Baldío (2019), de Inés de Oliveira Cézar

22 agosto - 2019. Por: Belén Paladino - Críticas

"Amor y desamparo"

Brisa sigue una ambulancia en su auto, no sabe a dónde se dirige, lo único que importa es que allí va su hijo. Esta escena tiene lugar bien avanzada la película, pero probablemente constituya su corazón, su centro. La incertidumbre que recorre una madre frente a los problemas de adicción de su hijo. Brisa no solo es esta madre, también es una actriz de reconocida trayectoria filmando una película. Entre estos dos mundos, entre la vida privada cercana al estallido y una vida profesional exitosa hace equilibrio la protagonista de Baldío, la nueva película de Inés de Oliveira Cézar.

La película que filma Brisa se llama Los felices casi una ironía. Brisa se debate entre la culpa por no poder solucionar los problemas de su hijo y la impotencia que le genera la ausencia de su ex - marido. El intento porque ese conflicto no llegue al set de filmación fracasa, genera repentinas ausencias y pocas explicaciones. Es que Brisa es una mujer cerrada sobre sí misma casi incapaz de hacer partícipe a otro de sus problemas y temores. Pese a eso encuentra consuelo en algunos desconocidos, algunas manos de mujeres que se tienden fugazmente y hacen la carga más liviana. En la sala de espera de un hospital una mujer asegura que entiende su problema porque vive la misma situación generando un alivio momentáneo en Brisa; la maquilladora junto a su bebé en el set le despierta ternura y rompe su coraza.

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Brisa transita varios espacios: el set de filmación que por momentos se vuelve hostil y demandante; la casa donde irrumpe la presencia del hijo en busca de ayuda; y el baldío espacio que visita una y otra vez cuando el hijo se ausenta. Si la casa funciona como lugar seguro, cerrado sobre si mismo que tiende a proteger, el baldío aparece como espacio abierto, a la intemperie, un espacio que no tiene la capacidad de cobijar. En búsqueda de su hijo conoce lugares abandonados, marginados, espacios que evidencian el fracaso de una sociedad que no sabe contener ni incluir, la única solución que encuentra es expulsar y esconder lo que es impotente de solucionar.

La puesta en escena está construida a partir de la sobriedad y elegancia. El uso del blanco y negro, la elección de encuadres y la música, genera una cercanía con el estado interior de la protagonista, nos acerca a su punto de vista. La construcción de la narración remite al melodrama de madre, pero proponiendo una reactualización del género, una nueva concepción sobre la mujer y la maternidad.

En el baldío subyace una sensación de desamparo. Desamparo de ese hijo condenado a la intemperie, desamparo de una madre que no encuentra una solución y no tiene el apoyo ni la contención necesaria para hacerlo. En ese desamparo común se encuentran y el sentimiento que prevalece es el amor. Oliveira de Cézar no juzga a su protagonista, no la condena como madre, más bien la acompaña en su recorrido, en sus temores e incertidumbres. Ese seguimiento atento, esa cercanía constituye una caricia, un gesto que aleja fugazmente tanto desamparo

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Titulo: Baldío

Año: 2019

País: Argentina

Director: Inés de Oliveira Cézar