Clementina (2019), de Jimena Monteoliva

19 mayo - 2019. Por: Nicolás Noviello - Críticas

"Presente político"

 

Rodada en 2016 y finalizada en 2017 Clementina es la primera película que dirige Jimena Monteoliva (ya había codirigido Toda la noche, 2015 con Tamae Garateguy). Recién ahora, y por suerte para nosotrxs, logra estrenarse gracias a una distribuidora y algunas salas que no le declararon el “fin de juego“ a esta película. Hablar de que una película argentina se estrene casi de milagro es un hecho que no se puede pasar por alto. Volviendo al film, en algunas entrevistas la directora manifiesta que con lo que tenía quería contar una historia. Es notable que, si la premisa fue esa simplemente, el resultado sea Clementina. Una casa embrujada, 5 personajes y un espíritu le bastaron para traer una película con mucho presente político.

Aquellas películas que buscan ahondar en traumas posteriores a una mala experiencia vivida trabajan llevando al espectador a esas situaciones que él o la protagonista ha sufrido o en como sobrellevara ese trauma. Generalmente con representaciones explicitas donde fuerzan a más personas a sufrir ese hecho nada feliz dando resultados en principio dudosos y cuestionables. Éste no es el caso de Clementina, Jimena toma una decisión más que interesante en la prudencia del relato, una estructura narrativa de precisión política. Hay dos películas claves para la creación de este film: Repulsion, 1965y Refugiado, 2014 de Diego Lerman quien ayudo en la realización de Clementina.

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La primera escena de la película no deja lugar a dudas: una mujer embarazada es encontrada inconsciente en el suelo de su nueva casa, golpeada y llena de sangre. A partir de ahí comienza la historia sin revictimizar ni una sola vez a la protagonista a través de un uso adecuado de la puesta de cámara, el distanciamiento y la prudencia con la que nace el cine, aquella vez filmando unxs obrerxs salir de la fábrica. Quien filma no es un obrero o una víctima de violencia y quien va a ver estas películas no necesariamente lo sea, pero no hace falta ni sufrir, padecer o vivir lo que quien está frente a la cámara para detenerse a observar y conocer un nuevo mundo desde una nueva mirada. La palabra víctima parece ser rechazada por la propia película porque no hace falta ver la violencia que sufrió, tampoco hace falta cuestionarla o interrogarla.

En un pasaje de la película, que es prácticamente el único en exteriores, se deja entrever uno de los conflictos mas grandes que se presentan en la actualidad. Difícilmente sea gratuita la secuencia donde, volviendo a su casa, Juana (Cecilia Cartasegna) se cruza con una movilización y un ataque de pánico la paraliza al sentir la presencia de su pareja en ese lugar. El resto de la película transcurre dentro de la casa, solo en sus sueños aparece fuera de ella y el terror la vuelve a invadir despertándola.

Este punto de vista que el film propone, nace en la casa cuando Juana pierde el avanzado embarazo por culpa de los golpes que su pareja. Esta mirada que adquiere la película se impregna en las paredes de esa casa en plena mudanza, en plena etapa de transición. De a poco, ese espacio se va transformando con sonidos y apariciones, con temores y recuerdos. El género del terror, de lo que no queremos ver pero sabemos que está y sucede, va mutando a un empoderamiento de la protagonista en su soledad.

Clementina sin duda es una sorpresa para uno de los géneros más concurridos por el público de nuestro país en la pantalla grande pero no para un movimiento político que crece día a día, no para el país de las cineastas⚫

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Titulo: Clementina

Año: 2019

País: Argentina

Director: Jimena Monteoliva