Bruma (2019), de Paulo Pécora

"Más real que lo real"

 

En los festivales de cine independiente suelen verse apuestas estéticas arriesgadas. Son películas que intentan escapar a los procedimientos tradicionales. Buscan otras formas de contar y de pensar en imágenes.

El problema es que muchas veces esas apuestas se hacen sin tener un dominio contundente del lenguaje cinematográfico o, por lo menos, un mínimo de claridad con respecto a los objetivos que parecen querer perseguir. Paulo Pécora no tiene ninguno de estos problemas.

Bruma (2019) es una película de nueve minutos que tiene, paradójicamente, todo muy claro. Por eso es capaz de producir una poética de lo difuso: es una búsqueda, a nivel de la trama y a nivel estético, que parece declararse inútil desde el principio. Una búsqueda de lo indefinible: por eso la película empieza definiendo “bruma” en sus dos acepciones. Podríamos decir que una es literal y la otra, figurada: bruma como niebla, pero también, precisamente, como “falta de claridad”.

feature-top

La protagonista está abrumada en el sentido de que deambula -en cierta consonancia con el vagabundeo neorrealista- por espacios que se deshacen, en un tiempo que no tiene más orden que el del caos. Esta ruptura de la lógica espaciotemporal del mal llamado “realismo” postula un ordenamiento diferente de las cosas; quizás, más vecino de la realidad de lo que pretenden los que creen estar imitándola de manera fiel.

La protagonista camina por lugares arrastrando una valija, viaja en trenes (o muchas veces en el mismo tren, o solo una), pregunta por alguien que no está. Los procedimientos que Pécora encuentra para contar una búsqueda que no parece tener un punto de llegada (¿qué búsqueda no es, en algún punto, absurda?) son de ruptura, de fragmentación; pero, también, de acumulación, de lo que va sumándose sobre lo anterior para construir, precisamente, la bruma: esa niebla que oscurece el juicio. La bruma se deja ver en el grano que inunda la imagen todo el tiempo, en el plano de un edificio que se fragmenta, en las sobreimpresiones que van destruyendo la idea de límite y construyendo, por el contrario, un espacio ubicuo, formado por pedazos de espacios posibles. Al mismo tiempo, la bruma se escucha: las voces en un diálogo se superponen, se repiten, se duplican y se convierten en ecos que parecen figurar un coro.

Pécora hace uso de un dispositivo de realidad que tiene más que ver con la realidad que el realismo: ¿las cosas pasan, en la vida, linealmente? ¿Tienen límites claros, sabemos dónde y cuándo empiezan y terminan? Es evidente que no, y Bruma no solo constituye su poética en torno a esta concepción, sino que en el camino también se piensa a sí misma, a sus procedimientos y a sus dificultades⚫

feature-top

Titulo: Bruma

Año: 2019

País: Argentina

Director: Paulo Pécora