Enough with Catcalling (Chega de Fiu Fiu, 2018) de Fernanda Frazão y Amanda Kamancheck

8 junio - 2019. Por: Rocío Molina Biasone - Críticas

"Las calles serán nuestras"

 

Vistas aéreas de ciudades brasileras. Territorio urbano, rascacielos, autopistas, calles, autos. Grandes urbes construidas gracias a las revoluciones industriales: revoluciones que, nos recuerda una de las mujeres entrevistadas en este documental, no hubiera sido posible sin las mujeres, que constituyeron la mitad de ese proletariado, figura arquetípica y exclusivamente masculina en el imaginario colectivo. Estos planos y travellings que representan el espacio público de estas metrópolis —imágenes estéticamente bellas por su composición y por el ritmo que las sostiene— son resignificados con la presencia sonora de múltiples anécdotas de mujeres.

Y no se trata de simples anécdotas, ya que el hilo común que las une es el de una de las realidades más comunes y desagradables en la vida de las mujeres: el acoso callejero. Es el cuento de terror que nadie se atreve a contarnos de chicas, el que es demasiado cruel para narrar: ni fantasmas, ni zombies, ni vampiros, sino hombres; hombres de traje y hombres en bermudas, hombres casados y hombres solteros, hombres jóvenes y ancianos, hombres indigentes y millonarios. El machismo no discrimina victimarios ni víctimas.

Creo que en los tiempos que corren ya no sería polémico afirmar que es muy probable que no existe una mujer adulta en este mundo que jamás haya sufrido un acoso: en la calle, en la escuela, en el trabajo, en la facultad; la frecuencia, la naturalización y la arbitrariedad son tales, que es prácticamente imposible evitarlo. Muchas recordamos nuestra “primera vez”. A menudo, ese debut impuesto por la fuerza sucede cuando somos niñas, y como dice la misma fundadora del movimiento Chega de Fiu Fiu —que se podría traducir al castellano como “basta de piropos”—, ese día aprendemos dos cosas: primero, que nuestro cuerpo no nos pertenece, es parte de la esfera pública; segundo, que eso que tanto nos incomodó y asustó es algo que tendríamos que agradecer.

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Trayendo a cuenta un tema tan en boga como las violencias contra las mujeres, Enough with Catcalling se destaca y va más allá de su argumento gracias a varias decisiones estéticas y narrativas. Antes que nada, se trata de un film tan universal como local: el acoso callejero es una forma de violencia de género global, que en mayor o menor medida sucede en todos los países y poblados del mundo; y sin embargo, se trata de un documental que lidia con una experiencia particular de mujeres brasileras, con toda la implicancia política que hoy tiene el abogar por los derechos de las mujeres, personas trans, lesbianas, maricas, negrxs, y por cualquier individuo cuya existencia atente contra la moral cristiana y neoconservadora que hoy emprende su cruzada por Brasil, pero también por múltiples países alrededor de este planeta.

Las directoras eligieron revertir, en la película, ese binarismo hegemónico que asocia la presencia masculina al dominio público y la femenina a la esfera de lo doméstico y lo privado, y que le reconoce una subjetividad e individualidad a los hombres, mientras que las mujeres suelen ser objeto de generalizaciones que opacan sus logros personales: se trata de un documental que se construye a partir de voces femeninas y masculinas ambas, pero las que predominan, claro está, son las primeras y no meramente entrevistadas, sino también mostradas en el ámbito de lo público —en la calle, en el trabajo, en la playa, en la universidad, andando en bicicleta— que se les suele negar; a los hombres, por otro lado, se los muestra puertas adentro, en un grupo de reflexión abocado a provocarles un despertar de conciencia de cómo eso que toman como un inocente “piropo” es una instancia más de muestra de poder sobre los cuerpos de las mujeres.

El film se enriquece gracias al aporte individual y personal que cada una de las mujeres hace a la deconstrucción de esta forma de violencia tan naturalizada, no solo desde las trágicas y horrendas experiencias de vida vinculadas a acosos y abusos en la infancia y adolescencia, sino también desde las disciplinas académicas y artísticas o proyectos que cada una lleva adelante: una estudiante de Historia que usa su conocimiento para hacer un análisis del desarrollo urbano de las grandes ciudades en los últimos siglos y sus consecuencias en el día a día de las mujeres y en la concepción de lo público; una artista trans que combina activismo con arte para exponer las hipocresías de un estado que quiere regular su identidad y su cuerpo, a la vez que no reconoce esta identidad; una mujer que reflexiona sobre qué significa ser gorda en estos tiempos y en una sociedad que fuerza a las mujeres a ocupar el mínimo espacio posible, y sobre cómo se ha constituido la sexualización y cosificación de las mujeres negras que empezó durante la esclavitud en el continente americano y hoy sigue vigente; la fundadora del movimiento Chega de Fiu Fiu, inspiración de este documental, que ha implementado estrategias como la creación de una aplicación para relatar un acoso callejero que hayas vivido y situarlo en la locación geográfica correspondiente.

De vez en cuando, estos testimonios se alternan con imágenes de una cámara oculta. El desenfoque que se le hace a los rostros de los hombres que transitan la calle no alcanza para ocultar sus miradas lascivas —y ni hablar de cuando vienen acompañadas de palabras—, pues no es necesario que veamos en detalle sus rostros: todas hemos estado bajo esa mirada, todas hemos sentido ira, miedo, angustia, o todo junto, cuando sucede, pero es tal vez un progreso, algo para rescatar, que finalmente algunas mujeres puedan animarse a encarar esos rostros con valentía, y decirles “¿Qué mirás?”⚫

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Titulo: Chega de Fiu Fiu

Año: 2018

País: Brasil

Director: Fernanda Frazão y Amanda Kamancheck