año: 2018

País: Dinamarca

Director: Gustav Möller