Blue boy (2019) de Manuel Abramovich

Desnudar el dispositivo

Manuel Abramovich es el niño mimado de la escena del documental argentino en la actualidad. Ese hecho implica por un lado una mayor facilidad a la hora de llevar a cabo sus proyectos (mayor difusión, apoyo económico, etc.), pero también predispone mal a ciertos espectadores que pueden (razonablemente, por otro lado) sospechar algún tipo de acomodo para llegar a ese lugar. Este es el corto que va a consagrar a Manuel como merecedor de su fama.

El tema, una investigación sobre prostitutos rumanos en Alemania. Manuel retrata a esos trabajadores sexuales extranjeros desde una óptica cruda y minimalista. Mientras que la mayoría de los documentalistas intentan no sólo registrar la mayor cantidad de imágenes y sonidos de su objeto de estudio sino también mostrar lo más que puedan, Abramovich recorta al mínimo lo que exhibe buscando la máxima efectividad de la historia.
El corto consiste en una serie de siete planos con una mínima variación en su valor y nulo movimiento de cámara (un dispositivo al que ya Manuel nos tiene acostumbrados desde su primer trabajo). Lo interesante es que hace de esta falta de variedad una virtud, al llamar la atención del espectador no hacia el encuadre sino hacia lo que sucede en el plano (cada gesto, cada mueca, hasta las moscas que vuelan alrededor de los entrevistados), pero sobre todo la relación de lo que sucede en plano con el fuera de campo. Es en esta dialéctica que Manuel construye su relato y demuestra la increíble riqueza del material presentado.


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Y aún da un paso más: no sólo la cámara está fija y el plano es estático. El personaje también es estático, mira hacia la cámara imperturbable mientras escucha una grabación de sí mismo. Intenta mantenerse serio pero reacciona al sonido y al relato como también lo hacemos nosotros en la oscuridad de la sala. Escucha lo mismo que nosotros, sólo que se trata de sus propias palabras. Al estar diferidas la imagen y el sonido lo que hace Manuel (y es preciso enfatizar lo revolucionario de este gesto) es cuestionar el estatuto del documental como “documento”. Está poniendo sobre la mesa un hecho que la mayoría de las producciones documentales busca ocultar: que el sonido no es necesariamente contemporáneo de la imagen que se muestra.

Desnudar el dispositivo: llamar la atención sobre el hecho que la banda de sonido es una complejísima construcción y no algo que el micrófono registra. Esto obliga al espectador a repensar su lugar y el del director, y a comprender que la economía de recursos no implica un ahorro sino justamente una selección pensada de forma de lograr el mejor resultado posible.

La fotografía, hecha por el mismo director, es impecable. Cada plano es de una belleza extrema, y el espectador está prácticamente obligado a prestar atención a cada detalle, a descubrir aquellos pequeños movimientos de los protagonistas, que también son espectadores. Este corto tiene la virtud de construir una historia y deconstruir el rol del espectador en el espacio de siete planos y diecinueve minutos⚫

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Titulo: Blue boy

Año: 2019

País: Argentina

Director: Manuel Abramovich